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Novedades discográficas julio de 2016

posted by KeithModMoon 26 julio, 2016 0 comments
Prinze George – Illiterate Synth Pop

Prinze George

Este trío afincado en Maryland empezó a engrasar su maquinaria de synthpop en 2013 a raíz del single “Victor”, un tema que los puso en órbita. Ahora perpetran su segundo álbum de estudio. Un Illiterate Synth Pop registrado en Minneapolis y que sirve para apuntalar ese pop sintético vaporoso y ensoñador que los caracteriza.

Los norteamericanos facturan un pop electrónico con reminiscencias a CHVRCHES pero sin ese componente eufórico y más rebajado en revoluciones que define a los de Lauren Mayberry. Su discurso se entronca más en una masa sintética de altibajos anímicos, siempre bajo la batuta de la imponente voz de su líder – con un tono vocal que puede recordar a Georgia. Tampoco su maquinaria de melodías es tan eficiente e innegable como la de los de Glasgow, pero del lote se extraen algunos cortes valiosos: “Freeze” o “Wait Up”. En definitiva un trabajo que los confirma como una banda con talento y recursos, pero que no les ayudará a auparse hasta ligas superiores.

Tema clave: “Freeze”

6,5

Blood Orange – Freetown Sound

 

Blood Orange Freetown Sound

Pese a ser originario de Londres, Dev Hynes lleva suficiente tiempo instalado en la ciudad de Nueva York como para haber tomado conciencia del desajuste racial que sigue arrastrando la sociedad norteamericana. De ahí que no extraña que su último trabajo, Freetown Sound, filtre esa vena política – más que política una voz indignada – sobre un un esquema de elegante y sofisticado r&B de mira amplia que sigue penetrando con inusitada soltura en los pabellones auditivos de los oyentes.

En su tercer disco da cobijo sobre unos esquemas pop y r&b urbano trazas de jazz, soul, gospel, disco, funk, go-go. En ese sentido su último trabajo perfecciona ese amalgama bailable e irresistiblemente sexy que caracteriza al músico inglés. Capas de sintetizadores húmedos, voces seductoras, y ritmos y melodías que apelan a la cadera…y más abajo. Aunque escrutando las letras, y las canciones spoken word, que a su modo, sirven de intervalos o separadores, se aprecia esa pátina política apuntada en el párrafo de arriba. No tanto como una crítica airada sino como reflexiones y quejas alrededor de la condición de ser un hombre negro. Así en su thermomix introduce desde la lascivia funky de Prince, el apogeo R&B de su zona (no es casualidad que Empress Of ponga su voz a uno de los mejores cortes del lote, “Best to You”), y el discurso del Black Lives Matter (“Hands Up”). De este molde, las formas más sinuosas y deseadas las agrupan temas como “Agustine”, “Best to you”, “Chance”, “Squash, squash”. Freetown Sound es sin duda su álbum más combativo, sin ser un disco político, su pedazo musical más biográfico, sin ser una colección de postales personales, y es probablemente, su obra más madura, ya solo por el magnífico equilibrio entre la irresistible capa instrumental y el valor social y personal depositada debajo de esta. Este LP podría ser el To Pimp a Butterfly de Blood Orange.

Tema clave: “Better than me”

8

Schoolboy Q – Blank Face LP

El rapero angelino sigue alimentando una carrera sólida que los sitúa entre los principales reclamos del rap de la costa oeste. Su última conquista discográfica es Blank Face Lp, un trabajo en el que vuelve a retratar sus vivencias cercanas por los callejones peligrosos de South Central a través de un atino instrumental superdotado, y una ristra de colaboraciones a la altura de su estatus.

Blank Face LP tiene todo para ocupar un lugar destacado en las listas hip-hop de finales del año. Autenticidad, rima callejera con apuntes al natural tomados por alguiens que sabe cómo moverse por las callejuelas menos transitadas de LA, una producción excelsa con un equilibrio mayusuculo entre rudez gangstarap y sofistifcación, líneas instrumentales que se pegan en los bajos, y una ristra de colaboraciones de aupa (Vince Staples, Kanye West, Miguel, Sza..) Pese a la formación juntada, Schoolboy Q se desmarca como el MC más capacitado para entregar un robusto pedrusco arrancado de un adoquín de la calle más oscura, y a continuación ofrecer una gema soulful para mantener al oyente levitando, e incluso permitirse entregar un paquete premium a las emisoras de radio. Schoolboy Q en estado de gracia hasta una nueva entrega de uno de los raperos punteros del panorama actual.

Tema clave: “That party”

marco 75

Shura – Nothing’s Real

Nacida en Moscú, pero criada en Manchester y ahora residente en Londres, llevamos una larga temporada resiguiendo su rastro resplandeciente de synthpop vitamínico. Una huella, que por fin, se concreta con un primer álbum de estudio. Un Nothing’s Real que confirma a Shura como un valor perenne para el horizonte del pop británico.

