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Novedades discográficas octubre 2014

posted by KeithModMoon 16 octubre, 2014 0 comments
Caribou – Our Love

Caribou our love

Dignificar la música de baile en pleno Siglo XXI parece algo tan anacrónico y estrambótico como dudar del videojuego como producto cultural. Sin embargo, si aún hay alguien que os discuta  su relevancia en el panorama contemporáneo, solo hace asestar el nombre de Caribou en toda la cara. Pocos representarán mejor que Dan Snaith, quizá Kieran Hebden o Jaime XX le puedan discutir la plaza, la cara más prodigiosa de la música de baile. Tras un majestuoso recorrido desde el inicio del nuevo milenio, primero como Manitoba y ya desde 2005 como Caribou, y también recientemente como Daphni, el canadiense se eleva un paso más sobre  la estirpe de productores de la electrónica más chispeante y sugerente con otro trabajo mayúsculo que sigue en el estado pletórico con el que se enfundó en Swim o Andorra.

Como aquellos vuelve a modular un disco de electrónica electrizante, cargado de burbujas mágicas, explotando los recovecos más dulces de la música de baile y dejando un regadero de hits incontestable. Dan Snaith vuelve a la carga con su texturas minuciosas, sus atmósferas ensoñadoras, su apego al ritmo infinito, su invitación a la pista de baile con gemas perecederas para varios veranos. Es el caso por ejemplo de “I can’t do without you” que revela la fisonomía de una música tocada por la gracia de un tipo muy consciente de lo que aborda. Un lote que rezuma poderío bailable, a la vez que no esconde una intención más popera. Un ornamento melódico, que en la mayoría de las ocasiones lo obtiene aliándose con el solicitado Owen Pallet, que le da ese barniz característico en acordes de cuerdas o en la producción, o en temas como “Second change”, donde entrega la riendas vocales a la cantante Jessy Lanza. Sin embargo las cápsulas más engoriladoras vuelven a surgir por obra y gracia del canadiense, magistral resulta la breve y frenética “Julia Brightly”, un néctar diseñado para dar rienda suelta al hedonismo más intenso sobre la pista de baile y que debería durar lustros en lugar de 2 minutos. O esa base rítmica tan Caribou que se deja mecer por una nube de fascinantes y exóticas texturas en “Mars”, por no hablar la magna “Back Home”, que pone su voz al servicio de una batería de samplers y melodías que parecen robadas a Jail Paul o Ben Khan. Una variedad que lejos de detonar la coherencia del disco, sirve para ilustrar la habilidad de su artífice para moverse en diferentes guisados y sacar tan buen rendimiento en cada uno de ellos sin perder nunca su personalidad.  Todo el lote queda bañado por un estado pletórico que no encuentra ni un solo alto en el camino,  y que permite a este trabajo encumbrarse como una de las obras de la electrónica, y no electrónica, más brillantes del primer lustro de esta década.

Tema clave: “I can’t do without you”

8,5

SBTRKT – Wonder Where We Land

SBRKT Wonder Where We Land

El productor londinense afronta su segundo larga durada con Wonder Where We Land. Etiquetado en el post-dubstep el enigmático artista que se promociona bajo una máscara que parece extraída de alguna excursión a un tribu ancestral de Borneo propone en su nuevo trabajo un laborioso maridaje entre la electrónica y el R&B y el pop. Y para dar consistencia a ese cuerpo disperso se rodea de colaboradores preciados: Sampha, Caroline Polachek, Koreless, Ezra Koenig, Jessie Ware, A$AP Ferg, Warpaint

Distintas voces, situadas en distintos frentes y campos, a los que Aaron Jerome va dando acogida en un colchón de electrónica burbujeante, creando una atmósfera encomiable, tanto por el ánimo que late de ella, como por la compenetración que resulta, el sonido compacto que extrae de ella y de los elementos a su alrededor. Demostrado una pericia meritoria para juntar líneas y conseguir que el post-dubstep, el house, el R&B, el pop o el garage no se extravíen y puedan viajar juntos en este gozoso viaje, donde las voces y las melodías se cruzan para dejar un alargada satisfacción en las cavidades auriculares del oyente. Especialmente gratas en cortes como “Higher”, con la ayuda de Raury, o ese estimulante “NEW DORP, NEW YORK” con Ezra Koenig aportando apoyo vocal o la dulce “The Light” con Denai Moore. Aunque no todos son alabanzas, hay menjunjes fallidos, como la colaboración con Jessie Ware en “Problem (Solved)” o la excesivamente confitada “If it happens” con intervención de  Sampha. Le sobra minutaje, y le pierde cierto exceso de colaboraciones, pero lo compensa con valiosos frutos que contentarán a la parroquia de la electrónica más degustativa.

