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Crónica Primavera Club 11 (Parte II)

posted by KeithModMoon 28 noviembre, 2011 0 comments

girls PC11

 

Foto: Dani Canto

Reemprendemos la crónica del Primavera Club 2011 ahí dónde lo habíamos dejado.

Viernes 25

 

St. Vincent

La jornada del viernes empezó con dos de los platos más sabrosos del festival, y servidos en el acogedor, pero lejano, Casino de l’Aliança del Poblenou. La primera en abrir fuego fue Annie Erin Clark con su proyecto St. Vincent. La norteamericana destapó pronto el tarro de las esencias con una fuerza magnética que la mantenía todo el rato bajo el foco central. Desde su inseparable guitarra y su voz lanzó consignas pop que se resquebrajaban en remolinos de distorsión y dejando descargas entusiastas a su paso. La artista estuvo en todo momento bien cubierta por la banda que la acompañaba encima del escenario. Quizás se excedió en alargar los intervalos que separaban canción y canción, pero su versatilidad, la emoción desplegada, y las tablas hicieron que vislumbráramos a una seria competidora de Polly Jean Harvey.

Girls

Los norteamericanos Girls pisaban de nuevo una de sus ciudades favoritas para presentar su último disco hasta la fecha (Father, Son, Holy Ghost!). Christopher Owens y compañía empaquetaron un live que fue claramente de menos a más. A un inicio renqueante pronto le siguió una fiabilidad y contundencia de admiración. Seguramente “Vomit” fue el giro que empezó a elevar el asunto. Entre los lamentos en forma de riffs, el clamor amargo que surgía de las cuerdas vocales de Owens, y los estallidos de rock crudo convirtieron el single de su segundo álbum en un poderoso reclamo. Ya luego enlazaron temas que radiaban por la contundencia con que fueron interpretados, así como la intensidad que transmitieron, y por el afecto que impregnaba sobre el público. Esa alternancia entre destellos de hedonismo, amargura intimista y desequilibrio eléctrico fue acompañando la velada hasta el previsible broche de oro que puso un “Lust for Life”, tema con el que se guardan una parcela en nuestro cerebro ante el paso de los años. Y lo dice uno que ninguno de sus dos álbumes le ha encandilado, pero que sí que se ha visto amasado con su arrollador directo. Girls seguirá brillando mientras la luz oscura guíe a su líder.

Stephen Malkmus & The Jicks

De vueltas a la sala Apolo, el líder de los recuperados Pavement se acercó hasta el festival para presentar su último trabajo discográfico en solitario. Sin embargo, todas las condiciones parecieron jugar en su contra en la noche del viernes. Primero fueron los problemas técnicos con el sonido (malditos micros del PC), luego el propio Malkmus lanzó al suelo un amplificador, y el nivel de enfado en él fue aumentado a medida que su sonido y el de la banda se desgastaba ante los elementos en contra. Como era de esperar el público no respondió, y se confirmó de esta manera como uno de los conciertos más decepcionantes de todo el festival.

Givers

En un tono muy distinto, y con todo bien puesto y engrasado, aterrizaron Givers. Formación de Louisiana de pop colorido que sigue los caminos ya transitados por Vampire Weekend, Pasion Pitt y Paul Simon. A diferencia de un irregular LP, su directo fue una celebración festiva que llevó a los presentes hacía ese clímax que es “Up, up, up”, y en la que hubo espacio para versionar a Talking Heads. La entrega descarada, el desfreno efervescente que les apoderó, y la naturalidad talentosa de su líder multiinstrumentista, fueron algunas de las claves que convirtieron su show en uno de los más vibrantes y hedonistas.

