IndiePop

Novedades discográficas septiembre de 2019

posted by KeithModMoon 30 septiembre, 2019 0 comments
Metronomy – Metronomy Forever

Joseph Mount, y el proyecto por el que se lo identifica, oficializaron la vuelta al cole con uno de los discos más celebrados por la comunidad indie y por toda esa legión arrodillada ante sus pildorazos de pop vitaminado. El primer disgusto, o más bien, la primera traba de los acérrimos a su aún bailado y tatareado English Riviera, fue el encuentro con un trabajo desmarcado de la melodía adhesiva e instantánea. En su lugar emerge un colorido recorrido, lleno de piezas para enmarcar pero a las prestar detallada atención para saborear con intensidad en segunda, tercera o incluso, cuarta escucha.

Mount no deja de lado su imprenta sensible. Su voz, y sus falsetos, siguen inspeccionado los misterios del corazón. Sin embargo, hay una diferencia notoria con respecto anteriores trabajos al descartar esa urgencia por el hit pegadizo, por la melodía serpenteando hacia el hipotálamo. Aún así existe un recorrido similar, distinguible, brillante en su decoro instrumental. Un envoltorio de synth pop agitado. Su sonido sigue endulzando los pabellones auditivos, pero exige aquí una degustación más pausada, más diligente, más de celebrar en su largo recorrido en lugar de un tramo irresistible de una canción concreta. Mount no pierde de vista su devoción por los 80, y el jugueteo sintético, pero su voz sobresale más madura y reflexiva, algo que también deja expuesto en la capa instrumental. Todo ello desemboca en un regadero de canciones de gran quilate. Reitero: quizá no se aprecia su poderío en la primera escucha (aunque también surgen: la irrebatible “Wedding Bells”, por ejemplo) pero ahora se atreve a dejarse perder por senderos ambientales, y plenamente instrumentales (“Insecure”), abrazar el house de entonada french a lo Daft Punk (“Miracle Rooftop”), sucedido por una indie song abatida que podría haber salido en los alrededores del Seattle de los 90 (“Upset ,my girlfriend”). Junto a otras sorpresas (y bendiciones) que alberga este disco de escucha enriquecedora.

Tema clave: “Wedding Bells”

marco 75

Lana del Rey – Norman Fucking Rockwell!

Disco del mes

Lana del Rey podría haber repetido las señales fugaces de tantas otras aspirantes a reinas del pop de eclosión acelerada. Sin embargo, la estadounidense lleva ya un tramo considerable demostrando su solidez y consistencia no solo como músico, sino como  compositora y letrista. Sus detractores se quedan con menor munición para criticar su propuesta tras el lanzamiento hace unos días de su quinto álbum de estudio, el palpitante Norman Fucking Rockwell!. Finalmente cómoda en su complejidad, y en su rol adquirido de estrella internacional, Lizzy Grant ha conseguido los que muy pocos consiguen con decencia: combinar sus deferencias con el pop más comercial (ahí su colaboración para la banda sonora de la nueva Los ángeles de Charlie) con un distinguido y distinguible sonido (no solo por su afamada voz) de aceptación popular, con el que, además, en su último esfuerzo, consigue escalar una de las cimas más altas en toda su carrera.

