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Novedades discográficas octubre 2018

posted by KeithModMoon 31 octubre, 2018 0 comments
Cat Power – Wanderer

Cat Power Wanderer

Tras los problemas de salud de hace unos años, sintomáticos en su paso por el Festival Cruïlla de 2013, Chan Marshall parece haber recuperado la compostura y la serenidad, en buena medida, gracias a la maternidad. Y con ella un afinamiento que traspasa su vida personal para reflejarse en la portada de su último disco. En Wanderer la de Atlanta se vuelve a dirigir a sus raíces primigenias con un cancionero emocional de altura. Producida por ella misma, también se rodea de Lana del Rey (a quien hizo labores como telonera en su última gira) para darle mayor empaque, y volver a mecer el oyente con su distinguible voz y su fijas coordenadas en el folk y la americana más transversal.

Cat Power regenera la debilidad artística y personal mostrada en los últimos años con un nuevo capítulo de una de las cantautoras más seductoras y singulares de las llaneras norteamericanas. Y lo hace con un tratado de esa canción mecida por tonos cálidos (y melancólicos), melodías invasoras y arreglos que foratelecen la membrana de la oreja. Armonías que erizan la piel y ese tono profundo y solemne abriendo puertas hacia las capas más profundas del epidermis. Chan Marshall regresa con un nuevo modelaje de la canción de corazones vividos y despedazados por los vuelcos de la vida. Una apuesta más serena, templada, sin distracciones, ni aspavientos en lo instrumental. Un mínimo equipaje que desvela un frondoso cuerpo emocional de vivencias en primera persona. Emoción abierta en canal de una artista capaz de causar inclemencias en las corazas más resistentes como reflejan temas como Woman (feat. de Lana del Rey), “Black” o “Stay”.

Tema clave: “Woman”

marco 75

Empress Of – Us

Empress of

Lorely Rodriguez se adjudicó varios galones en el concurrido panorama del pop electrónico con un mayúsculo debut que no dudamos en señalar como un de los  discos más burbujeares y adhesivos de la cosecha 2015. Ahora regresa con un segundo trabajo que confirma el avistamiento de esos valores en una joven que encarna como pocos la seducción vocal adheridas a una honestidad y candidez lírica, así como correspondido por un contagioso y delicado envoltorio instrumental. Herramientas con las que vuelve  a deshacer corazas con Us, su segunda nota en su discografía.

Varias de las percepciones señaladas en su trabajo de bautizo vuelven a estar presentes en esta sabrosa revalida. Unas marquesinas de synthpop de beat controlado en las que la latinoamericana residente en LA rellena con un diario personal, menos introspectivo y desolador que en la primera entrega, y más marcado por el amor, las decepciones, frustraciones y desamores. Todo ello volteado con esa dulzura sintética que estampa en su continente y con incursiones al castellano que le dan singularidad a su ADN sonoro. Sin desviarse de los postulados R&B del primer LP, Us abraza preceptos del pop chart que no siempre le sientan bien (“All For Nothing” es una canción muy formularia que podían haber salido del despacho de cualquier major) y detalles de producción algo esquemáticos. Sin embargo, cuando recupera esa vena más cándida, honesta, y esa producción sencilla pero rebozada de melancolía, es cuando logra sus frutos más preciados. Ahí están “I Don’t Even Smoke Weed” o “Just The Same”. No es un trabajo tan inspirado como el anterior, ni de contagio inmediato ni de empatía duradera, parece más cerca del pop vitamínico de Haim o Robyn (“When I’m With Him”) que del R&B rompedor de FKA Twigs, pero sí que deja en acta el talento que corre por las jóvenes venas de esta artista.

Tema clave: “I don’t even smoke weed”

7

Dead Can Dance – Dionysus

Disco del mes

Dionysus Dead Can Dance

Saltó hace semanas la noticia del advenimiento de un nuevo trabajo de los australianos Dead Can Dance. Tras un largo hiato, Brendan Perry y Lisa Gerrard reprenden la actividad musical de la banda de culto del rock gótico con Dionysus, un LP basado en los ritos paganos de la Europa del S.XVI. En realidad, la fuente de inspiración son las celebraciones y rituales de culto al Dios Dioniso de siglos atrás, antes de ser barridas por el cristianismo. Un tapete conceptual desde el que el dúo da rienda suelta a su singular sonido de fuentes que proceden de un lugar intermedio entre lo divino y lo terrenal, lo sacro y lo pagano, lo identificable y lo insondable.

Porque la música de Dead Can Dance sigue manteniendo un componente plenamente fascinante. Un bote de evocación indescifrable que cruza lo pagano y lo sacro. instrumentos que parecen desenterrados de una procesión medieval acogidos bajo un manta de electrónica contemporánea. De su yuxtaposición un compuesto que parece sondear terrenos inhóspitos y elevarse de lo mundano para abrazar lo esotérico y el ocultismo. En este nuevo LP repiten esa fuerza centrífuga, con coros sacadas de conventos perdidos en los confines del mundo, e instrumentos arcaicos que podrían responder a la llamada de la World Music, pero también de la música celta, los sonidos beduinos y de grabaciones de campo . Pero entonces entra esa capa de modernidad en estas dos suites que en realidad mutan en siete movimientos de intricando pelaje pero harmonioso y placentera escucha. Una grata noticia tenerlos de vuelta con un recorrido tan cautivarte.

Tema clave: “Act II: The Mountain . The Invocation – The Forest – Psychopomp

marco 75

 

Parcels – Parcels

Parcels

Extraño acomodo de esta banda de la soleada Australia encontrando la senda exitosa como banda profesional en la fría Berlín. Desde ahí componen un pop multicalórico que han venido anunciando con pegadizos singles y EPs de conveniencia para las pistas de tonada pop e indie. Cierta expectativa – avivada desde que Daft Punk se fijaron en ellos y les produjeron “Overnight”, el tema con el que asaltaron la luz pública- condensada en un primer artilugio discográfico que mantiene las variables sónicas que han caracterizado a esta joven banda aussie.

No hay que escarbar en exceso, para hallar las deudas sonoras de un quinteto removido por melodías coloristas, estrofas adhesivas, bajo demoledores, samplers golosos y dulces armonías vocales. Un amalgama sonoro que además de sus padrinos, Daft Punk, también se mira en el pop de Phoenix, en el electro-funk de Jungle y en el también jovencísimo Roosevelt. Coordenadas muy marcadas que aquí adquieren un tamiz más contenido, con una producción exquisita (los bajos dorados de “Everyroad”) y medida, sin excentricidades, y ofreciendo espacios deseados para el lucimiento de los cinco músicos. Hay un hedonismo generalizado, pero tocado de soslayo por las horas oscuras del otoño berlinés. Un disco que parece fraguado y pensado para su escucha en ese período del ocaso estival sin que se imponga aún el frío otoñal. Es un disco muy compacto para unos debutantes, sin ningún hit incontestable, pero con un entramado sonoro muy bien equilibrado y compacto, para seguir a la vera de su pop soleado y, en esta ocasión, a baja temperatura.

Tema clave: “iknowhowfeel”

7

 

 

 


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