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Los 10 mejores discos de 2018

posted by KeithModMoon 27 diciembre, 2018 0 comments

Charles Aznavour

Lo apuntamos en el resumen que publicamos hace un par de semanas: el ejercicio discográfico de 2018 no ha sido de lo más lustroso de la década. No le ha resultado fácil a este servidor seleccionar diez discos imbatibles de la cosecha servida en los últimos meses. Pese a la variedad de estilos, esta no ha quedado correspondida por una variedad de voces autoritarias que se impusieran en la andadura sonora del curso.

Aunque la nota positiva y definitoria es la marcada presencia de voces femeninas. Ellas han copado el panorama del pop internacional para insuflarle nuevos aires de gobernabilidad. En esta nueva liga del pop mestizo, las mujeres llevan la batuta como certifica la lista que sigue.

10. The Shacks – Haze

The Shacks Haze

Recién salidos del caparazón, este trío neoyorquino dio sus primeros gateos discográficos con uno de los caramelos musicales más reconfortantes de la primera parte del año. A través de un compendio de pop psicodélico y sus afluentes más cercanos,  armaron un remanso de calma apaciguante bañada por luces regresivas de la década de esplendor de ese género en que incrustan un primer trabajo cargado de ganchos. Empezando por la voz superdotada de su líder, correspondida con arreglos, instrumentos, reverberaciones, ritmos e inercias que imitan con precisión las referencias que adulan. Un amalgama en el que se filtran acordes del folk-psych californiano, el soul psicodélico, el dream-pop, e incluso sonoridades familiares de las costas francófonas o el folk y la psicodelia inglesa. Todo ello envuelto por una delicada producción que realza el gran activo de la formación: el magnetismo que define la hermosa voz de su líder

9. Cardi B – Invasion of Privacy

Cardi B Invasion of Privacy

Otro ascenso meteórico que ha revolucionado los charts, acaparado la letra mayúscula de festivales y que ha pasado de frecuentar  bandas callejeras del Bronx y fregar el trasero en barras de pole dance a ser plato deseado en realities y demás shows del circo celebrity en tiempo récord. Más allá de su carismática y deslenguada presencia, Cardi B se ha ganado un preciado espacio en el panorama del rap norteamericano con este álbum debut que contienen la rima eléctrica de la neoyorquina. Un arrolladora y furiosa muestra de rap mainstream que absorbe sin contemplaciones el R&B, la música latina, el rap diseñado para el club y la sucursal trap de las calles de Atlanta. Una turbina que aspira al personal con mucho voltios, actitud pícara, desatada y punitiva y mano diestra para las bases rítmicas y las melodías infecciosas.

8. Tierra Whack – Whack World

Tierra Whack - Whack World

La carta de presentación de Tierra Whack ha sido una de las notas más sorprendentes del curso musical, y la revelación más radiante de este. Esta joven rapera de Filadelfia se ha desmarcado de los cánones discográficos con la auto-publicación de un trabajo que no solo escapa de la norma, sino que se establece como un declaración de intenciones de una artista con un caudal creativo amplio y una solidez en ideas y propósitos artísticos sorprendente. Así lo certifican los ganchos melódicos, los estribillos, las letras, los tonos cambiantes y las melodías depuradas en un minuto de duración que pueblan este efervescente, imaginativo y refrescante pantone musical que, dada su corta duración (15 minutos), impide el salto de canción, ergo, cualquier mínimo atisbo de aburrimiento durante su placentera escucha.

7. Christine and the Queens – Chris

Christine and the queens Chris

La francesa ha lanzado una obra magna de pop vítamínico y adhesivo. Un lote que se extiende hasta la hora y media sin síntomas de fatiga, sin fisuras ni grietas. Envalentonada por un estado de gracia permanente, Christine se ha coronado con un tratado de synth-pop adictivo, efervescente e irresistible. Un doble álbum resplandeciente, a razón de un hit por cada dos canciones.

6. Maribou State – Kingdoms in Colour

Maribou State Kingdoms in Colour

La exquisitez con la que el disco está producido y empaquetado se manifiesta en todo su recorrido. Desde sus acercamientos más tonales, con preponderancia por las texturas burbujeantes, hasta sus pulsos más enfocados en lo vocal, utilizando  voces vitaminadas (propias o invitadas), que centellean bajo la caramelizada capa instrumental. No parten de la nada, ni escriben un discurso genuino – hay resonancias de CaribouJacques Greene y Rone, entre otros-, pero la frescura y el tino con el que dan con gemas tan imperecederas como “Turnmills”, “Kingdom”, “Slow Heat”, “Begginer’s Luck” o “Kama” es para jactarse. Un trabajo mayestático, tan propicio para la pista sin añadidos químicos como para la escucha placentera en el hogar.  Fiel acompañante y revelación silenciada del curso.

