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Crónica Primavera Club 2012: Sábado 8, Sant Jordi Club (BCN)

posted by KeithModMoon 13 diciembre, 2012 0 comments
Hasta pronto…
Ariel Pink PC 12 Barcelona

Foto: Dani Cantó

Finalmente los peores presagios se acabaron cumpliendo… el Primavera Club hace las maletas para trasladarse a Burdeos y Guimarães tras siete ediciones vinculada a Barcelona y cinco en Madrid. Se respiraba en el ambiente y en los tweets de Gabi Ruiz (uno de los máximos responsables del festival) que iba a suceder, pero no fue hasta la conclusión del PC 12, el pasado domingo, cuando la organización confirmó la pésima noticia.

Una decisión muy influida por la actual situación de marginalidad que vive la cultura, con la subida del IVA al 21%, los recortes y el consecuente cierre de grifo en los que respecta a ayudas y subvenciones, y cuya puntilla final la pusieron el conjunto de trabas que a última hora la organización tuvo que solventar para que todo se pudiera desarrollar con normalidad: cierre de la sala Apolo, negativa del ayuntamiento de Barcelona para poder utilizar el mercat de les flors, y la decisión a última hora de reducir uno de los aforos de Matadero de 800 a 100 personas.

Contratiempos que podrían venir originados por la tragedia en el Madrid Arena y la posterior psicosis con este tipo de eventos,  que ha terminado suponiendo la gota que colma el vaso para esta cita musical.

Desagradable noticia para dos ciudades cuya escena musical y cultural pierde fuelle en paralelo al derrumbe económico que sufre el país, y que se suma así a otras victimas festivaleras (la del Faraday será su última edición, y un intocable como el FIB parece tocado de muerte). Sin duda muy malas noticias para los melómanos. que abrazamos aún con más ímpetu las experiencias vertidas en el último día del festival, y que a continuación se resumen.

Toy

Toy PC12 BCN

Foto: Dani Cantó

La grata llegada este año de Toy al panorama musical encontró su confirmación encima de los escenarios. La banda londinense se presentó con su rock psicodélico de aromas añejo para seducir a los alegados y curiosos que nos distribuíamos por el vasto Sant Jordi Club. Pese a llegar con el concierto iniciado (la escalada a la montaña de Montjuïc no está hecha para pulmones castigados) fue suficiente para dar fe que su propuesta en directo se muestra fiable y potente. Ensimismado en sacar de sus guitarras todo tipo de gruñidos con toda clase de técnicas y componiendo con ello densas e intensas capas de sonido, hacía su tramo final su entrega subió de velocidad para encarar un torbellino de improvisación y potente sonido en la mejor línea de unos Cream.

Ariel Pink’s Haunted Graffiti

Sin dejar la estimación por la psicodelia el californiano Ariel Pink cuajó un notable show en Barcelona. Y eso pese a sufrir algún altibajo de ritmo que logró subsanar mediante la exploración de su vertiente más popera, con fragmentos agradables que invitan a la comunión y a la dispersión caudal. Pero también respondió con creces con su cara más experimental y atmosférica, transitando por parajes etéreos e hipnóticos. De todo ello sacó las notas más brillantes cuando se enfrentó a “Only in my dreams” y a esa excelente versión del “Bright Lit Blues Skies” de los Ramrods. Pese a lo acertado de su repertorio y puesta en escena, Ariel Pink, se transformó en un John Maus más sereno, moviéndose por el escenario con un micro con delay, que parecía que a veces estuviera practicando playback. Parece que el artífice no quedó del todo contentó porque lo vimos dejar las instalaciones como uno más, con la cabeza cabizbaja, en búsqueda de un taxi.

Mark Lanegan Band

El rock sobrio y sofisticado de Mark Lanegan y su banda no tuvo su mejor aliado en la frialdad del escenario Sant Jordi Club, ni el diseño cálido, señorial e íntimo de su sonido parecía demasiado propicio para la velada. Sin embargo la experiencia de Lanegan y los excelentes músicos que los acompañaban sirvieron para salir del atolladero dispersando a su paso las píldoras que componente su último, y celebrado, Funeral Blues.

The Vaccines

Los londinenses The Vaccines parecen un grupo estancado y acomodado, o al menos, es lo que se interpreta viendo directos como los del sábado, o el del pasado FIB. Con una ristra de hits incuestionables, y amplia por solo tener dos trabajos bajo el manto, la banda inglesa se sujeta en exceso a una formula predispuesta, sin apenas libertad de acción (improvisación) y eso merma un directo efectivo, con pegada, pero al que le falta garra, y sobre todo, entrega, y salirse del guión en momentos puntuales. No sé si en sus intenciones pasará el de equiparase algún día con los Artic Monkeys, pero necesitarán recorrer mucho terreno para intentar lograrlo, no solo a nivel discográfico, sino mostrando tablas, actitud y calidad sobre los escenarios, y aumentando la pegada un par de marchas.

Tras el clímax frenético ( y previsible) al que nos llevaron los de Londres con “if u wanna” la noche se tiñó de electrónica. Primero con la propuesta algo más calmada, con batería incluida, de The Field. Y ya hacía el final, con los presentes entregadas al baile y al hedonismo, James Holden maquinó los ingredientes perfectos para hacer mover el esqueleto hasta el cierre, instante que unos aprovecharon para reposar los huesos, y otros para seguir la fiesta hasta que el cuerpo aguantase.

Y así se puso punto final a una inusual edición del PC, que por el momento es la última en Barcelona, pero que desde aquí rogamos a que vuelva algún día a la ciudad que lo vio nacer, y que lo haga en su formato original: pequeños espacios de la ciudad (y céntricos, por favor) para artistas revelación o de poca tirada.


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