IndieMúsicaSoul

Los mejores discos de la década (Parte III)

posted by Sally Cinnamon 28 diciembre, 2009 4 Comments

2005

Sufjan Stevens – “Illinoise”

La mejor obra del habitual vodevil sonoro del de Detroit. Hay pocos artistas con una visión tan amplia de las posibilidades a su alcance. Es imaginativo. Simple. Barroco. Come On Feel The Illinoise destaca por una ambientación única, con coros, violines, banjos, teclados, vientos y títulos como “The Black Hawk War, or, How to Demolish an Entire Civilization and Still Feel Good About Yourself in the Morning, or, We Apologize for the Inconvenience but You’re Going to Have to Leave Now, or, ‘I Have Fought the Big Knives and Will Continue to Fight Them Until They Are Off Our Lands!'”. La música de Sufjan Stevens es tan extravagante como su idea de componer un disco para cada uno de los estados norteamericanos. Compuso Michigan en 2003. Ya sólo le faltan 48. 

The Wedding Present – “Take Fountian”

Cuando David Gedge decidió dejar de lado Cinerama para resucitar su vieja y prolífera formación era consciente que sus nuevas canciones estaban bastante cerca del legado dejado a finales de los 80. Vale, Take Fountain no es esa obra de culto músico-futbolístico llamada George Best (1987), pero contiene en gran medida sus rasgos definitorios. Ese power-pop melódico ejecutado en clave punk que hizo de los de Leeds una banda singular en el panorama británico.

The New Pornographers – “Twin Cinema”

Existe un panorama independiente en Canadá más allá de Arcade Fire. The New Pornographers, supergrupo de Vancouver formado por A.C. Newman, Dan Bejar de Destroyer, la cantautora Neko Case, John Collins de Evaporators y Kathryn Calder, encontró en el cauce más clásico del power-pop su razón de ser. Unas composiciones frescas, que han dejado una amplia discografía de la que destacan también Mass Romantics (2000) y Challengers (2007), pero de la que sobresale Twin Cinema del que todos los temas corren a cargo de Newman. Algo fundamental para el buen hacer de la banda.

Broken Social Scene – “Broken Social Scene”

Más inide canadiense. El cuarto álbum de los de Toronto, último hasta la fecha, es su disco más complejo pero más aplaudido. Comparten el gusto por la instrumentación de sus compatriotas Arcade Fire pero con una propuesta de tintes menos épicos y más eléctricos. Lo suyo es indie-rock en esencia, algo de shoegaze, guitarras que hacen la guerra por su cuenta y estructuras que brillan por su ausencia. 

Low – “The Great Destroyer”

Emparentados dentro de la escena slowcore americana, el séptimo disco de los de Duluth (localidad natal de Bob Dylan) abre el radio de acción de la banda hacia nuevos públicos. Supone un giro hacia concepciones menos experimentales, más accesibles. Un trabajo mucho más melódico pero a base de las armonías vocales y el rock magnetizado de ejecución atropellada característico de la banda. Low interpretarán The Great Destroyer de forma íntegra en la próxima edición del festival Primavera Sound.

 2006

Amy Winehouse – “Back To Black”

Elegida por la revista Q como la artista más importante en lo que va de siglo, la londinense cautivó con su segundo disco, tras un debut, Frank (2003), firmado con apenas 19 años y que ya le valió comparaciones con Billie Holliday y Erikah Badu. Back To Black es un disco que desprende una actitud musical y vital nada impostada. La nueva femme fatale del pop vive como actúa, al límite, envuelta en excesos (“Rehab”), pero a la vez no tiene miedo en exhibirse como una persona vulnerable (“Back To Black”), seducida y abandonada (“Love Is A Losing Game”).

Arctic Monkeys – “Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not”

La primera gran banda surgida del fenómeno musical en internet ha sido la encargada de definir el sonido británico de la década. La fórmula es sencilla y recurrente: adoptar lo mejor de los clásicos de la escena local en las últimas tres décadas hasta trenzar un pop contundente, urgente pero de corte elegante. Un discurso básico pero plenamente efectivo, que ya ha dejado tres trabajos capaces de adentrase en la conciencia colectiva de toda una generación y al que les sobran canciones magníficas pero a los les faltan estribillos memorables. Éste es, precisamente, el único gran pero de los de Sheffield.

Gnals Barkley  – “St. Elsewhere”

Existe un pop negro de vanguardia más allá del que mira al soul, al jazz o los sonidos jamaicanos. El proyecto común de Danger Mouse -responsable entre otros del sonido de Damon Days (2005) de Gorillaz o Pieces Of People We Love (2006) de The Rapture- y el cantante Cee-Lo deslumbró con un disco de debut a base de sampleados dispares y con un atractivo gancho melódico. Entre los 18 temas dos destacan especialmente, “Gone Daddy Gone” y la irrefutable “Crazy”.

