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Novedades discográficas abril

posted by KeithModMoon 4 abril, 2011 0 comments
The Vaccines – What did you expect from the Vaccines?

A este cuarteto londinense llevamos siguiéndolos desde que encendieron cierto revuelo con sus directos en la capital británica, y su hype empezara a alimentarse con ello. De hecho, nosotros contribuimos a ello (a pequeña escala por supuesto) incluyendo su single de adelanto “Wreckin’ bar (Ra Ra Ra)” entre los mejores temas del 2010 (como no plegarse a la adrenalina del tema). Ahora nos volvemos a fijar en ellos con motivo de la salida de su LP debut, What did you expect from The Vaccines?

Etiquetados como los Strokes ingleses, ahora que los neoyorquinos no se parecen a ellos mismos, habría que ampliar las miras definiendo su sonido como un post-rock de guitarras resonantes. En estas breves e inmediatas doce capsulas de rock enérgico, se desprende un singular espíritu infeccioso de baile, de comerse la pista, de sentirse joven y radiante. No obstante, el global del disco no responde del todo a las expectativas puestas como The next big thing que  los británicos buscan desde el britpop. Hay muchas canciones que sí que encajan a la perfección con la fórmula de hit músculoso ideal para perpetuarse en el desenfreno juvenil, pero otros temas se quedan en efímeras canciones de acné juvenil para discoteca de tarde, y en algún corte, aún les da por acercarse a posos más soberbios y profundos de unos  The National, pero la madurez que separa a ambos conjuntos, sigue siendo en todas sus facetas, abismal.  What did I expect from The Vaccines? Maybe something bigger, something new.

Esben and the witch – Violet Cries

Este trío formado en 2008 en Brighton, Inglaterra, editó el pasado enero su LP de debut, Violet Cries. Para tener una idea del sonido que destila esta banda deberíamos desnudar a Florence Welch de cualquier indumentaria mainstream, y dejarla en medio del bosque de Maryland donde Daniel Myrick y Eduardo Sánchez rodaron El proyecto de la bruja de Blair. Si a esto le añadimos atmósferas cargadas de esoterismo, y con un halo de misterio a lo Beach House, entonces sabemos a lo que nos enfrentamos con este debut.

Violent cries es un álbum cautivante, misterioso e hipnótico, que parece esparcir ciertas notas de brujería con el que paralizar al oyente. El trabajo se aprecia sobre todo en la producción de esas atmósferas envolventes, poco cargadas, pero tan penetrantes. A eso se le añade la fantasmal voz de Rachel Davies recorriendo este bosque encantado y comido por la niebla. Para los amantes de lo esotérico, de las melodías de ultra tumba de Tones on Tail, Dead Can Dance o los más contemporáneos, Zola Jesus, este disco se convierte en una compra obligada.

Beady Eye – Different Gear, Still Speeding

Oasis sin Noel. O lo que es lo mismo Oasis sin su compositor y guitarrista principal. Porque en Beady Eye encontramos a los cuatro miembros originales de esa banda que puso patas arriba la escena británica en los 90’s, con la salvedad de que el mayor de los Gallagher decidió emprender su camino en solitario tras los constantes cortocircuitos que mantenía con Liam. El resultado de la nueva banda surgida del choque es este Different Gear, Still Speeding, (traducido sería algo así, como diferente marcha, aún acelerando), una metáfora del nuevo rumbo que se han visto obligados a tomar, en el que conservan  el sonido tradicional de Oasis.

Preocupados más en buscar referencias rockeras de finales de los 50’s y 60’s, Beady Eye teje su sonido sin aportar nada nuevo a lo ya conocido. Liam sigue empeñado en querer alargar hasta su coronilla la sombra de John Lennon, mientras que el resto del grupo se dedica a reírle las gracias y a arroparlo con su música. No es este un mal álbum, es simplemente la pérdida de un componente trascendental en la banda, y cómo a raíz de ello, intentan forzadamente dar nuevo aire al conjunto. El resultado es una mezcla de canciones valiosas (las marcadamente “beatle” “The Roller” y “The Beat Goes On”, “Four letter Word” y la muy hermanos Gallagher “Standing On the Edge Of the Noise”), y caras B desechables. 

The Naked and Famous – Passive Me, Aggressive You

Passive Me, Aggressive You supone el debut de esta banda neozelandesa de indie electrónico. Con una primera escucha ya podemos constatar cómo las constantes sonoras del grupo se inclinan hacía temas revestidos de sintes ochentenos, melodías inmediatas, y estribillos accesibles.

Pero no todo el disco es tan pegadizo y escalable a los primeros puestos de las listas, como son “Young Blood” (sí es suyo, no de Passion Pitt)  y “Punching in a dream”. Hay cortes más envolventes, con una estructura de indie-pop que coquetea con paisajes más oscuristas, como por ejemplo “Frayed” (con ecos de Radiohead en los loops y en la forma de interpretar de su cantante) o “The Sun”. Pero en su conjunto sí que irradian una buena sintonía con la pista de baile aderezados por los órganos rítmicos, y por las fascinantes melodías extraídas de sus sintes, y el resultado es una aproximación muy tierna e irresistible.

