Crítica DiscoRock

Leonard Cohen – Popular Problems

posted by KeithModMoon 25 septiembre, 2014 0 comments
Mito incombustible

Leonard Cohen Popular problems

Con 80 años recién cumplidos sobre sus espaldas, un buen puñado de clásicos, tanto en formato LP, como especialmente en canciones, y una alargada leyenda propia de los contados mitos que alcanzan ese estatus antes de prevalecer, muchos pensarían que a uno le ha llegado el momento de colgar las botas. Pero no cuando hablamos de alguien que atesora toda su sabiduría, la lucidez intacta pese el paso de los años, y la sensibilidad artística a flor de piel como Leonard Cohen. El canadiense es sabedor de que renunciar a la música sería dar el primer paso hacia la muerte, y eso, un hombre que acumula tantas experiencias, la mayor parte de ellas, enriquecedoras, excepcionales y de signo positivo, no puede entrar en sus planes.

Tras una gira mundial interminable que lo llevó a salir del enclaustramiento meditativo en que se hallaba – nunca podremos dejar de agradecer a su manager ese robo de su fortuna- y tras publicar un álbum apenas dos años atrás, el entrañable judío laico regresa a la palestra con este treceavo disco de estudio, con el que no solo mantiene viva su fogosidad artística, sino que saca a relucir muestras de su versión más admirable y preciada,  la que dejo constancia con tanta regularidad durante los años 60, 70 y 80.

Porque Cohen se irá con el más valioso tesoro que atesora, una voz paralizante, regeneradora  e inconfundible. Una voz que los años no han conseguido mermar, sino que como el mejor vino, ha mejorado, o se ha mantenido en su mejor estadio. De hecho hay muchos elementos que se obstinan a alejarse del viejo Cohen. Uno de ellos es la sonoridad erótica que desprende su música, la seducción a la que interpela mediante sus letras, melodías y susurros se presenta ya con el primer tema que abre este nuevo disco, una “Slow”, donde el mujeriego de Montreal parece posicionarse como un ferviente opositor a los “Quickies”.

“Almost like the blues” es otra muestra de que los atributos siguen apegados al genio, algo que cobra su máxima intensidad en “Samson in New Orleans”, una melodía agraciada, cubierta por dos registros del cantautor, y una réplica femenina que no solo la lanzan como el mejor corte de este nuevo regalo discográfico sino que la enlazan con proezas de su mejor cosecha. Uno de esos temas resplandecientes por cuyas aristas se filtra una luz cálida, acariciante, dejando un regusto del que no merece la pena desquitarse, nunca.

La huella ochentera de Cohen, la que fabricó el gran I’m your man, o de sus restos, ya en los noventas, con The Future, sobrevuela la segunda estrofa de “A street”, justo cuando la voz del veterano artista se alía con un coro femenino.

En “Did I ever love you” el de Montreal hace un pequeño cambio de registro vocal para entonar un pseudo himno romántico al que pronto se suman coros femeninos  y un banjo.

En “Nevermind” se permite una excentricidad al introducir matices árabes, la que proporciona la voz de la cantante Donna DeLory, sobre la línea central guiada por la de Cohen y un simple arreglo de sintetizador.

Hay retazos del Cohen más eterno, de su estela clásica estampada para la eternidad en “Halleluyah” o “Everybody Knows” en otra mayúsucula gema que contiene este inesperado LP, “Born in Chains”.

Nueve temas condensados en 36 minutos que certifican lo incaducable que resulta la música que emana de las cuerdas vocales de esta leyenda viva. Quien no lo escuche así puede que su paladar sea el caducado. Mientras tanto solo queda implorar a Dios para que el talento de Cohen se marchite de un solo golpe, el de una muerte dolida como pocas, pero esperemos que alejada al máximo en el tiempo.

Tema clave: “Samson in New Orleans”

8


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