Y lo logra mediante un disco que funciona como una pastoral (anti)americana. O, al menos, como una deconstrucción de sus mitos más enraizados, de sus símbolos forjadores. Lo evidencia desde el propio título, con esa referencia canalla al ilustrador Norman Rockwell, célebre por retratar en sus dibujos el “idílico” American Way of Life de los años 50. Ni atisbo de esas luces en la era Trump, y eso, la cantante norteamericana lo filtra en su nuevo repertorio. También sobresale en la parcela instrumental;  sus acarameladas baladas con expresiones malsonantes y honestas, y directas confesiones, bañadas por ese halo melancólico que imprime en todos los matices de su universo, siguen prevaleciendo en el nuevo lote. Sin embargo, también se permite incursiones más experimentales que reciben deflagraciones de psicodelia, y que se enfilan hasta los 9 minutos sin bajadas de interés, como certifica la brillante “Venice Bitch”. Aproximaciones al chill out y al downtempo en “Doin’ Time” , un tema que podría acompañar los títulos de crédito de la próxima serie de Ryan Murphy. En “The Greatest”, por el contrario, se vuelve más barroca, como tocada por la producción de Emile Haynie. Y en la superlativa “hope is a dangerous thing for a woman like me to have – but i have it” corresponde a una de las líneas más hermosas de su repertorio con lo más cercano a un falsete que haya dado. Todas ellas comparten sin embargo una producción tallada con medidor, austera, siempre en segundo plano, realzando la poderosa figura vocal – sin apenas alteraciones, susurrante, sin golpes de efecto ni alzamientos – de la estrella principal.  Estamos así ante una Lana más reflexiva, más ácida e irónica, más punzante, igual de sensible, pero quizá una Lana más madura y preocupada por su entorno. Una desvinculada de la obligatoriedad del hit radiofónico. En definitiva, una Lana cómoda y que complace con holgura.

Tema clave: “Venice bitch”

marco 75

Bon Iver – i,i

Recuperamos un disco que pasó injustamente desapercibido durante el siempre poco atendido agosto. Justin Vernon escogió malas fechas, y una mala estrategia de marketing, para lanzar su cuarto álbum de estudio. Atención que merece uno de los músicos que ha definido y trascendido la música indie en la década que apura sus últimas bocanadas. i,i se presenta así como un nuevo paso en la secuencia evolutiva del de Wisconsin. Por debajo de su imperioso penúltimo trabajo (22, a million), pero aún de agradecida escucha.

El músico norteamericano reduce las incursiones experimentales y desafiantes de su última ofrenda para facturar un trabajo más accesible e inmediato, pero que sigue ofreciendo un estimable recompensa al oído inquieto. Vernon sigue haciendo uso aquí del falsete, de texturas electrónicas que se acoplan con solvencia a la voz y a la melodía, pero también deja un espacio para sus raíces folkie. Su folkitrónica revierte en arreglos más contemporáneos y punteros; James Blake asoma en “iMi”, o la huella de Moses Summey en. “U (Man Like)” . Hay también cierto componente sonoro que interpela a la americana de carácter épico. Así i,i  se desenvuelve con algunas composiciones intachables (“Naeem”, “Faith”), combinadas con otras fallidas o mejorables (la desnutrida “Marion” o la formularia y radiofónica “Salem”). No es un disco de inflexión en su carrera, es un nuevo paso en su ascensión, en el que preserva sus constantes sonoras con pequeñas variaciones que enriquecen su cosmos musical. Un lote musical que no se aparta en exceso de su más reciente ADN, pero, a su vez, añadiendo mutaciones de estimable interés.

Tema clave: “Naeem”

7

Alex Cameron – Miami Memory

Alex Cameron desprende ese halo de crooner canalla y trasnochado. Una imagen que queda confirmada en su última incursión discográfica, el notable Miami Memory. Trabajo que presenta al Cameron más autobiográfico, adoptando el rol de músico entregado al amor; ese que lleva consumando con la actriz Jemina Kirke desde hace tres años. Una misiva amorosa redondeada por algunas de las letras más atrevidas y logradas de su carrera como compositor.

El músico de Sidney ha planchado un cancionero de amor que traspasa las meras declaraciones líricas para contagiar al oyente mediante unas estructuras y melodías relucientes. Bajo una tenue capa instrumental, encerada por añadidos sintéticos, el cantautor da rienda a su mapa sentimental, en el que caben sus correrías sexuales (el impecable tema homónimo), los hijos de su pareja, o ese recuerdo a una trabajadora sexual (“Far From Born Again”). El dispositivo lírico encaja a la perfección con la carcasa instrumental; equilibrada, sin sobresalir. De hecho, el disco persiste en su tonada inspirada, fraguado por ese impulso amoroso que define todo su recorrido. El amor de Alex reluce en los surcos de su último trabajo, y el oyente lo agradece con creces. Viva su amor sin reservas.

Tema clave: “Miami Memory”

7

 


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