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2018: un año de música

posted by KeithModMoon 13 diciembre, 2018 0 comments

Aretha Franklin

Tras encetar el repaso a las materias que componen los pilares de esta destilería este mismo lunes con “2018: un año de cine“, hoy corresponde pasar revista a la decepcionante cosecha sonora del ejercicio. Como quedará expuesto en la venidera lista de los diez mejores discos, el apartado sonoro de 2018 ha roto esa regla no escrita que convertía los años pares en pozos sin fondo para el melómano. Pese a la falta de alicientes imperecederos, pasemos a desglosar lo más significativo de este año a las puertas de su cierre.

2018 ha supuesto la consolidación apuntada en los últimos años: la música urbana se ha apoderado del pastel discográfico y las listas de reproducción. La frecuencia pop se ha desplazado hacia las sonoridades urbanas, abrazando (sin desprecio) interferencias de R&B, trap, rap e incluso sonoridades latinas que por el momento se habían mantenido alejadas de las corrientes del pop mainstream debido al arrastre de cierta coletilla despectiva. Sin embargo los influjos del reaggeton, el dembow, la bachata o la cumbia se han convertido en un regadero sónico hacia lo mainstream. El pop mestizo ha calado en el mercado anglosajón y poco a poco se va apropiando del tejido musical de la actualidad (el cartel del Primavera Sound es un buen barómetro para confirmar la tendencia)

Lo que no implica que el rock guitarrero esté desahuciado, sino viviendo una crisis que debería reflotar con nuevos aires – por el momento ni la agitación social ni el alarmismo que causa el ascenso de movimientos populistas a uno y otro lado del Atlántico ha encontrado aún su vía de contención y resistencia en la música, aunque se empiezan a ver los primeros brotes – y nuevas dinámicas que por el momento no se insinúan. Las grandes espadas resisten a la espera de una nueva hornada con discurso y solidez como para darles relevo (y no, no me refiero a la mera cornucopia de Greta Van Fleet). El rock pasa por una crisis que se traduce en una desplazamiento del foco mediático (y con esto incluyo a la prensa especializada), lo que dificulta ciertamente el avistamiento de nuevas voces y talentos. De hecho, 2018 no ha dejado ninguna revelación sonora de peso, y en las grandes ligas Drake sigue reinando en las listas de Estados Unidos y el Reino Unido, mientras Beyoncé ve peligrar su trono antes la subida fulgurante de las nuevas damiselas del pop colindante con lo urban, donde podríamos incluir a Cardi B.

Tampoco la electrónica ha vivido su ejercicio más boyante. A falta de un disco tectónico, algunos nombres ilustres han embellecido la cosecha pero sin desencadenar lo superlativo. Los trabajos de Aphex TwinJon Hopkins, Tim Hecker o Dj Koze han puesto el nivel contrastado. También ha servido para afianzar voces que apuntaban alto y de las que hemos hecho de altavoces en esta casa, como SOPHIE e Yves Tumor.

Ni siquiera el prolífico terreno del rap ha dejado una huella incontestable durante los últimos meses, y eso pese a los esfuerzos reiterados de Kanye West con la producción de varios discos y el suyo propio (probablemente el más flojo de todos los que ha intervenido), Pusha T, NAS, Vince Staples o Kid Cudi. Kendrick Lamar ha seguido prodigándose ahí donde se lo requería pero sin dar aún respuesta oficial a su alabado DAMN. Por otro lado, tampoco ha habido ninguna presentación reveladora, quizá Tierra WhackRico Nasty y la deslenguada e irreverente CupcaKke (no es precisamente una recién llegada, pero ha dado el estirón mediático este curso) hayan sido las buenas nuevas más estimables del curso rapero.

Donde sí ha habido una explosión sin precedentes es en la escena nacional gracias al fenómeno Rosalía. Si hace justo un año, en este post homólogo,  la colocábamos entre las artistas a no perder de vista tras su inmaculado Los Ángeles, poco nos íbamos a imaginar que doce meses después coparía portadas y listas en lo más alto. Su discurso ha traspasado los limites territoriales españoles para convertirse en sensación musical de la temporada en zonas anglosajonas. Su deliberado y decidido salto hacia lo urban sin desajustar el ADN flamenco de sus inicios ha dado con una pócima irrebatible. Todo ello, claro está, apoyado por una maquinaria promocional que le ha permitido exportar su imaginaria sonora y visual a lares que parecían inalcanzables para una artista de 25 años nacida en Sant Esteve de Ses Rovires. Un triunfo local, que en la era de la globalización digital, ha adquirido dimensión internacional. Por su parte, el trap ha seguido ganando terreno en el mercado español, sin grandes descubrimientos pero con espadas ya consolidadas y hasta respetadas.

 

In the soup: Rosalía

Rosalia - El mal querer

Su nombre ha sido repetido hasta la saciedad. Diarios generalistas se han sacado artículos de la manga en nombre del clicbait deshonroso y del ridículo periodístico. Los memes han ido a la orden del día en el recreo de Internet. Pero ni toda la sobresaturación alrededor de la joven catalana podrían diezmar un discurso sonoro rotundo que, justamente, ha traspasado las fronteras para alcanzar la primera división del pop mundial. La de Barcelona ha tenido su gran año, el ejercicio de no retorno, el de una explosión que ningún artista de nuestras tierras había logrado en las últimas décadas. Y como suele pasar, el pasatiempo nacional ha sido infravalorar la hazana de la músico una vez ha logrado la máxima notoriedad. Pero su inclusión en este cajón no podría estar más justificado, todos los medios especializados se han rendido a los hechizos de Rosalía, por algo será.