Tema clave: “NEW DORP, NEW YORK”

6,5

Vince Staples – Hell Can Wait

Vince Staples - Hell Can Wait

Desde California llega envalentonado este pequeño cachorro que se presenta con Hell Can Wait, un primer EP que publica bajo el amparo  del prestigioso sello Def Jam. Vince Staples suelta una carga de rap electrizante sobre estas siete primeras canciones que anuncian un nombre a memorizar.

Curtido en el mundo del mixtape (tiene en su poder hasta un total de 4), y asociado a Off Future tras diversas colaboraciones, Staples se prepara para dar el salto en solitario con esta primera referencia que nos acerca a las vicisitudes del rapero californiano, quien expulsa sus rimas con sustancia envueltas por una masa de beats frondosos y una producción sencilla. Sin alardes técnicos, ni acento excesivamente gangsta, Staples dispara unas potentes ráfagas de hip-hop, alcanzado cotas muy elevadas con “Fire” o ese “Hands Up” que parece eludir a los acontecimientos recientes en Ferguson. Debut prometedor de una figura de la que seguro seguiremos recibiendo muestras apreciable del rap procedente de la West Coast.

Tema clave: “Fire”

marco 75

Goat – Commune

Goat - Commune

El psych-rock y la fusión de la banda Goat puede sonar a día de hoy a marcianada descontrolada, pero a finales de los 60’s, en plena eclosión de este estilo en paralelo a la proliferación del ácido, hubieran hecho migas con muchos compañeros de escuela, y no quedarse como la anomalía bizarra procedente de Suecia como se les debe ver a día de hoy. De esos tiempos pretéritos es precisamente de donde sustraen buena parte del material que conforma este Commune, su segundo álbum de estudio.

Por su batidora pasan desde el acid rock, el afrobeat, el tribalismo, la fusion, el goth-rock. Hay rastros del Santana de los albores, de Sun Ra Arkestra, The Crazy World of Arthur Brown, Funkadelic. Todo ello agitado a revoluciones muy pasadas. Riffs gordos a lo Funkadelic, percusiones acaloradas caribeñas, coros tribalistas y marcianos se entrecruzan a lo largo del disco a una intensidad rabiosa y sin tregua. Los suecos han vuelto a facturar un trabajo de rock experimental convulso y feroz. Una apisonadora de psicodelia, experimentación y rock que te deja exhausto con tal solo 39 minutos de recorrido.

Tema clave: “Goatslaves”

7

Kindness – Otherness

Kindness - Otherness

Tras marcarse un sonoro debut con el adherente World, you need a change of mind, el músico Adam Bainbridge vuelve sobre esos pasos de disco-funk elegante para entregar una reválida que lleva por título Otherness. Acorde con un estatus más engordado tras las buenas sensaciones despertadas con su debut, consigue rodearse para la ocasión con Dev Hyné, Robyn o Kelela.

El escuálido Kindness sigue ahondando en esa personalidad tan arraigada a la música de los 80’s. Sus constantes sonoras siguen removidas por la música disco, el go-go, incluso alguna pincelada de house, jazz, y marcada presencia pop y R&B. Es quizá éste el sabor más predominante en el segundo esfuerzo del británico, y una de las principales diferencias respecto al primero. Bainbridge se deja contagiar con  facilidad por sus invitados, a veces incluso demasiado, como ocurre con “Who do you love?”, en la que la cantante Robyn se lleva la canción a su terreno pop. Algo parecido ocurre con “Generva”. Más resolutivo se muestra en el primer single “This is not about us”. También destaca la sensual “With you”, con un solo de saxo acompañando la tierna voz de Kelela, y con la introducción de un sintetizador que recuerda a Vangelis o a Tangerine Dream en los 80’s.  Una valor añadido que vuelve a potenciar en “For the young”, donde se permite una breve concesión al blues touareg. En líneas generales Bainbridge vuelve a facturar una elegante y sofisticada pieza, equilibrada en su conjunción entre instrumentos (de una amplia variedad: arpas y saxos incluso) y maquinaria electrónica, de potentes estímulos bailables, que deja más que satisfecho, y al que quizás solo le falte algún tema redondo, y una presencia melódica inspirada al mismo nivel que su carta de presentación.