5. Pusha T – Daytona

Pusha T Daytona

El ex-Clipse vuelve a responder con una metralleta de rimas secas, contundentes y elocuentes. Sus años calentando adoquines y esquinas como drug dealer acaparan la atención lírica, alejándose así, deliberadamente, de su adquirida notoriedad como rapero de éxito. Una exposición lírica que encuentra el aliado soñado en el colchón sonoro dispuesto por un inspirado Kanye West. El productor y rapero desempolva su faceta de connoisseur soul y funk impresa en sus primeros trabajos y en The Life of Pablo para emplear unos samples de oro en la estructura melódica y rítmica del disco: Acariciando el cielo en “Come Back Baby”, al desterrar la joya funk “The Truth Shall Make You Free” de The Mighty Hannibal.  Una producción nada estridente ni barroca, con los elementos necesarios arma una indestructible carcasa instrumental sin fecha de vencimiento anunciada. El trabajo de West impulsa el talento de Pusha T hacia las cotas de calidad más incontestables del ejercicio en apenas 21 minutos de pureza rap.

4. Balago – El demà

Balago El demà

La banda catalana, junto a otros exponentes internacionales  –Leyland KirbyBurial y John Maus, por ejemplo-, siguen apostando por escribir la banda sonora de los tiempos agoreros del presente. Su música transmite una desazón y una congoja de prolongado efecto. La pesadumbre y el vacío definen unas composiciones que absorben y abrasan para terminar extrayendo una belleza inefable en medio del fuego y la oscuridad. Un trabajo que sigue explorando la senda abierta con el excepcional Darder (2013). Una recreación atmosférica de alto voltaje donde el ambient oscuro, de embalaje apocalíptico, se funde con el post-rock industrial, el pop hipnagógico y la banda sonora sci-fi. Balago ha vuelto a facturar una obra de una densidad que induce a una expansiva evocación. La banda sonora de las distopías del presente o del catastrofismo en ciernes.

3. Cosmo Sheldrake – The Much Much How How And I

Cosmo Sheldrake

La propuesta de este joven músico parte del pop orquestal para imbricarse, de una manera libre, pero tremendamente ajustada, al vals, el pop de cámara, el pop experimental, la banda sonora, y hasta la Big Band Jazz de NOLA. Una variedad de afluentes que desembocan en un discurso sonoro primoroso, refrescante y chispeante. Por momentos, escuchar a Sheldrake es como cruzar el avant-rock de alt-J con la paleta colorista (y freak) de Connan Mockasin y el color vocal de gusto sinfónico de Woodkid, en otros temas, parece zambullirse en la escena de Canterbury, el freak-folk sesentero o el pop psicodélico del mismo período, incluso a veces parece emular a Supertramp (“Axolotl”) cuando no se convierte en la versión millenial (y digital) de Pascal Comelade. Explorar este disco supone zambullirse en unas marismas ataviadas de un coral luminoso, una amplia gamma de colores, y suaves texturas. Un inexplorado ecosistema donde permanecer boquiabierto durante una buena temporada.

2. Let’s Eat Grandma – I’m All Ears

Let's Eat Grandma I'm All Ears

La música del dúo ingles combina con pasmosa pericia el hedonismo y las burbujas inocentes propia de la edad de sus protagonistas con una madurez inesperada invertida en el campo sonoro. Un punto distinguible de su identidad musical que anticipó su debut discográfico y que aflora con mayor ímpetu en este lustroso segundo trabajo en que las dos amigas de la infancia no dudan en narrar su aprendizajes en el terreno de la música profesional, así como las inseguridades, las euforias y las emociones ligadas al periodo vital por el que circulan. Y lo hacen bajo un resplandeciente envoltorio que marida el pop experimental con la música barroca, el bubblegum pop con la psicodelia y la electrónica, los instrumentos de viento con sintetizadores, golosinas sonoras y otros detalles remarcables que se perciben en una producción exquisita y equilibrada de la que resulta inadmisible no arrodillarse.

1. Rosalía – El mal querer

Rosalia - El mal querer

En apenas unos meses desde la aparición de su segundo disco, Rosalía ha sobrepasado los pronósticos más optimistas para asentarse en las altas esferas del pop internacional. Un despegue fulgurante, y sin precedentes patrios, que la ha convertido en el primer fenómeno pop exportable de nuestras fronteras. Pero evadiéndonos del fenómeno, y de los vicios asociados a este, la de Sant Esteve de Sesrovires ha besado la cúpula gracias a los sobrados méritos contenido en esta piedra rosetta de la música urbana abierta a injerencias lejanas y, a priori, incompatibles. Su estudiada fusión entre pop urbano y esas sonoridades flamencas que habían echado raíces en su también prominente álbum debut, ha producido un compuesto (intervenido por la astuta y atinada visión de El guincho en la producción) irrebatible. Un portentoso trabajo que se desmarca de las convenciones y los cánones para crear, desde el mestizaje algo genuino y especial. Una singular rima entre lo íntimo y lo barroco, entre lo mundano y barriobajero y lo sacro y espiritual, entre los aires flamencos y la modernidad más rabiosa. En definitiva, un álbum conceptual, levantado mediante un equilibrio pasmoso en sus pulsos contrapuestos, que marca un antes y después en la historia popular española, y fija una marca sin precedentes (de muy difícil alcance) en el pop español de vocación internacional.


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