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Cruïlla 2018: Crónica I

posted by KeithModMoon 14 julio, 2018 0 comments
Jueves 12

Jack White Cruïlla 18

La jornada inaugural de la edición 2018 del Festival Cruïlla tuvo como reclamo principal a un apóstol de lo que se acuñó como revival rock o rock del nuevo milenio. El ex-White Stripes dejó en evidencia en los primeros acordes porqué es uno de los mejores guitarristas en activo. Jack White, y su indumentaria entre cool y kitsch que lo acercaban aún más al personaje de Eduardo Manostijeras de la mítica película de Tim Burton, asaltó el recinto Fòrum con un show volcánico, de afilados y perfilados riffs, entusiasmo enérgico y secundado por sólidos músicos (batería, bajo y dos órganos)  que matizaban el sonido estridente y su característica voz. Tanto la puesta en escena, como el trabajo de los músicos, giraba en torno al de Detroit, quien se desenvolvía cómodo, ágil y solvente en su rol de héroe de la guitarra de la pasada década, muy lejos de desvirtuarse como otros compañeros de fatigas con base en Nuevas York. El de “Fell in love with a girl” rebuscó en el patrimonio de los Stripes (para el regocijo de la gente) pero sin esconder su material en solitario e incluso algún tema de su banda pop up The Raconteurs. Aunque no pudo resistirse a terminar con la expoliada “Seven Nation Army”, canción sobada pero de efecto inmediato entre un público que la pedía a gritos para poner la guinda a un set de nota.

Viernes 13

La segunda jornada se desarrolló en las antípodas de las condiciones que, desde las redes, iban llegando desde el Mad Cool de Madrid. Comodidad, accesibilidad, y colas insignificantes siguen siendo un gran activo del festival barcelonés. Aunque la segunda jornada también denotó la ausencia de activos supremos y/o cargas arriesgadas en la programación. Pocos reclamos de peso que sin embargo, influyeron, menos de los previsto, en la asistencia de público.

El pistoletazo de salida de la jornada lo dio la francesa Camille a quien el lema de la nueva voz de la chanson le hace flaco favor en un directo de sarpullidos estilísticos, un mejunje de folk y world music, y una puesta en escena acorde con el poco alcance emocional demostrado.

No mejoró el tibio arranque uno de los platos fuertes de la jornada. N.E.R.D., liderados por Pharrel Williams, se metió de lleno en la verbena de hits sin coherencia alguna. Un karaoke de grandes éxitos propios e impropios (hasta el “Seven Nation Army” se oyó (Sic)) de la esfera rap y pop que sirvió para agitar a parte de los asistentes. Su show fragmentado (apenas dejaban durar 2 minutos los temas que iba lanzando el Dj) fue una útil clase de aerobic popular, pero como concierto dejó mucho que desear.

Gilberto Gil Cruïlla 18

En el escenario Time Out, solapándose por momentos con la sarta de grandes éxitos sin filtro alguno de N.E.R.D, estaba listo para recibir una de las leyendas de la Tropicalia, sin embargo, y por motivos que aún desconocemos, en el escenario no había rastro de Gilberto Gil, sí de su família musical desplegando sus éxitos de REFAVELA. Ante la situación desconcertante, servidor huyó a un escenario cercano donde la actuación prevista de Bugsy Malone tampoco tenía lugar (los fantasmas del Mad Cool empezaban a asomar). Según la nota de la organización, el rapero canceló su actuación de forma unilateral y sin explicaciones. Aunque los signos más agoreros se disiparon poco después,  ya de vuelta al escenario Time Out, donde el trovador brasileño había encontrado la salida al escenario, y, en los pocos minutos que pudimos verlo, hizo honor a su aura de leyenda con una voz perenne y un actitud jovial y entusiasta sobre el escenario..

La siguiente parada en un circuito de pocas alternativas (dos por franja horaria, a lo sumo tres) fue el supergrupo formado por Chuck D (Public Enemy), Tom Morello (Rage Against The Machine) y B-Real (Cypress Hill). El show de Prophets of Rage no difirió en exceso al que había tenido lugar dos horas antes con Pharrell y su séquito. Una ensalada de éxitos, aquí al menos, circunscrita al repertorio de las respectivas bandas que lideran sus integrantes. Una nueva batería de hits que daban quiebros entre los pogos y los brazos en alto.

Ante todo ese ruido estéril, la intimidad del escenario Movistar permitió dar con una de las veladas más reconfortantes de la jornada. Los donostiarras Joe La Reina son una de las bandas más infravaloradas de la península tal y como manifestó la escasez de público gozando de ese indie-pop de tramas oscuras y aguerrido efecto emocional. El latir melancólico y apesadumbrado de la banda también resulta en directo, no tanto cuando deciden abrirse a tonalidades más luminosas y repartir algo de ritmo, un registro en los que no se les notó ni tan cómodos ni tan preparados.

Y si el día no hubiese reparado suficiente verbenas empaquetadas llegó el turno de Kygo, una especie de Dios de la EDM para las generaciones más jóvenes que tiró de toda la pirotecnia posible del estilo musical: luces, confeti, visuales impactantes, recursos de Dj de manual, y todo aquello que convirtiese aquel aquelarre en exclamaciones de “Oh qué bonito”, mientras a otros nos hacía brotar  sarpullidos en la piel.

Sin embargo el dolor remitió poco después con Bomba Estéreo, una propuesta más fresca, más orgánica, más decente, aunque tuviese las mismas claras intenciones que la anterior: hacer mover el esqueleto del respetable, y así los hicimos hasta que Li Saumet nos envió a nuestras camas.


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