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Novedades discográficas marzo

posted by KeithModMoon 7 marzo, 2011 1 Comment
Radiohead – The King of Limbs

Radiohead llevan ya un par de décadas jugando en otra liga, sin desligarse de la de los grandes recintos, pero sí con un fuerte componente de libertad a la hora de tomar decisiones, tanto en las artísticas, como en las comerciales, como han demostrado con este The King of Limbs y el pasado In Rainbows.

El regreso de Tom Yorke y compañía, tras cuatro años de silencio, se subscribe a la misma línea electrónica que ha venido marcando su sonido en los últimos años, y cuyas mayores señas se perciben en el abandono de los instrumentos de banda de rock por un sonido electrónico más incipiente y atmosférico. Una electrónica que coge forma mediante parámetros jazzísticos, o al menos a la interpretación sui generis ofrecida por la banda de Oxford. Ahora los loops han pasado a ser el esqueleto del disco. Esenciales para construir estas atmósferas envolventes, cautivantes, hipnóticas y obsesivas con un resultado marcadamente desalentador. Este The King of Limbs no es un disco demasiado accesible, no puede conquistar al oyente con un primer contacto (la carencia de hits no ayuda a ello), necesita de su tiempo, adaptación y sobre todo, de varias escuchas. Pero sí se las dan, es un álbum que te va a agarrar, pese a que la crítica parece no ubicarlo entre los trabajos más aplaudidos de estos chicos que siguen andando a su antojo por la liga de oro.   

Charles Bradley – No time for Dreaming

 

Aunque no lo parezca estas líneas no versan sobre una joya del soul de los 60’s reeditada ahora. No time for Dreaming es un producto nacido en nuestros días. Se trata del impecable debut de Charles Bradley, un veterano músico nacido en Brooklyn en 1948, con un amplio historial viviendo en las calles de NY, y arrebatado de por vida por el concierto de James Brown en la sala Apollo de 1962.

Y eso se palpa en la intensidad de este No time for Dreaming. Sus 12 temas albergan la propia definición de la música soul: emociones expresadas de lo más profundo del alma. Una intensidad sonora sólo al alcance del hombre negro, y de muy pocos casos, el citado James Brown, Sam Cooke, Ottis Redding (a cuyo tono de voz recurre a veces Bradley) y por qué no el propio Charles Bradley con su voz rota, despedaza por experiencias curtidoras y canalizada con notas sinceras y de amplio calado emocional. En una época en la que soul sufre cierto revisionismo que intenta recuperar a su modo, la época dorada del género, empápesen de temas como “I relieve in your love”, “Why is it so hard” y transpórtense directamente a aquella época. Repito es un disco de ahora, pero suena como si fuera de antaño, y eso es para destapar todos los licores de la despensa.

Lykke Li – Wounded Rhymes

 

Fragilidad gélida, intensidad cegadora, calidez arropadora, oscuridad reconfortante o luz turbia. Estas son algunas de las descripciones que se podrían utilizar para definir el último trabajo de la joven sueca Lykke Li. La cantante de 24 años presenta su segundo trabajo, Wounded Rhymes, con el que se aleja del pop naive de su debut.

La joven de 24 años parece haberse curtido durante estos años en el terreno del amor (y en el del desamor especialmente) y eso se refleja en un disco en el que el dream-pop surca hábitats de clima oscuro. El resplandor de este portento de voz que la naturaleza le ha otorgado, lidia aquí con atmósferas más industriales, urbanas, y cargadas. Con texturas hipnóticas, producciones bien talladas, y el ronroneo de los ritmos tribales dejándose oír.  Los extraños contrastes sonoros y su capacidad para cuajar un entramado musical válido en ellos, hacen del disco una gema de pop etéreo del que resulta difícil sustraerse. Temas como “Follow Rivers”, “Love our of Lust” o “Get some” describen a la perfección el extraño poder de fascinación que destila  esta chica con enorme talento.    

Gregg Allman – Low Country Blues

 

Conocido como integrante de la mítica banda de country-rock Allman Brothers Band, Gregg Allman recupera su carrera en solitario con este Low Country Blues. La vuelta al ruedo de este rockero con corazón bluesman se traduce en 11 versiones (Bobby “Blue”Bland, Junior Wells, B.B. King, entre otros) y un tema propio manejados desde la visión del productor T Bone Burnett.

Como si de una gran reserva se tratara la voz de Allman se acopla a la perfección con un sonido blues que evoca a porche mojado, barrica de whiskey y un directo en un sucio garito de carretera de Nashville. En ese sentido la compenetración instrumentos y voz resulta ejemplar, gracias en gran medida a un trabajo de producción fino y certero, que deja tras de sí grandes instantes musicales, sobre todo cuando irrumpen en escena piano, contrabajos y lamentos producidos desde los acordes de las guitarras.

