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FIB 2012: Crónica del domingo 15 de julio

posted by KeithModMoon 21 julio, 2012 0 comments

New Order FIB 12

La última jornada del FIB 12 nos pilló, muy al contrario de lo previsto, con las pilas cargadas. Pero ni con esas pudimos disfrutar en plenitud de un día bastante endeble en cuanto a programación.

La cosa arrancó con la última sensación rockera de las islas británicas. The Vaccines vinieron a confirmar encima del escenario las buenas sensaciones que despertó su What did you expect from The Vaccines? Y con un público entregado a la causa fueron repartiendo sus aceleradas, breves y vitaminadas cápsulas a medio camino entre los Ramones y los Strokes. Sin embargo, y una vez más, el escenario principal no dispuso el mejor clima sonoro, la voz de su cantante sonó tenue como la noche anterior lo había hecho la de Ian Brown. Y eso frenaba la euforia inmediata a la que te lanzan sus “Wreckin’ Bar” o “Post Break-up Sex”. Poco menos de una hora de concierto para unos chicos que les sobró actitud, pose, pero les falto nervio y potencia.

Por suerte la presencia dominguera en Benicàssim quedó justificada por un solo hombre, un imberbe de Oxford que bajo el alias de Totally Enormous Extinct Dinosaurs se ha cascado uno de los discos de electrónica más gozosos del año. Y podíamos caer en los mismos elogios para escribir su directo en el FIB. Pese a su ubicación tempranera, a las 00:00, Orlando Higginbottom contagió a la audiencia con su particular house de destellos pop y  acid. Su sesión del domingo se concentró en destapar las gemas de su disco, pero también encontró resquicios que le permitieron volcarse  al sonido acid Hacienda de unos 808 State, o por el contrario, desbordar el ambiente con sus bombos raveros para frenesí de los presentes. Todo ello aliñado con sus inseparables plumas y dos muchachas vestidas de dinosaurio armando bailoteos sobe el escenario. Sino fue el live del festival muy cerca estuvo.

Con los ánimos por las nubes (al menos los de este servidor) nos dirigimos de nuevo al Maravillas para encontrar otro tipo de dinosaurios, unos dinosaurios que ni se han reciclado, ni tan siquiera han logrado mantenerse como una banda de fiesta mayor capacitada para desempolvar con dignidad sus antiguos éxitos. Porque lo de New Order ya lleva años siendo de juzgado de guardia, más aún con la marcha del bajista Peter Hook. Ver a Bernand Summer y los suyos inmersos en un desfiladero de himnos sin sustancia resulta un espectáculo colérico. Ni su sonido está engrasado, ni Summer da el corte con la voz, ni la banda muestra el menor ápice de entusiasmo o intensidad. Y claro, así ni temas como “Blue Monday” o “Bizarre Love Triangle” provocan el menor estímulo en cuerpo o mente. Una imperceptible brisa que no permanece adherida ni un minuto terminado el show.

Tras tamaño fracaso nos dirigimos a la Silent Disco con la esperanza de catarse un “Blue Monday” en condiciones, pero allí andaban en otros menesteres, entregados a la zapatilla incómoda en un canal y otro. Con lo que nuestras brújulas indicaban claramente el norte, ahí, en el escenario FIB Club, se aposentaba un clásico del festival, un sujeto tan ligado a él como las nalgas  inglesas saliéndose de los ajustados contornos de los shorts, el sol, la playa, los garrafones de alcohol, los disfraces inverosímiles o las colas kilométricas en los baños para ellas… un dj que responde al nombre de Aldo Linares, y que con su inseparable cubata en mano se encargó de caldear el ambiente con una buena selección de temas de ayer y de hoy, bastante ecléctica y muy enfocada al baile, que es lo que pide el cuerpo  a esas horas de la mañana. Lo que vino después ya es una nube dispersa de recuerdos vagos, inconcretos, y malentendidos.

Y así terminó la edición más british del festival, sin que ello, implique necesariamente un paso hacía atrás, al fin y al cabo, ellos nos dan mil vueltas en cultura musical.


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