Pop

Viniloteca Siglo XX: Serge Gainsbourg – Histoire de Melody Nelson

posted by Àlex Guimerà 4 enero, 2014 0 comments

Serge Gainsbourg histoire Melody Nelson

Año de publicación: 1971

Sello discográfico: Philips

Su imagen siempre va asociada a un cigarro, ojeras incipientes, un pelo enmarañado y una barba de dos días. Un aspecto que encajaba en el personaje de polifacético bohemio parisino con vida  digna de ser novelada.  Cierto es que la familia Gainsbourg era de origen judío y había emigrado de Rusia  hacia la capital francesa huyendo de la guerra de los bolcheviques para luego caer en la hostilidad de la ocupación nazi. Al parecer en su infancia Serge tuvo que llevar por la calle el brazalete de la estrella de David . Ya de mayor, su verdadera vocación fue la de ser pintor, finalmente se decantó por el piano siguiendo los pasos de su padre y persiguiendo el jazz inconformista de su ídolo (y luego maestro) Boris Vian. Tras vagar por distintos oficios se afincó como músico de cabaret hasta que su inquietud artística le arrastró a publicar su propio material, el cual, hace falta decirlo, tuvo escasa repercusión y en cambio no le faltaron las críticas voraces.

Entrados en los sesenta y en la época ye-ye, atento a las nuevas formas empezó a componer para estrellas pop emergentes como Petula Clark, Francoise Hardy o una  cándida jovencita de 16 años llamada Frances Gall. Esta última escogió su canción “Poupée de cire, poupée de son” con la que obtuvo el primer puesto de eurovisión de 1965 con Luxemburgo saltando a la fama y arrastrando hacia ella a nuestro protagonista.

La comodidad del éxito favoreció su libertad creativa, le acercó al cine y ayudó al ascenso musical de la exuberante modelo y actriz (y amante suya) Brigitte Bardot para la que escribió la controvertida  y censurada “Je t´aime … moi non plus” o lo que es lo mismo: los jadeos orgásmicos femeninos más famosos del pop. Aunque realmente esta canción saltó a la fama cantada por su futura mujer, la bella actriz británica Jane Birkin. Con esta última, 18 años más joven que él, no sólo mantuvo un intenso y seguido affaire que culminó en matrimonio y una hija (la cantautora Charlotte Gainsbourg) sino que compartió sus obras cumbres “Jane Birkin-Serge Gainsbourg” (1969) y  este Histoire de Melody Nelson, obra cumbre en su carrera.

Con los bolsillos llenos por su éxito comercial, Serge decidió tomarse un año sabático en 1970. Fue entonces cuando ideó y compuso este álbum conceptual, tan en auge en esos tiempos (The Who, Yes, Kinks, Bowie,…)  en el que narraría una historia pseudobiográfica  de un encuentro accidental entre un hombre maduro (el propio Serge) y una adolescente, Melody Nelson (interpretada por Birkin).  Con esta historia Serge quiso hacer realidad una idea que  albergaba en su mente desde hacía años: hacer un musical de “Lolita” de Naboikov, algo que encajaba con su espíritu provocador, lascivo  y transgresor.

Con la inestimable ayuda de Jean Claude Vannier en la producción y composición, el disco adoptó una compleja mezcla orquestal con grandes arreglos instrumentales y muchos elementos funkys, y en la que el bajo tomaba el protagonismo sobre el que se apoyaban unas voces que recitaban a la vez que susurraban.

La historia de “Melodie Nelson” arranca cuando el hombre maduro feo y adinerado conduce su Rolls Royce por un barrio humilde, absorto en sus pensamientos cuando tiene una colisión con una inglesa pelirroja de 15 años que va en bici. En ese momento ambos conectan sexualmente, lo que culminan en un hotel particular (con espejo en el techo) en el que el hombre le enseña las artes amatorias mientras se convierte en su musa y obra de arte . Después Melody toma un avión para regresar a su Inglaterra pero el avión desaparece en la selva de Nueva Guinea, lo que causa mucha desesperación y delirios a su amante.

La inicial “Melody” presenta unas guitarras y violines entrecruzados mientras da paso a la breve y sensual “Ballade De Melody Nelson” en la que la lolita hace acto de presencia ante los deseos del adulto. Más breves son las que la siguen, la narcótica “Valse de Melody” y “Ah! Melody” con su amable trompeta. El clímax de esta ópera lo encontramos en la exuberante “L’ hotel particulier”, en dónde se narra el encuentro carnal y espiritual a través de apasionados diálogos instrumentales. La sigue “En Melody” alocada y desenfadada  contiene chillidos y risas de Jean como si le hicieran cosquillas bajo una voraz guitarra eléctrica. Es el preludio del fatal desenlace consumado en “Cargo Culte” en la que los tristes murmullos de Serge parecen desvanecerse entre el humo de su cigarro y la soledad, y en la que aparecen unos coros celestiales que parecen abrir las puertas del cielo al oyente.

Este es el relato de un obsesivo disco lleno de calidez y sugerencia, a la vez que de oscuridad y de gran contenido sexual, de una historia que desprende altas dosis de lujuria dulce y prohibida. Una obra hecha por y para su creador, un delirante personaje que marcó una época ejerciendo de elegante provocador del rock europeo.

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