7

PJ Harvey – Let England Shake

Disco del mes

 

Polly Jean Harvey, más conocida por Pj Harvey, nos brinda en Let England Shake otra de sus epístolas de gran calado. En esta ocasión, el remitente de su carta parece proceder de un punto bastante alejado de su último White Chalk. Aquí la inglesa se inspira en su tierra, y utiliza el disco para expresar sus relaciones con Inglaterra, y repasar el papel de ésta en las diferentes guerras en que se ha visto implicada.

A partir de ello, la cantautora teje una bella postal en la que sobresale su distinguible voz (en ocasiones con el contrapunto magistral de una presencia masculina), y unos arreglos finos, limpios y proporcionados en su justa medida. Un empaque distinguido e inteligente que convierte las melodías de las canciones en suaves y reconfortantes estímulos. Hay cierta luz en sus composiciones, pero en general impera un ambiente melancólico, gris y de una extraña niebla corpórea que no permite ver con claridad entre el bosque, pero en cuyo trayecto, el oyente será desvelado por mágicos parajes (lo entenderán mejor si escuchan los temas “England”, “Let England Shake” o “The glorious Land”). Let England Shake es la última demostración del talento innato, que se saca aquí un pulcro e inspirado trabajo, con señas de atemporal.

Gruff Rhys – Hotel Shampoo

 

A Gruff Rhys se le conoce más por ser la voz y tocar la guitarra en la banda galesa Super Furry Animals, pero en solitario también ha desarrollado una trayectoria vasta y productiva. En la que ahora se suma este nuevo álbum, bautizado con el hombre de Hotel Shampoo.

Este hotel Shampoo que regenta Rhys alberga todo tipo de universos musicales. El cliente que se acerque a sus habitaciones podrá escoger entre una ecléctica selección musical. Desde la mezcla entre dub y reggae en “Christopher Columbus”, pop cándido con rastros de Robert Wyatt en “If we were worlds”, la irresistible golosina sexy de “Sensations in the dark”, o ese viaje cautivante de pop, ecos psicodélicos, y arreglos hipnotizantes que es “Shark Ridden Waters”, con el que Rhys decide dar la bienvenida. Todas las habitaciones de este hotel musical se basan en unos parámetros de calidad a base de mid-tempo arraigado en lo acústico más que en la vertiente psicodélica propia de los Super Furry Animals. Todo aquel que se acomode en él no podrá salir defraudado de su servicio exquisito, cálido, servicial, adictivo y con esmero en los detalles, que incluso les hará replantearse su período de estancia en el hotel.

Cut Copy – Zonoscope

 

El trío Cut Copy edita desde la soleada Australia su tercer larga duración, el recién horneado Zonoscope. Para muchos este nuevo disco será recibido como una decepción si esperan una continuación del synth-pop ochenteno que bañaba el anterior In ghost Colours (2008). Ahora parece haberles dado por desenterrar los discos de Gong, Alan Parson Project y otros grupos progresivos de los sesenta para puntearlo con sus gotas precisas, aunque en esta ocasión más escasas, de dance y espíritu bailongo.

Entiéndanlo como un paso adelante, como una transición, o como la madurez natural de un conjunto de indie-electrónica, pero el caso es que en este Zonoscope han decidido abandonar la inmediatez rítmica de sus anteriores trabajos por un sonido más tribal y progresivo, fruto de una elaboración que parte de jams prolongada, y la que se le ha dado una forma corpórea que sigue rebosando latidos electrónicos. Un nuevo camino que cobra toda su vigorosidad en temas como el inaugural “Need you know” o la cápsula cósmica “Sun God”. 

The Streets – Computers and blue

 

Mientras el lector lee estas líneas el proyecto de The Streets ya es historia. Al menos eso es lo que afirma Mike Skinner. El músico inglés da carpetazo a su proyecto con su quinto disco de estudio, Computer and Blue.  El mejor adjetivo con el que calificar este trabajo de despedida es el de inconsistente. Se huele en él aún restos de ese rap-garage que encandiló a toda una parroquia sorprendida por esos sonidos de extrarradio lanzados por un “working class” inglés, en su debut Original Pirate Material. Pero por otra parte se respira un acartonamiento propio de alguien que ha abandonado su piso social en Birmingham para vivir cómodamente en un loft con vistas al Thamesis.

Computer and blue tiene bastantes números para decepcionar a su fieles. Skinner sigue con su híbrido entre el rap, el garage y la música de baile. Pero ni sus rimas clavan el centro de la diana, ni su envoltorio atrae en desmedida la oreja de quien se acerque, ni tampoco sabe rodearse de la gente que más le conviene. Hay  ciertos cortes que recuperan la mejor traza del de Birmingham, como por ejemplo “Going through hell” (el single que impulsará las ventas), el glorioso “Those that don’t know” o la épica de “Blip on a screen”. Pero en contraposición se empapa de comercialidad plana en “Whithout thinking”, “OMG” o “We can never friends”. En definitiva un recorrido de altibajos en la despedida de The Streets.

6,5


1 Comment

shadowlov 8 marzo, 2011 at 16:45

Recomiendo con fervor el nuevo disco de Toro y Moi: Underneath the Pine; telita fina

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