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The Life of Pablo – Kanye West

posted by KeithModMoon 3 marzo, 2016 0 comments
Las vidas de Mr. West

Kanye West The Life of Pablo

Desde la altura que le proporciona observar el mundo desde el trono del rap, Kanye West debe observar al común de los mortales como minusculas particulas de un extenso universo que lleva su nombre. Ese ego desmedido, además de conllevar un odio acérrimo hacia su persona por no poca gente – y sumando -, y hacerle parece ridículo en ocasiones – por ejemplo cuando anunció que se presentará a las elecciones a la Casa Blanca, aunque viendo el ascenso de Donald Trump quizá no sea tan mala idea-, es lo que lo empuja a plantear una listening party con desfile de moda incluido en un Madison Square Garden lleno hasta la bandera – la mayoría con la ilusión de ver un directo- , cambiar indiscriminadamente el título de su nuevo LP, introducir canciones o eliminar según el día, o soltar exabruptos en forma de rabieta o lloros en su cuenta de Twitter, prácticamente, a diario. Es el artista pop total del siglo de las luces del smartphone, los selfies y las redes sociales, y como tal, se comporta a la altura.

Aunque aquí la sombra (alargada) de su persona debería desacoplarse, en la medida de lo posible y oportuno, de una obra que vuelve a señalar uno de los talentos musicales más grandes e influyentes de nuestros tiempos. La nueva constatación es este The Life of Pablo, y no cualquier frivolidad que la haya rodeado. Si bien es cierto que su ego se inmiscuye en unas líricas cargadas de autoreflexiones, sentencias mesiánicas – haciendo el ridículo en “I love Kanye” – , y alguna solución instrumental sobrepasada de intenciones, también es de justicia rendirse al tacto del de Chicago a la hora de envasar pedruscos tallados de rubíes y diamantes…y en este último esfuerzo, abundan.

Como por ejemplo ese “Famous” donde la osadía no es saltarse de nuevo cualquier etiqueta de lo políticamente correcto, y de brindar respeto entre músicos que comparten plaza – se lo pasa por el forro alimentando su cacareado beef con Taylor Swift-, sino desmarcarse con una carcasa instrumental que mezcla sin pudor, y sin un solo amago de estridencias, a Rihanna y al propio West, con un sampler manido, pero de encaje perfecto, como es el “BAM BAM” de Sister Nancy, y otro igual de luminoso, como es “Do What You Gotta Do” de Nina Simone.

Con “Wave” llega su pequeña licencia a las radio, un corte con cadencia de hits en la que se rodea de las voces de Chance the rapper y Chris Brown.

Por su parte “FML” es una bizarra balada que presume de una producción oscura y maníaca, casi lynchiana, y que destapa su profundidad solo a partir de varias escuchas.

En “30 hours” emprende otra pirueta imposible cuando decide abrazar el disco de bajas pulsaciones de Arthur Russell y aplicar sobre ella una rima acelerada.

En la ya atesorada “No more parties in LA” se junta con el único rapero capaz de cuestionarle el trono del hip-hop, un Kendrick Lamar que escupe sus rimas de nuevo sobre un sampler de la edad de oro del soul.

En esa preciada traca final, “Facts”  crea el contrapunto anímico a “No more Parties in LA”. Una pesadilla paranoide y esquizoide de beats perforadores,  en una línea que lo acerca al sonido de “Yeezus”, como si West se hubiera pasado con el consumo de cocaína, solo medio aplacado con un sampler de Father’s Children, “Dirt and Grime”.

Finalmente corona el trabajo un “Fade” que avanza el que podría ser el ADN del artista en ese anunciado nuevo álbum para el verano. Una joya house que absorbe las líneas sinuosas del clásico house “Mystery of Love” de Fingers Inc. y un flip de un tema de Rare Earth. De nuevo por encima una capa de contemporaneidad, esta vez aportada por las colaboraciones vocales de Ty Dolla $ign y Post Malone.

The Life of Pablo supone el primer brinco sin giro 180º grados que da el rapero. Un disco que funciona como un amalgama que acopla los diferentes ADN que han definido los pasos de gigante dados con cada nuevo trabajo. De hecho buena parte de este ADN lo compone una regresión a los orígenes, a la búsqueda incesante del sampler soul y gospel perfecto que sirva de acolchamiento para una base pop o hip-hop de frescura rabiosamente moderna. En su último trabajo “Yeezus” se arrima a las gemas pluscuamperfectas con las que llamó a las puertas de la fama con The College Dropout y Late Registration , pero también hay una abultada presencia de ese autotune que domina su única mancha en su currículum, el 808’s Heartbreak. Con este último LP parece haber dado portazo a las texturas industriales y abrasivas del genial “Yeezus”, y haber suavizado su discurso instrumental, acorde a una etapa vital más serena, como padre de familia y fiel esposo. Aunque vuelve a primar un olfato intimidante para el sampler glorioso, para juntarse con las colaboraciones más cotizadas, y para acoplar todas sus directrices conceptuales en el marco más atinado posible, sobresaliendo de nuevo con una producción sofisticada e impecable.

Su ego y estupidez son proporcionales a un talento musical de inexacta tasación desde la perspectiva del presente, pero de las más altas del panorama musical, por no decir la más alta.

Tema clave: “Famous”

8

 


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