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Novedades discográficas octubre de 2016

posted by KeithModMoon 27 octubre, 2016 1 Comment
Leonard Cohen – You Want it Darker

Disco del mes

You Want it Darker

Escuchando You Want it Darker uno no puede hacerse a la idea de un escenario sin el bardo de Montreal, tal y como declaró recientemente en esta entrevista – aunque no tardó en matizar sus palabras de despedida. Y de hecho no hay que temer a corto plazo porque no hay ni una nota de agotamiento en el décimo cuarto esfuerzo discográfico de Leonard Cohen, ni en su intocable ironía y socarronería. Esencialmente porque el mundo no está preparado para despedir a una de las voces más abrumadoras registradas. Viendo el atino con el que sigue componiendo y cantando, unido a su aún fresca e imborrable estampa en los escenarios no hace demasiados años, deberían ser motivos suficientes para no ser agoreros. Por el momento, a sus 82 años, nos ofrece este mayúsculo trabajo que se coloca entre la mejor producción desde que volviera a los ruedos empujado por esa manager ladrona, que sin quererlo, con su mezquindad, brindó al mundo de nuevas muestras de este talento incomparable.

Con su hijo Adam Cohen cogiendo los mandos de la producción, el nuevo trabajo del de “Take this Waltz” sigue la línea emprendida en los dos últimos discos que lo sacaron del ostracismo y redobla su profundo calado sin salirse de ese decálogo vital que ha ido esparciendo en una discografía dorada. Su voz cavernosa de efecto balsámico sigue siendo el mástil de un navío de material noble, antiguo pero sin una sola grieta. Monocorde, Cohen sigue palpitando elegancia, sobriedad, superioridad y una emoción imposible de tasar, a la que da salida con ese uso expresivo de la voz: la entonación, su grave tono, los silencios…Una voz que se eleva para transmitir la sabiduría del anciano que ha sacado el máximo partido de una vida milagrosa y envidiable, como si de un rabino en su punto culmen de saber dejara ir salmos sanadores, regeneradores y paralizantes. De hecho, el tenue acompañamiento de tímidas guitarras, pianos de iglesia y coros angelicales que caracterizan el álbum pueden remitir a ese espacio sagrado desde el que Cohen convence a sus acólitos. Aunque también encuentra espacio su versión más terrenal, la pícara, la del eterno seductor, como es “Traveling Light”, con violines, mandolinas, coros femeninos y un suave brisa griega de su etapa en Hidra que se filtra en esas capas.  Si su voz no ha perdido ni ápice de su transformador calado- si bien es verdad que no la modula más allá de los graves – sorprende la puntería con la que obtiene melodías que se encuentran en lo mejor de su carrera reciente. Es el caso del excelente single “You Want it Darker”, o la no menos excepcional “Leaving the table”. Mientras que en el apartado lírico sí que se aprecia un Cohen abatido, renegado a un papel de vestigio de una época irrepetible, fuera de juego – o del tablero como señala en algunos temas -, el de Montreal se rinde ante su papel en el contexto actual, ante la evidencia de estar dando sus últimos coletazos artísticos, y aún más duro para él, vitales. Solo el tiempo nos certificará si You Want it Darker fue el testamento soñado para un artista excepcional, por el momento, el de la nariz afilada nos ha vuelto a obsequiar con ese mantra vocal rodeado de su mejor versión instrumental,  recordando que sus cuerdas deberían prevalecer eternamente como patrimonio de la humanidad. 

Tema clave: “Leaving the table”

8,5

Toy – Clear Shot

Toy - Clear Shot

Divisados en las islas británicas en pleno apogeo de la nueva psicodelia – coincidiendo con Tame Impala abriendo las puertas de los grandes recintos-, Toy siempre han defendido ese nexo entre el estribillo pop infeccioso y el batiburrillo alterado de la psicodelia. Y parece que con su tercer álbum de estudio no cambian de pentagrama. Guiados por su frontman, Tom Dougall, la banda de Brighton se mantiene fiel a su espíritu tras el breve hiato alejados de los estudios, y confirman de paso que el revival psicodélico aún le queda algo de cuerda.

Toy sigue apostando por los ritmos hipnóticos, las texturas ácidas, el rock galopante con incursiones de estudio de carácter triposo. Y pese a filtrar injerencias de Can, Stereolab o The Flaming Lips, plantan una psicodelia bajo la óptica del presente, ganchos adictivos, guitarras más nítidas de lo esperable, voces de candor pop, ritmo caudaloso, sintetizadores efervescentes. Y no siempre salen bien parados de esa dualidad sonora, en temas como “Dream Orchestrator” o la cinemática “Cinema” dan en la diana, pero en otros edulcoran sus composiciones dejándolas en un placer volátil, de calado a corto plazo, el que separa su escucha de la conclusión del disco.