Cat Power – “The Greatest”

El mejor disco desde que Chan Marshall empezara su carrera como Cat Power allá por 1995 con Dear Sir. Tras más de una década inmersa en la búsqueda de nuevos lenguajes dentro del marco del folk, la cantautora de Georgia encontró refugio en el blues y el soul para firmar junto a la Memphis Rhythm Band un trabajo que se ajusta a la perfección a su melancólica y humeante voz.

Band Of Horses – “Everything All The Time”

Hablamos de The Shins como una de las formaciones de referencia en el pop norteamericano. Band Of Horses tiene mucho en común con la banda de James Mercer, más allá de la emocional voz que comparte con Ben Bridwell, pero también con My Morning Jacket o Mercury Rev. Su concepción es algo más madura, y aunque base sus estructuras en el pop lo hace desde una vertiente más firme pero igual de sutil, amónica y melódica, que además de Everything All The Time dejó un año más tarde otro disco imprescindible: Cease To Begin.

2007

Okkervil River – “The Stage Names”

La banda de liderada por Will Sheff ha sido una de las formaciones que se han dedicado con más esmero a dotar de nuevas sonoridades la música tradicional norteamericana. Desde una base folk contemporánea a caballo entre Wilco o Centro Matic, los de Austin (Texas) han logrado perfilar un pop intenso y juguetón a base de una rica instrumentación que les ha valido un status preferencial en la escena independiente local. The Strange Names, además de ser un disco melódicamente impecable, destaca por sus constantes guiños a la cultura popular en un sentido tan amplio que va desde los Beach Boys y su “Sloop John B” en John Allyn Smith Sails, hasta la actriz porno Savannah en “Savannah Smiles”.

The National – “Boxer”

La banda más melancólica de la escena norteamericana ya había despertado el interés del público dos años antes con Alligator (2005), un trabajo emparado en una sensibilidad y sofisticación casi únicas. En Boxer, The Nacional se muestran igual de románticos, pero su música es todavía más angustiosa, elegante y con una tensión emocional difícil de encontrar. Recomendable acompañar el disco del documental A Skin, A Night dirigido por Vincent Moon, en el que se muestra la formación al desnudo en inmersa en pleno proceso de la tortuosa grabación del disco.

Elvis Perkins – “Ash Wednesday”

Hijo del actor Anthony Perkins y la fotógrafa Berry Anderson, fallecida en los atentados del 11 de septiembre, el cantautor neoyorquino entró en la escena internacional con un disco en el que algunas de las canciones estuvieron casi siete años en el armario. La trágica experiencia vital de Perkins es el reflejo de sus canciones aunque en ningún momento aprovecha explícitamente de ello. Acompañado de su banda y una esmerada instrumentación (violines, trompetas, chelos…) Ash Wednesday despertó constantes comparaciones con Van Morrison o Nick Drake.  

Spoon – “Ga Ga Ga Ga Ga”

Siempre a mitad de camino entre el rock más tradicional y los recursos contemporáneos, la banda, al igual que Okkervil River, de  Austin, encontró la mejor versión de sí misma en un álbum plagado de detalles, arreglos y que destaca por una composición limpia. Tras el también remarcable Gimme Fiction (2005), Britt Daniel y Jim Eno contraponen en sonido más refinado de los 70 (“Don’t Make Me A Target”) con una comedida dosis de melodías pop (“You Got Yr. Cherry Bomb”)  y todo ello sobre una líneas rítmicas muy marcadas (“Rhthm & Soul”).

Bright Eyes – “Cassadaga”

Con casi diez años de carrera a sus espaldas y discos que incluso jugueteaban con la electrónica para deshacerse de la etiqueta de cantautor clásico enmarcado en la música y el discurso de Dylan, Conor Oberst se reencontró con su lado más tradicional de forma brillante, en otro disco centrado en el rock, el country y el folk. Cassadaga es un trabajo que no se entiende sin su antecesor I’m Wide Awake, It’s Morning (2005).


4 Comments

Marc Muñoz 30 diciembre, 2009 at 14:51

El de The National es una de esas gemas tapadas de la década. ¿Qué se hizo del grupo?, ¿han hecho algo más?.

Gran selección. Me quedo quizás con el de Spoon, Band of horses, y Gnarls Barkley. A los Wedding Present no los conozco.

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Supersonic14 2 enero, 2010 at 00:50

Si no tengo mal entendido, The National prepara disco para 2010

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eudald 20 enero, 2010 at 19:28

‘You Are The Quarry’ en el 2004 y ‘Take Fountain’ para el 2005!
Por fin una lista amb cara i ulls 🙂
pop will make us free!!!

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The National – High Violet | El Destilador Cultural 1 mayo, 2010 at 16:34

[…] The National se ganaron el respeto internacional en buena parte por sus dos últimos trabajos publicados: Aligator (2005), y Boxer (2007), dos festines musicales de envergadura que para muchos (aquí también) fueron parte de los mejores álbumes de la década. […]

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