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Cruïlla 2018: Crónica II

posted by KeithModMoon 17 julio, 2018 0 comments
Sábado 15

David Byrne CRUÏLLA 18

La última jornada del festival barcelonés Cruïlla 2018 desquitó a las primeras de cambio el mal sabor dejado por la jornada anterior. De hecho el monumental espectáculo de David Byrne disipó tormentas psicológicas y malos sabores para lo que resta del año. El que fuera líder de The Talking Heads redondeó un potente directo de inmaculado equilibrio de sonoridad y espectáculo teatral-museístico, sin aparcar sus conglomerado sónico ni coreografías que le hubieran sentado bien a Damien Chazelle. Todo funcionó a las mil maravillas en esa propuesta inédita y sorprendente de músico liberados del cable, mobilidad secuenciada y potenciada por el escenario minimalista pero de varios encajes y un maestro de ceremonias inmune a la edad y conectado con el tiempo presente. Un festín de estímulos y sensorial cuyo grado de perfección nos llevó a muchos a preguntarnos si no había algo ahí de trampa y cartón, parece ser que no…colosal.

Abrigados por el entusiasmo desplegado en el primer concierto fuerte de la jornada, Albert Hammond Jr. se quedó corto en sus intento por rememorar su leyenda con los Strokes. De hecho el guitarrista neoyorquina, apoyado por una banda justa, se ha convertido en una clase de sucedáneo de lo que fue su sonido (predominante) de la pasada década. Se acercó más a The Vaccines que a los propios Strokes por mucho que su carisma escénico sea intachable.

A The Roots no se les quedó grande el escenario principal en su ecléctico directo de incursiones a fragancias pretéritas pero también sonoridades apoyadas en músicos de vista avanzada (brutales los solos del pad electrónico). Músicos de ejecución impecable, momentos de conjunción modélica a juicio del efecto visible entre los presentes, algo entorpecido por versiones edulcoradas, ese peaje por el que parecía obligado a pasar los cabezas de cartel en el escenario de mayor envergadura.

No tuvo la misma suerte el batería de The Roots en sus habilidades en los platos. La errónea decisión de ubicar a Questlove en el escenario Brugal (un reducido rincón con una sonoridad insuficiente) mermó la capacidad de agitación del connoisseur del soul y el funk de espíritu clásico. Fue difícil resistir ante tamaño despropósito de calidad en el sonido. Robert Del Naja y Daddy G no hubieran ocupado el sitio ni un nanosegundo. La organización debería plantearse suprimir  o bien mejorar considerablemente las prestaciones técnicas de ese espacio, pero sobre todo, no convocar a alguien de la tirada de Questlove en tamaño embudo.

Justice Cruïlla 18

Foto_ Xavi Torrent

En el escenario principal Justice destaparon la caja de truenos de la electrónica más aplastante. Con el apoyo de un fabuloso juego lumínico y LEDS que se iban transformando y acercando a las cabezas del dúo francés, y sin la necesidad de tirar de hits, o al menos, de hacerlo en su formato original, la dupla volcó riadas de éxtasis entre unos asistentes volcados y arrodillados a sus bajos atronadores y aceleradas rítmica. Un rodillo de baile que dejó a los cuerpos extasiados y sin nada que poder reclamar a una banda que ofrece un directo sin fisuras de ritmo estruja huesos.

Ante tal avalancha de sudor, Orbital cogió el relevo con la solvencia que caracteriza a una institución en la materia como la que configuran los hermanos Hartnoll . El dúo inglés, apoyados por unos visuales que pasaban del estilo trance de pantalla de ordenador en modo espera a virulentos montajes de noticiarios, encarriló su sabia de electrónica gustativa pero de ritmo incipiente. Más acelerados de lo común, y con mayor estridencia en las melodías, no dejaron escapar la ocasión para deleitar con alguno de sus clásicos y de los venideros. Fin de fiesta redondo a una jornada muy satisfactoria.


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