7

Le Corps Mince De Francoise – Love and Nature

Sorprende que el código postal de Le Corps Mince De Francoise (LCMdF) pertenezca a las frías tierras de Finlandia. El electropop  vital de este trío de féminas hace pensar en otras ubicaciones más soleadas, pero ellas, adeptas a su clima, residen ahora en Londres, y han editado su debut, Love and Nature, en Berlín.

Su sonido es algo así como un cruce vitaminado del pop de las Spice Girls, el electro de beats contundentes de CSS, o algo así como una Nina Hagen más luminosa y adaptada a nuestros días. Su vitalidad, su desparpajo, su libertad a la hora de afrontar la composición de las letras y la definición de su sonido, marca un estilo del que es fácil contagiarse. “We are cannibals”, “Time (Have I lost my Mind?)” y “Cool and bored” deberían ser las cápsulas más inmediatas para agarrarnos a su fiesta de nieve cálida.

7

The Pains of Being Pure at Heart – Belong

Casi al instante que lanzaban su disco debut, la banda neoyorquina The Pains of Being Pure at Heart se convertía en una de las sensaciones musicales del 2009 para la mayoría del público indie. Su estilo se movía por ciertos subestilos anclados en el pop independiente de los 90’s, con influencias reconocidas de bandas como The pastels, My Bloody Valentine, The Jesus and Mary Chain, pero aportando una pizca de frescor juvenil y romántico a las guitarras distorsionadas. Ahora en 2011 editan su segundo largo. En Belong ha contado con la producción de Flood y la ayuda de Alan Moulder en los arreglos, y supone un paso adelante para la banda, un paso de madurez sin perder sus señas.

Con Belong la banda parece haber dado un paso muy ajustado en la búsqueda de su sonido. Por un lado, han ganado en claridad, en detalles de producción que arrecian el oído, y por otro lado, lo han logrado sin apartar su flujo juvenil de canciones de amor dulces y cándidas. Las letras lanzadas por Kip Berman siguen siendo suaves y acariciantes, las guitarras enfebrecidas suenan ahora más compactas, y los ritmos galopados se han ajustado mejor a las nuevas composiciones. El resultado se palpa en canciones estelares como “Heart in your Heartbreak” y “Anne With An E” que resonarán en espacios abiertos y cerrados desde la primavera hasta el fin del verano, y seguro que nos las llevaremos incluso más allá.

 The Strokes – Angles

Más de cinco años sin noticias discográficas de la banda más cool de Manhattan, hasta que por fin, a finales de marzo, un nuevo trabajo salía a la calle. Angles venía con la marca de ser uno de los trabajos más esperados por provenir de los que un día fueron los revitalizadores del rock. Sin embargo, el sentir general es que la versión The Strokes actual dista mucho de aquella que irrumpió con fuerza el primer lustro del nuevo siglo, con ese espléndido Is this it?

La primera sensación que te invade al escuchar el nuevo LP de Casablancas y compañía es de desconcierto, de cierta revuelo instrumental y conceptual, de unos músicos que mantiene medio pie en el rock que los catapultó al estrellato (con el gran tema “Under cover of Darkness” como máximo exponente) y otro en una nueva esfera new wave de raíces ochenteras. Un escenario en que las guitarras conviven con los sintetizadores. Es probablemente el trabajo donde cada músico ha podido aportar más de su parte, pero el resultado es inconexo, en momentos, hasta caótico e inverosímil. Vuelta desigual, pese a ofrecer ciertos retazos verdaderamente gratos.

6,5

Panda Bear – Tomboy

Disco del mes

El miembro más bullicioso de Animal Collective ya tiene lista la continuación de su brillante e influyente Person Pitch. Este próximo 12 de abril, Panda Bear (alias por el que se conoce a Noah Lennox) publica su nuevo trabajo, Tomboy. El inquieto músico sigue explorando sus paisajes experimentales poblados por atmósferas opiáceas, texturas difusas, colores brillantes para crear estos mundos tan únicos, inexplorados e intransferibles que también reproduce para el colectivo animal.

En Tomboy, Panda Bear sigue sin poner barreras a su creatividad desbordante, que se canaliza con esa ensalada de loops, reverberaciones, samples, y psicodelia lo-fi que definen su sonido.  Lennox y su inseparable sintetizador suenan aquí igual de evocadores que en Animal Collective, pero quizás con una capa más iluminada, ayudado por una presencia vocal muy presente (con dobles coros), y por unos arreglos de producción mágicos, estimulantes y de procedencia indescifrable, que cuajan con asombro con la línea vocal, la batería, las guitarras, el órgano, cada cual recorriendo su propio sendero, pero a la vez compartiendo destino. En ciertos momentos a uno le parece apreciar alguna influencia de Vangelis, de los Pink Floyd de Meddle, o el Hans Zimmer más aborigen de La delgada línea roja, pero la verdad es que todo queda inconcreto e inescrutable fuera de la mente del músico norteamericano. Escuchando su cuarto álbum de estudio parece evidente que Lennox no necesita de sus compañeros del colectivo para seguir expulsando toda su creatividad a través de nubes sonoras embriagadoras, inspiradoras, que cautivan al oyente por su particularidad, por su exotismo, por su experimentación incesante. Tomboy es la constatación del gran momento personal y creativo por el que pasa este músico de Baltimore.  


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