Tema clave: “Clear Shot”6,5

 

Goat – Requiem

Goat - Requiem

La experimentación de Goat vuelve a sacudir las cubetas con su mejunje alborotado de rock tribal, world music y psicodelia. Los suecos entregan su tercera obra sumidos en unos modos más afables, dejando su lado más imprevisible e incendiario, para abrazar una aproximación peculiar al folk, sin eliminar de la ecuación ese carácter marciano y alocado que caracteriza su identidad musical.

Requiem es un afluente en el que desembocan efluvios de distintas procedencias, algunas de procedencia incierta. La banda sueca engrandece su caudal abriéndose hacia un folk de pelaje piscodélico bien condimentado de world music, especialmente de ritmos y melodías andinas, gamelán, brisas árabes y africanas. Un combo que sujetan con precisión, ritmo y actitud y que complementan con esos cantos chamánicos propios de un ritual pagano, o guitarras cargadas de fuzz y bravura. Han bajado un pistón en intensidad y su explosivo brebaje ya no desnuca cabezas ni fragmenta esqueletos, pero también han conseguido hallar su voz en ritmos más atinados y pausados, y lo más importante, sin perder su idiosincrasia, con una singularidad de difícil comparación.

Tema clave: “Goatfuzz”

marco 75

Hamilton Leithauser + Rostam – I Had a Dream that You Were Mine

Hamilton Leithauser + Rostman

Tras algún tiempo preparando su llegada y contribuyendo a ese hype que los señalaban como la última sensación del indie, por fin a finales del mes pasado vio la luz el esperado primer álbum del dúo formado por Hamilton Leithauser, líder y cantante de The Walkmen, y Rostam Batmanglij, exmiembro de The Vampire Weekend. Un artefacto lumínico de un indie-pop en vía de extinción. Un trabajo depurado con un tránsito emocional incontestable, tal y como presagiaba su incansable “1.000 times”, ese tema que ha revoloteado en bucle en la azotea de quien escribe durante todo el pasado verano.

Un dúo que desde su concepción y primeros singles ha tenido que cargar con el peso de ser el último fortín donde se agarra el indie-pop neoyorquino. Encasillamiento algo tramposo, porque la propuesta de Leithauser y Rostam va más allá de sus proyectos antiguos y paralelos, tan identificados con las calles al este del Hudson. Si bien sí que hay un espíritu vertebrador que retroalimenta todo el conjunto con la herencia de ese indie en extinción de la ciudad neoyorquina también es verdad que su amplitud de miras traspasa esa acotación con retales de country, folk, homenajes no velados a Leonard Cohen en la soberbia “In a Black Out”, o más velados a Bob Dylan en “You Ain’t That Young Kid”. Aunque los momentos álgidos los obtiene con el encuentro fluido de una producción aparentemente sencilla pero compleja que puede remitir al último trabajo de los vampiros de Manhattan, con la voluptuosidad vocal y el chorro que atesora su cantante. Una conjunción que por momentos se traduce en magia para los oídos como las susodichas “1.000 times”, “In a black out”, o “Sick as a Dog”.

Tema clave: “1.000 Times”

marco 75

Crystal Castles – Amnesty (I)

Crystal Castles - Amnesty I

Tras la convulsión interna que terminó con la ruptura artística de Alice Glass y Ethan Kath después de que la primera abandonara el barco y todas las voces apuntaran a la defunción de la banda, Kath prueba de salir a flote con la incorporación de Edith Frances, una chica de 21 años que ingresa en el dúo con la difícil misión de no quedar sepultada por la losa de la insustituible Glass. Y de hecho bajo esa tesitura se inscribe ese primer trabajo de la segunda etapa del animal canadiense, como un trabajo de reflote hacia una nueva vida, o bien, una transición hacia el fracaso.

Y escuchando estos 11 once cortes de ese electro industrial virulento e inmediato hay signos para la esperanza. De entrada Frances acata con valentía y buen hacer el relevo vocal, mostrándose agresiva, pero cambiando a un perfil más afable y dulce cuando el cruce instrumental lo necesita. A su alrededor Kath sigue teniendo habilidad para cruzar melodías de textura robusta pero interior nítido. Melodías que se clavan pese a lo rugoso y abrasivo de su embalaje. De hecho varios cortes buscan el encaje con el sonido de Crystal Castles (“Frail” es de los más claros), y ese planteamiento rema en dirección contraria a la intención de edificar un nuevo muro de sonido distorsionado. Pese a todo, y ante la incerteza de su horizonte cercano, Amnesty (I) es un buen centrifugado del sonido de la banda, ahora bajo el signo vocal de Frances, y que deja buenas muestras de ese electro abrasador en temas como “Flecce” y “Enth”.

Tema clave: “Femen”

7


1 Comment

FanDestilado 28 octubre, 2016 at 17:47

Gran post como siempre. Seguid así! Solo un pequeño detalle: Clear Shot ya está disponible en Spotify. Podéis escucharlo aquí: https://open.spotify.com/album/34J656rfMkn69bkXmDj8OJ

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