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Novedades discográficas julio 2011

posted by KeithModMoon 7 julio, 2011 0 comments
The Horrors – Skying

El que aquí escribe debe reconocer que fue de los que pronosticaron para The Horrors un recorrido de corto alcance. Su estética oscura tan rematadamente cuidada, unido a un primer disco que nunca me ha terminado de convencer fueron los principales motivos. Sin embargo la realidad ha demostrado ser otra bien distinta. Tras el notable Primary Colours, ahora regresan con Skying, la confirmación de que no son una banda pasajera.

Y lo constatan con este disco que supone un giro a su sonido hasta la fecha. A Faris Bawdan parece haberle pasado factura (para bien) su proyecto con la soprano Rachel Zeffira, Cat’s Eyes. El líder de The Horrors se aleja de los rincones oscuros, de las sombras estridentes para facturar un álbum de ráfagas mucho más limpias, más elaboradas. Parece que el grupo ha madurado, y con ellos, se disipa la niebla espesa que envolvía todos sus cortes, destapando con ello texturas más suaves, melodías más respirables, riffs que arañan en lugar de morder, y con la singularidad que le sigue aportando la característica voz de su cantante. En Skying se perciben referencias dispares desde el sonido madchester de los primerizos Happy Mondays, a Depeche Mode, pasando por Suede. El rudísimo gótico parece ser cosa pretérita con este nuevo trabajo, y en lugar de suponer una decepción, resulta un acierto más que notable, al menos, para sus no acérrimos.

Thurston Moore – Demolished Thoughts

 

A Thurston Moore se le conoce más en el mundo de la música por ser uno de los puntales de la legendaria banda punk/art Sonic Youth. Sin embargo, el de Florida tiene proyectos paralelos, y también una trayectoria en solitario contrastada. Demolished Thoughts es su último ejemplar, y lo hace acompañado por, nada más y nada menos, que por Beck en labores de productor hechizado.

Demolished Thoughts escupe un conjunto de píldoras balsámicas. Por un lado, afloran remansos de calma con predominio de melodías ajustadas a instrumentos de cuerda y acordes de guitarra suave que brillan por su cuenta. Por otra parte hay una vertiente más obsesiva, más recargada que se apoya en los pasajes de carácter psicodélico. La disparidad entre el estado de ánimo afligido que parece señalar la voz de Moore queda contrapuesta por el esmero y la pulcritud del sonido instrumental (la arpas y otros instrumentos barrocos ayudan a recrear esta sensación de paz) En definitiva su último esfuerzo en solitario constituye una ejemplar muestra de folk de cámara con flujos psicodélicos. La constatación definitiva es “Circulation”, un artefacto que recoge a la perfección las dos dualidades del álbum y que lo eleva a cotas inalcanzables para el resto de mortales.

Tyler, The Creator – Goblin

La cabeza mal pensante del colectivo hiphopero Odd Future (OFWGKTA) arde por la ciberesfera con acusaciones (homofobia y machismo por en medio), polémicas, directos descerebrados, y por supuesto, con críticos inclinándose a su debut en solitario, Goblin (XL recordings, 2011). Mucho envoltorio (la mayoría irreal) que puede desvirtuar el ardor de estomago con el que te agujera este joven de 19 años.

Goblin son 18 lanzas de rap siniestro, de lírica críptica, de atmósferas virulentas y cargadas que envuelven de aspereza y dureza la escucha, y que en su conjunto, terminan por incendiar las orejas de los atrevidos que se exponen. No es un disco fácil de escuchar, el angelino no da tregua en su visión descarnada del mundo, en la que alterna pullas ficcionales con crónicas personales. A pesar de su crudeza, de su desaliento (que acoge la máxima nota en “Yonkers”) Tyler, the creator construye una pieza adictiva y perseverante. Un debut con el que se arma de explosivos para dar una trastocada a la escena del rap, ya sea en solitario o liderando el colectivo más animal encima de un escenario. Savia nueva en el circuito, y por lo que parece, van a instalarse para largo.

7

The Black Lips – Arabia Mountain

Los chicos más insanos de Atlanta y alrededores regresan con un nuevo artefacto de garage psicodélico bajo el brazo. El combo más punky de la escena norteamericana (los que hayan asistido a sus lives, sabrán porque pueden alardear de tal distinción) lanzan Arabia Mountain.

Este último LP supone de entrada un distanciamiento con el sonido que los había ido acompañado hasta ahora pero sin perder ninguna de sus señas identificables. Ahora la rudeza del noise garagero queda suplida por canciones más melódicas, pasadas por el filtro del productor Mark Ronson que ha sabido darle un aire más accesible. Incluso en sus temas parecen haber disminuido la aplicación de pizcas de psicodelia. Sin embargo el cuarteto sigue por su bando impartiendo chulería y sonando salvajes con el lamento de esas voces desgravadas, y mirando por el retrovisor unas áreas de servicio más pretéritas que contemporáneas. El resultado se traduce en una dispensación del polvo denso que acostumbraban a expulsar sus instrumentos, y esto ha posibilitado una mirada más limpia y nítida que permite descubrir pequeñas joyas, como la formidable “Mad Dog”, “Don’t Mess up baby” y la que abre el disco, “Family Tree”. De acuerdo, sus temas pueden haberse vuelto más mainstream (incluso algunas canciones responden a los requisitos para canciones de verano), pero todos ellos pueden conducirte a una noche salvaje de borbotones etílicos y espíritu rockero, como las que nos tenían acostumbrados.

