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Los mejores discos del 2009

posted by KeithModMoon 11 enero, 2010 3 Comments

Siguiendo el camino abierto por Marc con su lista de las mejores películas del 2009, es momento para echar la vista atrás y ver lo que ha dado de sí, musicalmente hablando, el año que acabamos de dejar.

Para ello, lo más fácil, acotable e identificable son las listas, con lo cual me tiro al pragmatismo puro y duro, con esta lista de los mejores discos del 2009.

10.  Dan Deacon – Blomst

Dan Deacon construye con Blomst una obra tan exquisita como compleja. Sus temas son ríos enrevesados de instrumentación extravagante que no fluyen por los cauces convencionales, sino más bien van ganando espacio por el terrero agreste. De ahí se explica sus sonidos rompedores, los giros inesperados, o el brillo que le saca al xilofón ¿cuándo este instrumento había sonado a épico?

9. Passion Pit – Manners

El grupo de Michael Angelakos irrumpió con su pop electrónico efervescente, y en pocas semanas, ya bailábamos a su ritmo en reducidas pistas de baile con buen criterio en sus cabinas. Manners es un goloso disco para disfrutar sin ataduras de mayor calibre. Los de Nueva York contagian de ritmo a su oyente, a base de melodías juguetonas, con preponderancia de órganos, samplers y sonidos propios de un tío locamente enamorado (el caso de Angelakos), todo ello mezclado, sin llegar a agitarse, con el falsete de su cantante. 

8. Cass McCombs – Catacombs

La música que destila este cantautor errante se filtra por los oídos como susurros para perpetuarse, durante una larga temporada, en la mente de los oyentes. McCombs logra con Catacombs alcanzar un nivel de refinamiento al que muy pocos pueden llegar, y lo hace con una sensibilidad expuesta a través de un dominio de la guitarra, una voz dulce y penetrante, y mostrando especial habilidad para hilar melodías de las que uno no se puede desprender. Como la canción “You saved my life”, no sólo uno de los temas del año, sino una canción para embriagarse de sentimientos encontrados por mucho que el tiempo pase

7. The Flaming Lips – Embryonic

Wayne Coyne y los suyos se han vuelto a sacar de la chistera uno de esos discos con los que decorar en papel cuché las habitaciones del hogar. Embryonic es una cápsula de felicidad a los terrenos inhóspitos que transitan esta inclasificable banda de Oklahoma. Coyne vuelve a encandilar con su pop alucinógeno en el que se golpea la apacible melodía con la instrumentación psicofreak.

6. Phoenix – Wolfgang Amadeus Mozart

Phoenix han vuelto a dar en la diana con su reciente Wolfgang Amadeus Mozart. Diez cápsulas irresistibles de pop bailable que los codea con los grandes de la escena indie. Thomas Marrs y los suyos vuelven a demostrar su perspicacia para componer temas pegadizos, y estribillos que harían estremecer de gusto al propio Rod Argent. Y sino escuchen “Lisztmania” o “1901” (dos de los temas del año) e intenten no saltar a la pista de baile.

5. Grizzly Bear –Veckatimest

Veckatimest es el último trabajo de Grizzly Bear. El cuarteto de Brooklyn regresa con su pop de cámara barroco, con una parte anclada en algún punto del pasado (¿ finales de los 60’s?), y con la otra mirando hacía el futuro del neofolk. Voces celestiales, producciones que abrigan al oyente con suavidad, y un tempo calmado y delicado son las aparentemente sencillas armas con las que libran uno de los discos del año. Una canción para llevarse hasta el lecho de muerte: “Foreground”

4. The Antlers – Hospice

 

Una de las grandes alegrías del año llegó con The Antlers y su compacto Hospice. Este grupo afincado en Brooklyn ha completado un brillante  largo durada con su particular pop de cámara para cubrir una historia de una paciente con cáncer,  la desazón de su situación, el desaliento de los que la rodean. Y lo narran con momentos de tristeza embriagadora, momentos que recuerdan a Sigur Ros pero con el regusto amargo de escucharlo entubado en una fría habitación de hospital. A pesar de su interior triste, el LP se llena de destellos de felicidad etérea gracias al resplandor musical que desprenden temas como “Bear”, “Thirteen” (Clan Marshall tras dejar los excesos), o “Two” (con reminiscencias a los Arcade Fire) o su precioso “Epilogo”. Un álbum para ir cambiando de estado, pero para no bajar de las alturas.

