CrónicaIndiePop

Youth Lagoon – Razzmatazz 2 (Barcelona, 7 de noviembre del 2013)

posted by KeithModMoon 11 noviembre, 2013 0 comments
Youth Lagoon Razz

Foto: Marc Muñoz

En su primera visita en territorio español, en concreto durante su paso por Barcelona, Trevor Powers constató que la figura del bedroom desprende vida más allá de las paredes del dormitorio. Tras llamar la atención con el poderoso The year of hibernation, Youth Lagoon, el alter ego musical de este joven norteamericano de 24 años, reafirmo su valor prominente como talento prematuro dentro del panorama del pop norteamericano con Wondrous Bughouse, una delicia en formato Lp, en el que volvía a sacar brillo a su personal interpretación del pop: de corte fantasioso, predominancia electrónica, bañado en psicodelia y repleto de detalles y pliegues sintéticos en su producción.

Consciente de las particularidades del directo, Powers saltó al escenario de Razz 2, tras  una sufrida e innecesaria espera, con varias marchas por delante del tempo y el flow que fluye de sus discos. Arropado por una sólida banda de músicos (batería, guitarra y bajo), el norteamericano no se separó ni un instante del teclado y el sintetizador con los que modula ese psych-pop tan sugerente, y atractivo para el escapismo hacía otros territorios que no pertenecen a este mundo.  Doblando, e incluso triplicando la intensidad respecto a su trabajo en estudio, logró de inmediato lanzar un globo aerostático entre el público para que este lo acompañará en un viaje mágico, efervescente y fascinante, que en realidad, tal y como él confiesa en sus entrevistas, resulta más introspectivo de lo que parece.

Youth Lagoon Razz 2

Foto: Marc Muñoz

Sorprendió ver la admiración que profusa el artista en nuestros lares, y cómo algunos de sus temas, arrancan, con tan poco recorrido, ovaciones y adhesiones ciegas. Fue el caso de la inmaculada “Raspberry Cane”, como de ese “Dropla” que pondría punto y final a la velada, antes de que volvieran con un bis final con la canción de su primer Lp, “The Hunt”. Aunque también recogió bellos y admirables frutos cuando se encerró en la parcela más intimista, reproduciendo esas texturas indescifrables y esas atmósferas que llevan al oyente a un estado de Babia, como se produjo con “Attic Doctor”, o esa retorcida gema psych que parece parida en las bodegas de Syd Barret, “Pelican man”.

Un recital mayúsculo e hipnótico, en el que Trevor Powers dominó el ambiente  desde el primer acorde, captando al público para deleitarlo en un viaje hacía parajes fascinantes e inhóspitos. Sobre las tablas, también demostró ser un joven prodigio.


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.