Foster the people – Torches

Cuando ya todo el mundo daba por hecho que el Pala de Friendly Fires iba a recordarse como el disco de este verano, va e irrumpen Foster the people para hacerles la competencia con Torches. Una banda nacida en California que parece instalada en estados anímicos soleados a juzgar por sus líricas optimistas, ritmos contagiosos y melodías radiantes.

Su música se podría definir como un cruce entre Passion Pit, MGMT, el house-disco que pongan en un chiringuito de playa y algo de flúor. Para reducirlo a una etiqueta sería algo así como un grupo de indie-electrónica para todos los públicos. Sea como sea su disco está plagado de temas molones, que alteraran nuestras neuronas y sirven de excusa al más tímido para desatarse al baile. No se engañen porque el placer de su escucha es efímero, demasiado amable y accesible como para perdurar, o no…., esperen… les dejo que en mi cabeza retoma el estribillo endémico de “Pumped Up Kicks”.

6,5

Connan Mockasin – Forever Dolphin Love

Disco del mes

Debajo de la piel amorfa (frodita) de Connan Mockasin se esconde en realidad un neozelandés conocido por el nombre de Connan Hosford. Telonero de grupos como Crowded House, Warpaint o Mystery Jets, el de Oceanía edita ahora su debut, el LP doble Forever Dolphin love, compuesto por réplicas en directo de la mayoría de los temas que configuran el primer volumen.

En este trabajo el oyente se deja arrastrar, o sacudir hacía fuera (ahí la subjetividad de cada uno), por un océano de coral repleto de algas psicodélicas, remolinos lo-fi, drones que chipotean y demás seres inclasificables que revolotean por el universo que ha plasmado este artista. Cortes como “Megumi The Milkway Above”, con mimetismo total (y sospechoso) con el Let England Shake de Pj Harvey, “Quadropuss island”, o “Please turn me into the snap” facilitan la sumersión sin bombona de oxigeno. Una vez en las profundidades las corrientes te absorben y la mente de uno se ciega por el embriagador clima creado por Connan Mockasin. Ni su extraña voz, ni su patchwork de referencias múltiples (Beatles, Pj Harvey, David Bowie, Syd Barret ), ni su inquieta mezcla de aguas amargas y dulces, ni nada, ni nadie, pueden sustraerte ya de las profundidades.

Digitalism – I love you dude

El dúo alemán Digitalism irrumpieron con fuerza en la escena en 2007 con el bailado “Pogo”, que se incluía en su LP de debut Idealism. Cuatro años después recuperamos sus comprimidos de electro con I love you dude.

En 2007 dejamos a Jens Moelle e Ismail Tuefekçi en un estado de euforia desbordante con la que nos acabaron contagiando irremediablemente, ahora, a su regreso percibimos las mismas constantes vitales que los empujaban: electro enfocado a levantar culos de los sofás más cómodos, house de escuela daftpunkera (“Miami Showdown”, es un corte inspirado (in)directamente en la banda sonora que los franceses parieron para TRON ), electro-house de los seguidores de los franceses (Justice como abanderado), mediotiempos disco con sello Sebastien Tellier ( Just Gazin’) e incluso copias a sí mismos ( “Circles” es el “Pogo” de este disco) Sin embargo, su último trabajo pasa también por un descenso de revoluciones en el músculo de sonido, se respira además cierto acercamiento a terrenos pop que los acaban dirigiendo hacía esquemas más convencionales, con la pérdida de potencia y actitud frenética que conlleva. Pese a todo siguen reluciendo con hits incontestables para estas épocas del año, como el que logran con el buque insignia del disco, “2 Hearts”, o la más indie “Forrest Gump”, donde además cuentan con la colaboración del cantante neoyorquino Julian Casablancas.

6,5

Okkervil River – I am very far

A Okkervil River se les podría meter en el mismo saco que grupos indie-folk americanos como My Morning Jacket, Band of horses, Fleet Foxes, o incluso, si me apuran, Arcade Fire. Pero eso sería una injusticia de proporciones. Es como si agrupas en un mismo saco al gazpacho, el ajo blanco, la vichyssoise o el salmorejo. Injustificable, ¿verdad?, pues la entidad de Okkervil River tampoco es justo reducirla a un grupo o etiqueta.

Porque la banda que lidera Will Sheff, a medida de ir construyendo una discografía mayúscula (y algo desapercibida), se han ganador un merecido puesto de honor dentro de la escena indie-rural americana. I am very far es el último testigo de ese viraje del country alternativo a un indie rock de carácter épico que empezó a asomar en su anterior The Stand is. En su último Lp la banda de Austin ha optado por un sonido más voluminoso ( con espacio reservado para las estrofas intimistas), con líneas instrumentales más elaboradas y con una producción más ambiciosa. Que no hayan terminado de conectar con una audiencia más amplia es un tema para ponérselo sobre la mesa a Iker Jiménez. Puede que sea por la lírica de sus canciones, que en lugar de lumínica, es algo críptica. Pero ni aún así, se entendería que alguien con un mínimo de educación musical se perdiese este I am very far.


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