Pese a la acumulación de referencias de signo parejo en el panorama actual, la propuesta de la joven inglesa sobresale por un frescor y una candidez acoplada en capas de pop golosas. Un synthpop recubierto de dulzura sin llegar a alcanzar el peligroso empache gracias a su ajustado equilibrio entre los ánimo eufóricos y los melancólicos. Un balanceo que se corresponde con las odas románticas y las de desamor. Pese a la alta densidad de hits potenciales, siguen sobresaliendo temas que la han ayudado a ganarse un hueco en el concurrido circo musical. “2shy”, “Touch”, o “Indecision” son las marcas de agua más imborrables de este pop naif y adhesivo, tocado por la imprenta de los 80s.

Tema clave: “2Shy”

marco 75

The Avalanches – Wildflower

The Avalanches - Wildflower

The Avalanches se ha reservado un lugar en la historia del pop como banda con aura de culto alimentada por el hiato más angustioso y desesperante de la música popular. En los albores del milenio plancharon Since i Left You, un disco pluscuamperfecto en el que sorprendieron tejiendo un amalgama de pop adictivo y sofisticado mediante un uso del sampler ejemplar y bajo la técnica del cut&paste. Tras años de promesas rotas, retrasos y rumores en falso, por fin, este mes de julio, ha podido presenciar el alumbramiento público de su esperado segundo trabajo, Wildflower.

Sin perder ese aire juguetón impreso a fuego en su ADN (y que reluce en su selección de samples, en el tono de los cortes y en la manera de ejecutarlos), hay diferencias entre los Avalanches de 2016 y los del 2000. Si en su entrada triunfal realizaron pirotécnicas cut&paste de un sabor explosivo e irrenunciable, en su segunda obra bajan el pie del acelerador, reducen el sampler por segundo, y se muestran algo más comedidos. Por el contrario, siguen manteniendo un apetito musical voraz con el que cargar sus ensaladeras musicales, y un virtuosismo técnico asombroso. Esto se traduce, en su mejor versión, en unos esquemas de colorido pop, de frescura ambiental, donde el esquema sampler colchón instrumental se adapta con facilidad a la ristra de invitados (Danny Brown, Jonathan Donahue de Mercury Rev, Chaz Bundick de Toro y Moi, para citar a los más visibles). Cuando todas las piezas encajan, el resultado vuelve a ser un radiante patchwork de sinfonías, estilos, colores y tonos entrecruzándose con ánimos acogedores y revitalizantes. Caminos en los que se cruza el pop psicodélico de los 60’s con el hip-hop old school, un jingle radiofónico de los 50, embrujos disco o un discurso vocal de un parroquiano, aunque no siempre la mezcla resulta tan compacta y engrescadora con sí ocurría con su debút. Pese a que la acumulación se ha reducido, no se resiente en su tacto y elegancia para juntar y sumar las piezas. ¿Y cuál es entonces el problema? Ninguno, simplemente que pierden el factor sorpresa, y que la batalla contra la proyección de expectativas en constante crecimiento durante los últimos dieciséis años era un handicap inevitable. Eso no quita que su escucha sea un fascinante paseo de encuentros inesperados.

Tema clave: “The Wozard of Iz”

marco 75

Michael Kiwanuka – Love and Hate

Disco del mes

Michael Kiwanuka - Love and Hate

Tras salir de los alcantarillados de la frenética Londres con un álbum (Home Again) que lo situó como un prometedor cantautor de herencia soulera pero sin una voz definitoria, Michael Kiwanuka regresa cuatro años después dispuesto a callar las bocas de este servidor, y de otros, que no reparamos suficiente en su talento. Love and Hate es la mayúscula confesión espiritual de este cantante de origen ugandés, así como un reflejo de una preciada herencia musical, y del valor emocional que es capaz de sonsacar de estas un hijo de nuestro tiempo.

Antes de entrar en materia hay que subrayar la huella marcada de Danger Mouse en la producción del disco. El productor y músico imprime ese toque elegante a la vez que moderno a lo largo de todo el disco. Añade una capa detallista a los recovecos abiertos de ese corazón que Kiwanuka expone en pleno bombeo de emociones. Aunque los maestros faro de Kiwanuka, infortunadamente, no se encuentran ya en nuestro planeta. La sombra de Otis Redding la ha acompañado en su trayectoria, pero en Love and Hate amplía el espectro abarcando el soul de Marvin Gaye (mezclado con interferencias de banda sonora  en “Place I Belong”), el folk-soul con apuntes jazzy de Terry Callier (“Rule the World”), incluso el tono más sexy de Isaac Hayes. Incluso, la intro apuesta por un componente lisérgico pinkfloydiano, que a lo largo del disco, junto a los vientos a banda sonora blaxploitation, se filtran en algunos de sus cortes. Con unas referencias señaladísimas, y una capa instrumental impagable del impecable Danger Mouse, a Kiwanuka solo le faltaba abrir en canal sus emociones, fruto de sus triunfos y desencantos amorosos, y exponerlos con su prodigiosa voz para completar un disco soul atemporal. Un trabajo de julio de 2016 pero que podría haber sido encontrado en un baúl de joyas perdidas de los 70’s. La mejor tradición del soul resplandece de la mano del joven londinense, y los melómanos se frotan las orejas ante una de las cimas emocionales del curso.

Tema clave: “Rule The World”

8,5

 


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