Crítica DiscoElectrónicaHip-hopIndieMúsicaRock

Novedades discográficas febrero

posted by KeithModMoon 7 febrero, 2011 0 comments
British Sea Power – Valhalla Dancehall

Este cuarteto de Brighton regresa a la primera plana con Valhalla Dancehall. Una banda de indie rock inglesa que se ha caracterizado por huir de etiquetas, y modas pasajeras, forjando a su paso un sonido propio y sólido, tal y como se comprueba en este álbum.

Valhalla Dancehall es un disco cargado de intensidad, guitarras penetrantes y melodías sinuosas. Impregna en él un lirismo y un tono afectivo reconfortante, tal y como se aprecia en temas como “Baby” o  “Once more now”. Pero British Sea Power también hacen gala aquí de su lado más energético, intenso y rockero en cortes como “Thin Black Sail” o “Who’s in control”. Sea cual sea la cara más disfrutable, esta banda completa con Valhalla Dancehall un más que digno trabajo que no les aportará mayor gloria que la ya alcanzada, pero sí que seguirán siendo admirados por mantenerse coherentes a su filosofía.

7

Roots Manuva – Duppy Writer

Detrás de Roots Manuva da la cara el rapero inglés Rodney Smith. Desde finales de los 90’s el pueblo inglés puede estar satisfecho de la cuota de dub y reggae que este artista les ha ido subministrando. En 2010 volvió a demostrar su talento en Duppy Writer, un álbum que no tienen ni un solo tema desechable.

Manuva marca el ritmo vertiginoso de este disco con una envidiable voz que parece abrirse paso entre la humareda. El inglés recoge las mejores semillas de la tradición reggae jamaicana, y los adapta a unos ritmos oscuros, cortantes y gélidos propios del dubstep y el dub. La conjunción es un disco que parece sumergirte directamente en una jam improvisada en una fiesta rastafari donde la cerveza, la marihuana, y el ritmo contagioso salen a dispersión. La canción “Jah Warriors” es la declaración de guerra para sumir a todos los oyentes a su religión.

127 horas – A.R. Rahman

Con 127 horas, Danny Boyle no sólo consigue trasladar su ostentoso estilo del cuento de hadas en las calles de Bombai al calvario de un alpinista atrapado en una roca en Utah, sino que además se saca una de las películas que marcarán el año. A pesar de la distancia temática y de la latitud que separa ambos filmes, el director de Trainspotting ha recurrido al mismo compositor para elaborar la banda sonora de ambos. El músico indio A.R. Rahman, encasillado en Bollywood hasta la explosión mundial lograda con el trabajo precisamente de Slumdog Millionaire, hace aquí un meritorio esfuerzo para cambiar de tercio.

La banda de 127 horas se podría dividir entre esas partituras que le sirven a Boyle para introducirnos de lleno en el sufrimiento del aventurero superado por las circunstancias, y esas otras que transportan al protagonista a otros lugares fantasiosos lejos de ese ambiente asfixiante en el que parce destinado a perpetrarse. En el último grupo encontramos una selección variada de canciones no originales de la talla de “Lovely Day” de Bill Whiters o el majestuoso “Festival” de Sigur Ros, escogido para ese emotivo final en el que la música se acopla a la perfección. Mientras que en el primer grupo Rahman demuestra sus dotes en la composición para fabricar temas que van desde la luminosidad de los primeros temas, a la escalada de estridencia y percusión propia de los últimos, acorde a una situación del personaje que va empeorando a medida que el tiempo transcurre. Ese sin vivir y sufrimiento agónico escalado lo recoge Rahman en unos cortes que se acrecientan y ganan en intensidad y oscuridad. Una gran banda sonora para una notable película. 

Ghostface Killah – Apollo Kids

Ghostface Killah, tal Santa Claus en estado de gracia, dejó a sus aficionados dos regalos durante las pasadas Navidades. Por un lado anunció que prepara Supreme Clientele II, la continuación de ese angular álbum que lanzó en el 2000. Y por otro nos regaló Apollo Kids, el disco previo a la recuperación de esas líneas creativas que le dieron un nombre fuera de los seminales Wu-Tang Clan (grupo en el que desempeñó tareas de MC). Su aparición no ha despertado demasiado revuelo entre prensa y público, pero es de esos discos que alegran a uno pertenecer al credo rap.

Alejado de esta línea cada vez más invasiva de parafernalia-rap:  con singles que parecen concebirse en las redacciones de los 40 Principales, con más cameos que en la saga Torrente (bueno alguno hay The Game y Method Man, por ejemplo), con mucho lubrica pasada a doble capa por cada canción y con más hombres en la sala de producción que en la puerta de El Corte Ingles el día de las rebajas, el rapero Ghostface Killah decide volver a un sonido genuino, que hasta él mismo había perdido, dando mucha insistencia a líneas de bajo contundentes, concisas, pero brillantes, a unas líricas y modo de rapear que recuerdan a la calle y no al ático de lujo de la última star, con unos samplers endulzados con azúcar añejo, y todo una serie de elementos, que hacen que al escuchar este disco recordemos ese sonido sucio, rugoso, callejero y saturado que solía impregnar la escena rap neoyorquina unos años atrás. El último trabajo de Ghostface Killah no arroja nueva luz al género, pero sí que emite poderosos fogonazos para captar de nuevo la atención de unos fan ávidos de rap contundente y apreciable, y fregarnos las manos mientras esperamos esa secuela que ya prepara este artista.

