Crítica DiscoElectrónica

Viniloteca Siglo XX: Brian Eno – Another Green World

posted by Marcos Gendre 17 diciembre, 2012 1 Comment

Another Green World

Sello discográfico: Island records

Año: 1975

Una de las figuras más influyentes de la historia, a Brian Eno aun no se le ha ponderado en su justa medida. Siempre a la sombra de David Bowie, durante la creación de la mítica “trilogía berlinesa”, habría que ver que hubiera hecho “el duque blanco” sin la aportación de Eno. Lo mismo podemos decir de Talking Heads, en los tres discos que hicieron juntos, sobre todo en Remain in Light (1980), o del Achtung Baby (1990) de U2.

Haciendo un providencial viaje hacia atrás en el tiempo. Cuatro décadas son las necesarias para dar con las claves de este genio. La importancia de Eno comenzará en su labor con Roxy Music quienes justo antes su marcha le deben For Your Pleausure (1972), su cumbre discográfica. Después de esta primera experiencia, empezaría su trayecto por los caminos del pop durante cuatro años en los que da lo mejor de sí en un póker de álbumes donde el pop se expande hacia nuevas fronteras de experimentación. Precisamente, en este periodo Eno aprovechará también para empezar a poner los cimientos de la música “ambient”  junto a Robert Fripp en No Pussyfooting (1973) y Evening Star (1975) y ya en solitario con Discreet Music (1975). Justo antes de esta última obra, y tremendamente influenciado por estos discos, Eno decide hacer confluir todas sus caras en esta obra inabarcable llamada Another Green World.

La joya más preciada de su corona, junto a Ambient 1: Music for airports (1978) y su disco con David Byrne My Life in the Bush of Ghosts (1981), Another Green World sigue dejando ese poso de insultante modernidad que transpira por cada uno de sus poros. “Modernidad clásica”, pocas veces estos dos términos habrán ido tan bien de la mano.

Obra de arte total, Eno hace chocar en ésta el glam-rock futurista de sus dos primeros discos con sus obras más arriesgadas, resultando un híbrido que se nutre de lo mejor de ambos mundos. De esta manera, podemos dejarnos subyugar por la acústica acuosa de “Everything merges in the night”; el pop chulesco en “I’ll come running”; el sentimiento de tensión angustiosa que provoca “In dark tres”; la electrónica rugosa de “Sombre reptiles” o esa cumbre del pop llamada “Golden Hours”. Variedad que deriva en asombrosa homogeneidad gracias los rasgos identificativos de sus bajos gruesos, los efectos de guitarra de Robert Fripp y la pegajosa red sintetizada de Eno.

Resultado de una mente en su  grado mayor de efervescencia creativa, Anothe Green World es la prueba absoluta de un mundo nuevo desde el que coetáneos y posteriores hordas de artistas han tomado buena nota para dar con el definitivo punto de inflexión en sus carreras. No hay más que recordar a los citados en el comienzo del artículo y al genial Robert Wyatt en Sheep (1997), su asombrosa resurrección con Eno de copiloto.

Ya para terminar, solo citar las colaboraciones de dos almas gemelas como John Cale – del que Eno debió recibir clases de dicción, ya que tiene su mismo tono vocal – y su inseparable Robert Fripp. Colaboraciones de un par de tipos a los que a lo largo de los tiempos también se les ha citado más que escuchado, mereciéndose otra reivindicación a la altura de su talento imperial.

marco-10


1 Comment

Àlex 18 diciembre, 2012 at 10:29

Enorme disco de Eno, aunque personalmente prefiero “Her Comes The Warm Jets” otra de sus obras cumbre. Fantástica reseña, por cierto.

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