Sábado 26

 

John Maus PC11

 

Foto: Dani Canto

John Maus

Lo de John Maus fue la coletilla más utilizada durante todas las tertulias del sábado, y el show con el que asociar la edición de este año. Veníamos advertidos tras las reacciones desatadas en Madrid, y sabíamos que su espectáculo no nos iba a dejar indiferente. Pero ni aún así pudimos reducir el impacto con el que nos noqueó el músico norteamericano. Su actuacion escapa de las convenciones de un concierto para situarte en un terreno movedizo llenos de espinosas provocaciones en forma de gritos, playback, auto lesiones, zarandeos y otras manifestaciones nihilistas. Armado con un micro y un Ipad, y sobre la base de sus propias canciones, Maus acribilló a la platea con sus cuchillos escénicos, y el resultado no solo fue asombroso (también lo fue ver a tanto público saltando como poseidos en las primeras filas), sino también hiriente, chocante y lúcidamente provocador. En sus 40 minutos de performance (quizás el término más adecuado para describir sus directos) Maus obsequió con las muestras más exquisitas (“Believer”, “Street Light”) de su genial We must become The Pitiless Censor of Ourselves. No solo ha parido uno de los álbumes más brillantes del año, sino que también ha dejado caer el show más bizarro y esperpéntico. Nada mal para un profesor de filosofía universitario.

Superchunk

Con las líneas de sintetizador sinuosas, las atmósferas cargadas , y los golpes en el pecho de Maus instaladas en nuestras cabezas, fue el momento de dejar el barrio del Poblenou e instalarse de nuevo en el refugio del Paralel. Allí nos esperaba una banda mítica de la escena norteamericana de los 90’s, Superchunk. Su rock guitarrero de espíritu teenager perdió alcance a los pocos temas. La fórmula de canciones breves y contundentes se agotó rápidamente entrando en un bucle que resultó cansino para todos aquellos no devotos de la banda.

Factory Floor

Poco tiempo se tuvo para disfrutar de Factory Floor, si se pretendía asistir a Com Truise. Sin embargo media hora, dos temas, y la lucha con problemas técnicos por un micro, resultaran suficientes para llevarse una grata sorpresa de este proyecto con base en Londres. Su cold wave hipnótico, de drones alargados y loops que se van retorciendo y adquiriendo una dimensionalidad extra se fue desplegando con cada vez mas presencia a través de las paredes de la Sala 2.

Com Truise

Sin embargo en la 1 nos esperaba el electro seductor del productor norteamericano Com Truise. Con la ayuda de un incansable batería, el neoyorquino arrojó sus bases fornidas de electro, con rabillos melódicos construidos con el sintetizador y bajos poderosos que parecieron surgir efecto entre el público congregado.

Domingo 27

 

EMA PC11

 

Foto: Dani Canto

Con las energías por los suelos, la última jornada del festival se convirtió en una prueba de resistencia para todos aquellos no afortunados que nos quedamos sin ver a los Fleet Foxes en el Auditori. Pero al menos había una razón para acercarse de nuevo al Apolo.

Puro Instinct

Las hermanas Kaplan de Californiana poco pudieron convencer a los desplazados a la Sala 2 del Apolo de lo acertado de la decisión tomada para un domingo por la noche, y tras el maratón musical vivido. Su pop melódico levantado a base de guitarras, sintetizador y la voz de la jovencísima de las hermanas no solventaron un directo impreciso, tímido y que denostó un estado verde y frágil en su dream-pop de reminiscencias ochenteras.

EMA

Muchos mejores augurios implicaba la llegada de la cantante y guitarrista Erika M. Anderson para presentarnos su proyecto como EMA, y su magnífico álbum debut: Past Life Martyred Saints. La californiana arrancó su concierto con una misteriosa e hipnótica introducción para enfrentarse luego a la saturación que salía de los amplis. Una vez más los problemas técnicos deslucían una actuación musical en la Sala 2. No obstante EMA se recompuso, y fue ganando en intensidad y profundidad a medida que Anderson se sintió más cómoda en el escenario y destapó su lado salvaje. A través del rock crudo y potente que desplegaron, Anderson fue pasando de los goteos emocional en clave folk a las vivencias narrativas de una Patti Smith de carretera y polvo. De forma previsible apuntilló su paso por Barcelona con una efectiva, pero desnutrida (una vez más las malas equilibraciones), “California”.

Con la mirada hacía California claudicamos esas cinco intensas jornadas de vida musical.


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