Hip-hop

Kanye West, algo más que un rapero

posted by El Destilador Cultural 20 enero, 2020 0 comments

Los fans de Kanye West esperan la llegada de su próximo álbum con más ganas que la fecha de su próximo cumpleaños. Antes de su publicación, la masa espera inquieta, con calma antes de la tormenta. Cuando llegue el día, los medios de todo el mundo se volcarán en el tema, con miles de opiniones de expertos y entendidos y millones de aplausos por parte de sus fans. 

Los activistas cristianos rezan por él, afirmando que “Kanye West trabaja para Dios”. Los aficionados al juego apuestan dónde celebrará su próximo servicio dominical o cómo se llamará su cuarto hijo. Aunque apostar por eventos así puede resultar más extraño que jugarse el dinero en juegos de azar tradicionales, es indicativo de la atención mediática que despierta el artista, que hace ya tiempo que se le considera más que un simple cantante de hip-hop.

Sin duda, Kanye West empieza el año 2020 como una de las personalidades más influyentes de internet, junto con otras figuras como el también rapero Jay-Z, el presidente Donald Trump, la banda surcoreana BTS o la familia real británica. 

Pero ¿siempre ha sido así? No, en absoluto. Aún así, Kanye West siempre ha tenido el potencial para convertirse en un artista legendario: ha sido diferente desde el principio. 

 

No solo música

Kanye escribió sus primeros poemas cuando apenas tenía cinco años. No fue hasta los diez cuando empezó a rapear. Cinco años después, escribió su primera canción, titulada “Green Eggs and Ham”. Aunque su interés por la música era evidente, había más cosas. 

Su madre se fijó en su afición por las bellas artes. De hecho, Kanye se inscribió en la Academia Americana de Arte en 1997 con la intención de dedicarse a la pintura. Asistió regularmente a clase y conserva varias de sus obras de la época, que acabó mostrando en un episodio de MTV News

Posteriormente, estudió en la Universidad Estatal de Chicago, pero acabó dejando los estudios para dedicarse a la música. A pesar de todo, Kanye West sigue mostrando hoy en día su interés por las artes plásticas, hasta el punto que, recientemente, afirmó que le gustaría dar clases en el Instituto de Arte de Chicago. A pesar de que la institución rechazó su oferta, su empeño es encomiable.

Anteriormente, en 2016, Kanye West expuso en la galería Blum & Poe de Los Ángeles una polémica obra en la que aparecen doce famosos durmiendo desnudos en una cama y cuyo valor asciende a 4 millones de dólares. 

 

¿Gran artista, productor y vendedor?

Kanye trabajó como productor musical con algunos de los mejores artistas de la industria. Varias canciones de Jay-Z, Nas o Ludacris llevan la firma de Kanye West. Años después, creó su propio sello discográfico, GOOD Music, en una época en la que ninguna compañía quería contratar sus servicios por no proyectar la imagen “gangsta” que dominaba entonces en el hip-hop. 

Aunque se le considera un gran productor, ¿realmente lo es? Algunos críticos afirman que la gran influencia de Kanye West deriva de una buena promoción y no de sus habilidades o de su originalidad. Como ejemplo, citan su indignante comportamiento público, como cuando interrumpió un discurso de Taylor Swift o calificó de “elección” la esclavitud

Kanye dice lo que piensa sin ser castigado, posa como Jesús para la revista Rolling Stone, se compara con Dios y es propenso a la autoadoración. Ahora bien, ¿deberíamos ignorar su genio musical por ello? El talento de Kanye West no obtuvo reconocimiento en sus inicios porque no quiso adaptarse al gangsta rap de la época. Ahora es un abanderado del nuevo hip-hop y hay que reconocerle el mérito. 

 

El servicio dominical

Además de su influencia en la industria de la música, Kanye West empezó a predicar su propio culto religioso en 2019. Desde enero, Kanye organiza sus servicios dominicales, una especie de misa que se repite cada semana. 

Durante el acto, Kanye y su coro ofrecen versiones en gospel de algunos temas del rapero, así como otros cantos de temática cristiana. Los servicios dominicales tienen unas reglas muy estrictas: los asistentes deben respetar el código de vestimenta y firmar un contrato de no divulgación; es más, a algunos de ellos solo puede accederse con una invitación personal. 

Tal nivel de secretismo preocupa a algunos expertos. Sin embargo, su culto parece inofensivo por el momento y únicamente refuerza la fe cristiana entre las generaciones más jóvenes, a menudo escépticas con confesiones más tradicionales. Todo ello añade una capa más a su personalidad y eleva su imagen por encima de la de un simple artista. 

De hecho, Kanye West es una de las voces más escuchadas de la década. Desde el mundo de la moda hasta la religión, la marca Kanye West es omnipresente.


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