Tema clave: “This is not about us”

7

Aphex Twin – Syro

Aphex Twin - SYRO

El excéntrico, inclasificable, revolucionario, anacoreta, influyente, alocado, y así podríamos seguir varios párrafos, Richard D. James llevaba trece años sin asomar el caparazón por la faz de la tierra, ahora lo hace con motivo de la publicación de nuevo material. Desde que se supo que rompería ese eterno hiato, la expectación al en torno del nuevo disco no hizo más que crecer entre la parroquia afín a la música electrónica, pero especialmente ante su amplia legión de aduladores. Finalmente el trabajo está aquí. Y en SYRO, el inglés encarna a la perfección su leyenda, escupiendo en un lote de hora y cuatro minutos música que no pertenece a este planeta. Música gestada entre los últimos trece años, pero que tanto podría ser fabricada ayer, como en el 2002, un año después de la publicación de Druks, porque el oyente difícilmente encontrará pistas sobre los impulsos que han influenciado a esta enigmática figura para elaborar su nuevo LP.

El sonido de SYRO refleja la personalidad de su artífice. Estos cortes emanan el carácter perfeccionista de un ermitaño inigualable, que consigue mantenerse en una órbita paralela a lo que haya ocurrido en la electrónica y la música durante los 13 últimos años. Parece que lo suyo es un enfoque atemporal. En su música sigue latiendo un aire de otro espacio, difícilmente imitable por cualquier otro humano. Pero no nos llevemos al engaño, su electrónica sigue chupando y mezclando con albedrío, techno, drum & bass,  uk garage, jazz,  rock progresivo o lo que le hayan puesto a sus cereales en el desayuno. Todo ello es capaz de absorberlo y transformarlo en una materia no clasificable, en que los detalles desbordan la escucha del oyente. Suele haber una capa más profunda que se remueve a una velocidad del rayo, mientras que más en la superficie se da, de algún modo que solo él parece capaz de entender y perseguir, con una melodía paralela más calmada. No es que sea un patrón que se repita en todos los cortes, sino que es una marca de la casa con la que le gusta jugar a Aphex Twin, porque hallar ese patrón en un personaje que huye de ellos es como intentar un viaje a la Atlántida o descifrar el código con el que ha dado nombre a los temas del disco. En todo su recorrido no deja de asombrar, se desenvuelve como una apisonadora que trastoca las placas tectónicas de cualquier superficie. Ya amenazó con procurar este efecto cuando avanzó el impecable “minipops 67”, pero es que resulta que no es la única gema que brilla en este preciado cofre de uno de los talentos más indiscutibles de nuestro tiempo: se enseña a gusto con dosis gruesas de ácido y ritmo incontrolable en las dos partes de “CIRCLON”, y a partir de “CIRCLONT14[152.97] se sumerge en una espiral endiablada a altas revoluciones cuya parada en seco es el tema de despedida “aisatana”, una composición neo-clásica que poco tiene que envidiar a sus máximos caudillos. Escuchar a Aphex Twin requiere de la soltura, celeridad y atención propia de los licenciados en Princeton. No está al alcance de todos seguirle la endiablada pista a este genio intransferible y soberbio, pero si se le dispensan varias escuchas, como servidor, la recompensa será entonces inconmensurable.

Tema clave: “minipop67[120.2][source field mix]

8,5

Jessie Ware – Though Love

Jessie Ware - Tough Love

La cantante británica Jessie Ware se desmarca de nuevo, con su segundo trabajo hasta la fecha, como una de las voces más hermosas y fiables del panorama pop de las islas británicas. Sin necesidad de cubrirse con colaboraciones de empaque,  ni de tirar de acordes ostentoso, la de Londres teje un precioso disco de pop capaz de alegrar el peor de los días.

Porque estos cuarenta minutos con la música de Jesssie Ware meciendo el oído son la mejor vitamina para los días tristes y los estados alicaídos. Antídoto fraguado con pocos elementos, en los que la voz de la londinense se reivindica como la principal suministradora de endorfinas. Acompañada por una producción en segundo plano, cautelosa ante el talento que cubre. De su conjunción brota un pop delicado, suave y hermoso, una música que acaricia suavemente el estado de ánimo del oyente, suministrándole fuerza y entereza, mientras Jessie Ware suelta sus letras sobre el amor y la pérdida. Una LP que la posiciona como una de las mejores representantes de esta oleada de sonido que reivindica el peso musical de Sade. Un talento que deja de ser bruto con este disco que alberga una milagrosa cura interna, la de recomponernos con un trabajo precioso, un apoyo sonoro para los instalados en la soledad.

Tema clave: “Tough Love”

marco 75


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