3. The XX- XX

 

El pop desalmado y oscuro de este trío de jovenzuelos ingleses (antes cuarteto) se ha adentrado como un relámpago en nuestros hogares, convirtiéndose, rápidamente en el debut del año. A pesar de su corpus gélido, deprimente, y desolador, la música de The XX guarda un poderoso halo de luz en su interior que una vez descubierto no se desprende uno con facilidad.

2. Animal Collective – Merriweather Post Pavilion

 

Que Animal Collective juegan en otra liga no supone a estas alturas ningún descubrimiento. El colectivo animal no solo practica un sonido único, sino que a día de hoy, su creatividad parece inalcanzable para cualquier banda. Y así lo atestiguó a principios de año Merriweather Post Pavilion, su larga durada, más amoldada hacía parámetros mainstream, pero manteniendo a la vez toda la explosión psicodélica y experimental, y por lo tanto, todos los rasgos  que han caracterizado su sonido desde sus inicios.  Merriweather es una obra imprescindible en la que se dan de la mano de una forma nunca vista el pop de Beachs Boys con la psicodelia de un Syd Barret ciego de drogas psicotrópicas.

1. Max Richter – Vals con Bashir (BSO)

 

La carrera de Max Richter da un paso más hacía la constelación de genios con esta banda sonora compuesta para la película de animación Vals con Bashir, del israelí Ari Folman. Richter te absorbe de manera abrumadora con sus melodías que transitan de lo austero a la grandilocuencia. Las composiciones del inglés consiguen que no nos desprendamos de la imagenes del filme. Si el filme es contradictoriamente bello( a pesar de lo que relata), es en parte, por la música atmosférica, emotiva y llena de sentimiento que descarga este músico ingles. Una coronación más en la vida de este fascinante compositor neoclásico. ¿Un momento fílmico del año?: los soldados israelíes moviéndose por el agua delante de un Beirut en llamas, mientras suena la portentosa “The Haunted Ocean”, que a la vez, configura el momento sonoro del año.   

Mención especial

Dead Man’s Bones – Dead Man’s Bones

Sería una injusticia olvidarnos de otro de los mejores debuts del año, firmado esta vez por Dead Man’s Bones y su álbum homónimo. Detrás de Dead Man’s Bones encontramos al actor Ryan Golsing y a Zach Shields capaces de hacernos olvidar al prójimo durante sus doce cortes rellenos de rock, gospel, pop, a través de melodías mórbidas, coros infantiles que retuercen desde la lejanía, y otros adornos en forma de palmas, panderetas e instrumentos poco convencionales en una banda del rock. De ahí, algunas comparaciones con los Arcade Fire; algo así como la versión macabra y sórdida de los canadienses.


3 Comments

Carlos 14 enero, 2010 at 03:08

Hey de verdad..gracias a todos los editores el sitio es simplemente genial..aqui he conocido musica (como es este caso), series …

GRACIAS DE VERDAD.

Reply
Marc Muñoz 14 enero, 2010 at 15:50

Gracias a ti Carlos por leernos

Reply
Hoja de ruta para no perderse en el Primavera Sound 2010 | El Destilador Cultural 26 mayo, 2010 at 19:03

[…] servidor The Hospice fue uno de los discos más brillantes del pasado año. Los de ¿Brooklyn? pisan territorio español con el único objetivo de sumirnos en la más pura […]

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