 

Shout Out Louds – Work

Work supone el tercer trabajo de esta banda sueca dada a conocer por sus dos anteriores trabajos que les reportaron un nombre en la escena indie de su país y fuera de ella. Shout out Louds regresa ahora como una banda más medida, sujeta y reposada. Parecen haber dejado atrás aquellos días de frenesí, coros joviales y energía desbordante que acrecentaba la joie de vivre. En definitiva que los muchachos han madurado y eso se transmite en su música.

Esta madurez se inicia en el mismo instante que toman la decisión de desplazarse a los EEUU para grabar junto a Phil Ek (Fleet Foxes y The Shins) y dotar de un tempo más lento, más reflexivo a sus capas de sonido. La sencillez se respira en los acordes de las guitarras, en el ritmo de las baterías y en el uso de pianos en lugar de sintes. No por mudar su piel hacía formas más austeras su propuesta ha perdido interés, puede que hayan perdido distancia de impacto, pero siguen siendo una banda a seguir con atención.

7

James Blake – James Blake

 

 

Hoy mismo sale en las tiendas el esperado LP debut de James Blake, un joven talento que ya dio que hablar en 2010 con el adelanto en forma de single de “Limit to your life”, y que promete ocupar muchas sobremesas en este principio del 2011. No son pocos los que han visto en él la nueva gema del pop británico, y es que este joven productor de 22 años, desde el hábitat de su casa en Londres, parece insuflar aire fresco a los caminos transitados del pop con una mágica combinación de dubstep, folk, soul y pop.

La música de Blake parece adelantarse a su tiempo, y puede incluso que llegue a estipular las direcciones del pop moderno. Sus píldoras mezclan con la medida exacta el dubstep de Burial, la sensibilidad de Antony Hegarty y el intimismo de Bon Iver. Sus primeras escuchas pueden resultar complicadas, pero poco a poco James Blake te seduce y va penetrando en tu oído. Sus pianos resuenan profundos, su voz salpica sentimiento, sus atmósferas gélidas tranquilizan y llevan al oyente a parajes de extrema belleza anestésica. Sus canciones son inhalaciones gélidas, que externamente pueden sonar frías, pero que al caer la primera capa te ciegan con su calidez emocional. Incluso Blake se atreve en distorsionar su voz con vocoder y nada se resiente. Denle tiempo a este joven, y recen para que la ola de hype no lo consuma, porque su talento puede reformular la andadura del pop de los años venideros.  

The Joy formidable – The Big Roar

The Joy formidable es un trío formado en 2007 en el Norte de Gales y asentados en la actualidad en la ciudad de Londres, donde en 2008 empezaron a llamar la atención tras su paso por diversos festivales y la buena recepción que les dedicaron diarios como el  The Guardian. Tras un lapso de tranquilidad, y previa publicación del aplaudido EP A Balloon Called Moaning, debutan ahora en formato largo con este fornido The Big Roar

Son varios los singles de este álbum que manifiestan la absoluta entrega vertida por sus tres integrantes en su elaboración. Se recogen en él varias capsulas que al mínimo contacto auditivo explosionan en ondas de sonido bañadas en color pop afable, pero también en ruido y distorsión contundentes. Todo ello forma un hermoso polvorín que transmite al oyente todo el poderío y la entrega interior de este revestimiento musical tan cuidado. Esa energía desbordante se esparce con más rapidez en singles de la talla de “Austere” o “Cradle”, donde volvemos a apreciar ese binomio tan equilibrado entre la melodía pop y la oscuridad post-punk, propia de los primeros pasos de la formación, antes incluso de darse a conocer como The Joy Formidable. Una banda que con este espléndido debut tiene argumentos para ganarse un hueco en la escena de cara a los años venideros.  

The Go! Team – Rolling Blackouts

El lanzamiento de  Rolling Blackouts, el último disco de los británicos The Go Team!, ha venido acompañado de los rumores más que reales que apuntan al fin de la banda tras la promoción de este trabajo. Sin poder intervenir en el futuro del grupo, la mejor salida para el oyente es entregarse de nuevo a la fanfarria de pop desmelenado que proponen de nuevo. Si hay una banda que nos ha hecho mover sin control los esqueletos durante los últimos años esta ha sido la de Brighton, y no piensan cambiar de postura al menos que se disuelvan.

Rolling Blackout se inicia como un torpedo imparable con “T.O.R.N.A.D.O”, en la que hacen gala de ese sonido de pop bailable altamente hormonado y exhausto que derrite las suelas de los zapatos a su paso. Ante esta temprana cúspide, le siguen canciones más y menos inspiradas pero con una misma capa uniforme compuesta por un collage de samplers, pop y electricidad desbordantes. Ganan muchos puntos canciones como “Buy nothing day”, donde Bethany Cosentino (Best Coast) aporta su personal y reconocible voz, o “The running range”, «Apollo Throwdown» o “Back like 8 track” donde el grupo se instala en la energía juvenil que desbordaba en sus primeros trabajos. En ese sentido el tercer disco de los ingleses sigue en la línea continuista de collage festivo de pop, pero también parece, que el sonido se haya vuelto más absorbible, compacto, más limpio y atractivamente eclético.    Mientras celebramos su vuelta,  seguiremos bailando a su ritmo, al menos mientras el tornado quieran seguir rodando.

 

Leave a Comment