CrónicaRock

Jethro Tull – Palau de la Música (Barcelona, 22 de mayo de 2018)

posted by KeithModMoon 24 mayo, 2018 0 comments
Jethro Tull Palau de la música

Foto: Marta Vilardell

El culto a Jethro Tull tomó el pasado martes una de las plazas musicales más fastuosas de la capital catalana para conmemorar el 50 aniversario de la que es una de las bandas más longevas del rock progresivo británico. El  Festival del Mil·lenni fue el responsable de acomodar en el Palau de la Música la gira de tal efeméride. Con Ian Anderson como único superviviente en activo de la formación original, y capitán indiscutible del navío, los Jethro Tull de 2018 aterrizaron en la ciudad mediterránea para defender, con deficiencias, pero cierto entusiasmo, el legado de cinco décadas de existencia.

Anderson y la joven  (salvo la excepción del bajista David Goodier) formación escudera plantearon la velada como una celebración memorística de la trayectoria de la emblemática formación. Un repaso a toda su carrera introducida mediante vídeos personalizados por ex-miembros y/o músicos afines que se iban proyectando en la pantalla detrás del escenario, o bien,  por introducción de un Anderson volcado en el rol de guía conocedor de todos los secretos de la banda.

Así la primera parte transcurrió entre algunas joyas de la primera etapa de la banda. Thick as brick, Stand Up y Aqualung acapararon el recorrido. Pese a la infalibilidad del cancionero rescatado, el sonido que surgía de tan preciado escenario no estaba a la altura de la reunión ni el marco elegido. La voz de Anderson dista mucho de sus mejores registros, ni el apoyo vocal del teclista ni, especialmente, del bajista, ni la pre-grabaciones, o ese fatídico duelo vocal entre el Anderson en cuerpo presente y una mujer dando la réplica, a través de un vídeo, desde la pantalla del escenario, pudieron ahuyentar los extraños armónicos. Tampoco el batería, ni los teclados consiguieron aportar el lustre instrumental requerido, sí que se defendió con solvencia el guitarrista, aunque a sus riffs le sobraron aspavientos. De hecho toda esa teatralidad profesada por el gran juglar del rock británico y ese humor excesivo implícito plantearon más dudas que aciertos sobre la propuesta. En lo que sigue brillando Anderson es en su talento como flautista, su peculiar técnica volvió a relucir cuando no andaba ocupado destinado minutos a la armónica, la guitarra acústica o la mandolina. Una primera parte en la que “Song for Jeffrey” marcó su punto más alto.

Más deficiencias presentó la segunda parte, paradójicamente con la banda más engrasada y con las armonías vocales más ajustadas por parte de Anderson y las voces de apoyo  (en “Too Old to Rock and Roll” consiguieron sellar la dinámica favorable), el concierto se dispersó hacia algunos cortes olvidables de su patrimonio: discos menos relucientes de su carrera como Songs from the wood o Heavy Horses robaron espacio a clásicos más demandados . No fue hasta la irrupción de Slash en pantalla para presentar la intensa y memorable “Aqualung” cuando el show volvió a acaparar la atención de los asistentes. Quizá demasiado tarde, porque el bis solo deparó “Locomotive Breath”, y el recuerdo del abochornante video «eurovisivo» que acompañó «Heavy Horses» aún escocía en las retinas. No fue un momento aislado, cuando esos visuales no recurrían a grabaciones de archivo, sino a producción propia de estética chirriante, las córneas sufrían.

En resumidas, el paso por Barcelona con voluntad histórica se quedó en unos festejos deslucidos y de reducido vigor. La banda se ciñó en exceso a un guion previo, la intensidad quedó reducida a contados temas, eso sí, Anderson deparó dosis sobradas de vitalidad – saltarín por todo el escenario y muy comunicador -, y la audiencia, en su mayoría, respondió. Un concierto enfocado como una revisión del legado de una banda extinta más que como la emancipación de una banda sólida aprovechando la fuerza del repertorio heredado. No convenció a los no fanáticos y pero dejó satisfechos a los feligreses…aunque eso no era difícil.

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