Rookie del año: Tierra Whack

Tierra Whack

Hace apenas semana y media, un servidor ni había oído hablar de esta cantante y rapera de Filadelfia. Por el mismo motivo, aún no había podido reparar en el debut más singular del año, ese Whack World que sirve como carta de presentación de un universo chispeante, acumulador de una sensibilidad que contrasta con una producción rabiosa, y convertido en álbum rara avis dado ese mínimo minutaje que imposibilita el acomodo y/o el bostezo. Talento a seguir.

Artista nacional del año: El guincho

El guincho

No ha tenido que sacar ningún disco con su nombre para merecer ocupar esta ranura (Rosalía ya juega en la liga internacional). El canario se ha distinguido como el productor más avezado y resolutivo de la escena nacional (perdón Alizz). Tras trabajar con Björk y otros ilustres, ha vuelto a hacer gala de sus dotes e imaginativa al lado de su actual novia, una Rosalía que ha buscado en él el alicate con la música urbana y moderna. Un propulsor de sonidos rabiosos y rompedores que resultaba clave en uno de los discos que han definido el curso. Y por si esto fuera poco, también dejaba su huella en algún tema para otros artistas, como la también catalana Bad Gyal.

Decepción del año: The Carters

The Carters

El matrimonio más poderoso del panorama musical ha pecado de vanidad. Ya la nueva nomenclatura adoptada, the Carters, presagiaba un exceso que ha quedado reflejado en un disco que pocas listas tendrán en la estima de incluir en lo alto. Beyoncé pierde brío al lado de su marido, y Jay-Z parece más domesticado a lado de la diva del pop. A excepción de algún corte meritorio, su “Everything is Love” pasó sin pena ni gloria, quizá por esa razón cuajó la idea de cerrar el Louvre para grabar un ostentoso videoclip y terminar así llamando la atención mas por razones extra-musicales que puramente musicales.

La muerte más llorada: Aretha Franklin

Aretha Franklin

No ha sido 2018 especialmente devastador en el panorama musical como los años que han precedido. El panteón de las leyendas musicales ha recibido la visita de la gran dama del soul, una Aretha Franklin que ha supuesto el mayor mazazo para la comunidad melómana, especialmente para los amantes de ese género que comandó desde una formación gospel. La edad dorada del soul perdía a otro de sus activos más irreemplazables dejando el panorama bastante desbastecido. Aunque no ha sido la única presencia notoria en las necrológicas. El inmortal Charles Aznavour, el embajador de la chanson, padecía  el pasado 1 de octubre a los 94 años. Con él se apagaba para siempre la llama viva de una chanson que llevó a cotas muy altas y que seguía paseando pese a su avanzada edad. Han sido los decesos más sentidos y significativos., pero no los únicos, también entristecen las marchas de Montserrat Caballè, Johann Johannsón, Mark E. Smith, Jerry González, Rachid Taha, Dolores O’Riordan y Pete Shelly.

Concierto del año en festival: David Byrne (Cruïlla)

David Byrne CRUÏLLA 18

El paso de David Byrne por el Festival Cruïlla se saldó con un show colosal, uno que aunó la performance marciana, el teatro, la coreografía y esa banda sonora que el ex Talking Heads lleva enriqueciendo desde mediados de los 70. Un ensayado equilibrio entre luces y sonidos, entre formas y gestos, entre la pura representación teatral y la liberación escénica que supone actuar sin cables ni barreras sobre el escenario. En su día este servidor escribió… “Un festín de estímulos sensoriales cuyo grado de perfección nos llevó a muchos a preguntarnos si no había algo ahí de trampa y cartón, parece ser que no…colosal”…pues eso

Concierto del año en salas: Sleaford Mods (Razz 2)

Sleaford Mods

Pese a llegar advertido de la contundencia del dúo inglés, ninguna previsualización mental prepara para la llamarada saliente de los pulmones de Jason Williams. No hay que haber sufrido los sinsabores de la working class british para sumarse a esa catarsis de rimas escupidas a metralla por el dúo de rap-punk. El choque entre el desgarro físico de Williams – un tipo comprometiendo la ruptura de sus cuerdas vocales en el escenario-, y la pasividad estática de Andrew Riobert Lindsay Fearn a la hora de suministrar las bases rítmicas al primero, es otro tanto de los estímulos (con su indesligable punto cómico) de uno de los directos más furiosos y viscerales con los que uno pueda toparse en la actualidad. Los ingleses hicieron brotar un géiser de post-punk, oi, punk y rap con el que llevaron a la ebullición a sala barcelonesa, Su música violentó a los presentes como un huracán que arrasa desde el interior, desde las entrañas .

Videoclip del año: “This is America” – Childish Gambino

Canción del verano: “I Like it” – Cardi B, Bad Bunny & J Balvin

Resto de temazos veraniegos

Canción del año: “Falling Into Me” – Let’s Eat Grandma

Y el resto de 49 mejores canciones del curso musical

Disco del año: El mal querer – Rosalía

TOP 10 discos 2018

Rosalia - El mal querer

 


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