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Maceo Parker – Palau de la música (Barcelona, 9 de mayo del 2013)

posted by KeithModMoon 15 mayo, 2013 0 comments
Maceo Parker Palau de la Música

Foto: Marc Muñoz

 

En la noche del jueves 9 de mayo el Palau de la música volvió a dar cobijo a una de esas veladas memorables que impregnan de misticismo las majestuosas paredes y salas de este emblemático lugar de la ciudad Condal. El responsable de esta marca fue el veterano músico Maceo Parker, leyenda del soul, el funk y el jazz, que a sus 70 años demostró un estado de forma envidiable por la mayoría de los asistentes, incluido quien escribe.

El de Carolina del Norte subió al escenario en su piel de alquimista con una fórmula infalible que desplegaría a lo largo de casi tres horas de concierto. Su 2% de jazz y 98% de funk (aderezada con unas gotas de soul) fue la pauta seguida para un concierto que empezó con el protagonista entrando en escena con un humorístico homenaje a Ray Charles, imitando su renqueante paso y con sus inseparables gafas de sol. Y no sería el único tributo de la noche, porque como no podía entenderse de otra manera, Parker reparó en sus 25 años en compañía de James Brown, como miembro de su banda.

Ya lejos de su papel de escudero, y secundario, de esa etapa, en la noche del jueves, Maceo se erigió en el protagonista absoluto. Una vez dispuesta y señalada la fórmula, el músico norteamericano se desplegó como hombre orquesta, no solo desdoblándose por el escenario con sus solos de saxo, cantando, bailando, sino también guiando el paso, tal director de orquestra, a la banda de músicos que lo escudaban, y quienes demostraron una profesionalidad intachable, un virtuosismo desbordante y una compenetración modélica entre ellos, reaccionando al más mínimo signo, mirada o gesto del maestro de ceremonias.

Unos músicos, a los que Parker guardó merecida reverencia, e hizo partícipe con él al público congregado, al reclamarle merecidas ovaciones. Incluso, cuando tuvieron la oportunidad adquirieron un protagonismo sobre el escenario que dejaba en evidencia su innata habilidad por los instrumentos que cargaban. Fue el caso por ejemplo, de Bruno Speight, que con su cara chistosa, de no saber muy bien qué estar haciendo, y con su poca ortodoxa forma de tocar la guitarra, dejó varios riffs a memorizar. Por no hablar del excelente teclista (o debería decir adivino) Will Boulware, siempre un paso por delante de las cometidas de Parker. O ese excelente sobrino del protagonista de la velada, Marcus Parker, que se arrancó uno de los solos de batería más demoledores que uno recuerda haber escuchado, que a punto estuvo hacer añico los imponentes ventanales del edifico, y por la que se ganó una de las descamaciones de palmas más intensas de la noche. Pero en realidad, brillaron todos y cada uno de los músicos en su función de arropar y elevar el discurso que Maceo Parker desplegaba desde su privilegiada experiencia y técnica.  También fueron dignos de mención Dennis Rollins al trombón, Rodney «Skeet» Curtis al bajo eléctrico, y el coro femenino, especialmente, la más joven de ellas, quien se ganó otra de las ovaciones de la noche, al volcar toda su intensidad vocal  en una versión de “Stand by me”. Y por supuesto, un Maceo Parker multiplicado en sus facetas de cantante, saxofonista de lujo, hombre orquesta preciso y exigente, de animador, bailador y parlanchín. Un músico cuya alquimia penetró y contagió de buenas vibraciones, aún dejo  mejores sensaciones, a una platea prácticamente llena y rendida al pulso funky.

El signo inequívoco para concretar el impacto emocional que estaba causando el funk meticuloso, sofisticado y contagioso que brotaba de encima de los escenarios se dibujó sobre los rostros del público emplazado en el Palau. Fisonomías joviales, sonrientes, ensimismadas, y embobadas, que cartografiaban a la perfección la excepcional demostración musical que tenía lugar encima el escenario.

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