CrónicaElectrónica

Crónica Mo_Ba 2018

posted by KeithModMoon 31 julio, 2018 0 comments
Mo_Ba 2018

Foto: Pablo Bustos

El pasado fin de semana tuvo lugar en la localidad de Castellbisbal la primera edición del Mo_Ba, un festival enfocado a la música electrónica que consiguió guarnecer su programa con algunos druidas de los platos y los Abelton. Aunque dejando por un momento de lado la siempre importante selección musical de cualquier evento de las características, este festival de nuevo cuño se ganó un reconocimiento y gratitud inmediata entre los pocos asistentes que acudimos durante la primera jornada (la del viernes). Lo idílico de la localización elegida, Vila Habana (una casa Colonial rodeada de verde y bajo iluminación twinpeakera), la accesibilidad de sus servicios (barras de acceso rápido y baños sin colas y limpios. Solo se echó en falta mayor variedad en la comida), la comodidad de moverse por los escenarios, cercanos entre ellos pero sin demasiadas interferencias sonoras, la familiaridad de los mismos rostros e incluso la posibilidad (como este servidor) de intercambiar vocablos con alguno de los artistas por ahí mezclados entre la audiencia (el dúo Jungle en mi caso) hicieron que la experiencia traspasara lo puramente musical para instalarse en ese inconcreto, pero anhelado campo de lo armonioso: cierta comunión entre los asistentes, actitud reinante de respeto y hermandad entre aquellos que nos sentimos afortunados de estar presentes en un festival que podría convertirse en una ensoñación efímera, la de un solo acto. Impresión construida según las estampas semi vacías de la jornada del viernes, una situación de agrado para el visitante pero de extrema ansiedad para el que organiza (desde aquí deseamos que salieran los números).

Foto: Pablo Bustos

Y entrando en materia puramente musical hubo comprensibles retrasos y movimientos en el programa debido a la huelga de taxis como rezaba las notificaciones de emergencia habilitadas en las barras. De hecho, el primer plato fuerte de la jornada, el Dj set de Jungle, llegó con hora de retraso después de que San Proper, en condiciones algo perjudicadas y actitud pasota, intentara cubrir su vacío con vinilos poco atendidos por él y por cierto ruido refrito que impedía la conexión con su propuesta. Malos augurios disipados de un plumazo por el paladar fino del dúo de neo-soul londinense que en su faceta de Dj’s desplegaron sus filias musicales con predilección para el house con atributos (Chicago y rodalias) y la música disco. Ya en el tramo final se desmarcaron de la sonoridad madre y empezaron a soltar hits más recientes como el remix de Four Tet para Bicep (“Opal”), algún tema de Daphni y ese “This is America” de Childish Gambino llamando a las puertas de top of the tops del año.

Tras la marcha del dúo inglés, tomó el relevo Joakim, con un house más depurado, más técnico y con injerencias exóticas notorias,   también disfrutable. En el otro escenario, el de las vistas a la ladera de una montaña la sesión de Rebolledo se retrasó y en su lugar Dj Seinfield empezó a acelerar el pulso con beats más rugosos y de mayor cilindrada. De vuelta al escenario principal Marc Piñol endulzaba las horas más hedonistas con su preciso pulso y criterio intachable, Con la energía bajo mínimos, algunos decidimos emprender el camino de regreso con la compañía de una sonrisa inalterable, la de haber puesto el pie en un festival de ambiente especial: acogedor, amigable y satisfactorio,y con esa sensación agridulce a cuestas de que quizá fuera irrepetible. Deseamos que no sea así.


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