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Los 10 mejores discos del 2015

posted by KeithModMoon 13 enero, 2016 0 comments

Como ya ocurrió con el cine y los videoclips, tampoco pondríamos la cosecha musical del convulso año que dejamos atrás hace trece días entre lo más preciado de la última década. De nuevo se ha echado en falta esa obra que se desprendiera de corsés para erigirse como algo único para abrir senderos a nuevas galaxias musicales, un trabajo que capitalizara los oídos y se edificará como un nuevo clásico, como un renovador de estilos, generador de tendencias y pautas. Algunas publicaciones señalan To Pimp a Butterfly en esa línea, pero como comprobaréis a continuación, aquí se ha decidido premiar otros esfuerzos musicales por encima del talento de Kendrick Lamar. Aunque sin duda este ha sido el año de la consagración del rapper, pero también el de Jamie XX en el plano electrónico. Una lista con bastantes similitudes a la del 2012, con lo que señala cierto inmovilismo de nombres y estilos en lo más candente de la música

Selección que como todas se edifica bajo una perspectiva plenamente subjetiva y limitada a la escucha de este servidor durante los doces meses del 2015. Con ella damos por cerrado este exhaustivo y frondoso repaso a lo mejor del 2015 con la voluntad de haber aportado algo de luz para labrarse una imagen general de lo más significativo del año.

10. Empress Of  – Me

Empress Of -Me

Lorely Rodríguez se ganó con derecho propio ser una de las sensaciones de la temporada cuando el pasado septiembre se presentó en sociedad con Me, un primer LP que recoge un estimulante maridaje entre el R&B y el pop electrónico. Un trabajo de carácter introspectivo que lanzaba al ruedo de la música popular a este joven artista afincada en New York que se desenvolvía con desparpajo, tanto por su actitud encima del escenario, como a la hora de acumular referencias en su discurso musical. Pistas de Björk, CHVRCHES, FKA Twigs, Grimes, Poolside, Sade, Feist se acumulan en este primer trabajo eufórico, contagioso y resplandeciente que ponía sobre aviso de un talento al que era conveniente seguir desde el primer contacto.

9. Patrick Watson – Love songs for robots

Patrick Watson Love Songs for Robots

Lo último del canadiense ha pasado bastante desapercibido por la publicaciones musicales, no para quien escribe como señala su inclusión en esta lista. Pese a estar un eslabón por debajo de su anterior trabajo (Adventures in your own backyard), Love songs for robots volvía a distinguir a Watson como una de las voces más vivas y estimables del panorama cantautor.  Puede que no se mantenga inspirado a su máximo nivel en cuanto a la composición de las letras, las melodías y el corpus sonoro que rodea el disco, pero el efecto paralizante y terapéutico es prácticamente calcado al de su anterior esfuerzo discográfico,  tanto cuando opta por cargar su sonido, como cuando lo despoja de cualquier elemento, o se vale de una mínima, pero poderosa, presencia  – esos acordes de piano en “In circles”, por ejemplo.

8. Drake – If You’re Reading This Is Too Late

Drake if you're reading this is too late

Con permiso de Kendrick Lamar, y ante la notoria ausencia de Kanye West, 2015 fue también el año de Drake en el panorama rap. El de Toronto completó dos mixtapes de órdago. Uno en solitario, este If you’re reading this is too late, con el que se ganó el disco de platino más madrugador del año, y el último junto a Future, What a time to be alive. Es verdad que el canadiense peca de ególatra, pero especialmente con If You’re Reading This is Too Late culminó la plasmación de su sonido en una batidora de ritmos envidiable, una ráfaga de cortes fornidos, con una lírica cargada de autorreferencialidad. Gracias a ese espejo que lleva encima Drake, logró lanzar sus mejores observaciones sobre su carrera y su entorno, y además lo acompañó con un retahíla de ritmos trepidantes, eléctricos y elegantes, una batería encadenada de hits: “Legend”, “Energy”que empujan a vibrar y hacer aspavientos mientras se escucha su cuarto disco.

7. Bill Fay – Who is the sender?

Bill Fay who is the sender?

Ahora que la constelación de astros en la tierra está más apagada que nunca con la partida de David Bowie, reconforta al menos saber que aún resuenan voces veteranas con discursos loables, merecedores de elogio y emotivos. Bill Fay es uno de esos compositores y cantautores que tras 30 de silencio decide volver a la música, y lo hace con el monumental Life is people, sexto mejor disco en nuestra lista del 2012. Tres años después vuelve a encaramarse en lo más alto de lo mejor del año con otro trabajo, el cuarto de su carrera, que rezuma una sensibilidad incuestionable para abordar canciones en clave blues, rock y gospel, agrupadas bajo un denominador común… un poso duradero. Composiciones talladas bajo un tono melancólico, en la mayoría de ocasiones, triste, elegíaco, de un músico, que a sus 70 años, alejado siempre de los flashes y los titulares, es conocedor que su tiempo se agota. Pero antes de su último aliento su voluntad es la de seguir regalando obras tan reconfortantes y vitales como la de aquí. Esperemos que no sea su testamento y vuelva a sorprender en unos años con la intención de colarse de nuevo entre lo mejor de la cosecha musical.

6. Björk – Vulnicura

Björk Vulnicura

El dolor, en este caso el de una ruptura sentimental, ha propiciado uno de los discos más admirados de la temporada. Aunque cuando la fuente procede de la islandesa nunca hay que esperar un disco de desamor al uso. Björk aprovecha el desaire romántico para cabalgar airosa hacia los terrenos más inhóspitos e inexplorados de su universo. Y regresa cargada con uno de sus discursos más emotivos y estimulantes de su trayectoria. Con Arca y Haxan Cloak metiendo mano en la producción, que como siempre se rige por el desafío de las formas preconcebidas, de los espacios en común, de la languidez instrumental, de los caminos estrechos, Björk arroja su dolor a través de esa voz tan distinguible, aquí si cabe, más emocional y más deseosa de expresar el interior herido. Un desgarro emocional a modo catártico, removido por ese olfato de la cantante por las melodías y la producción más rompedora y desafiante, siempre conectada con las corrientes subterráneas de la electrónica – en este caso el puente son los dos jóvenes productores que recluta – hacen de Vulnicura una de las mejores expresiones del abundante talento que atesora.

5. Chemical Brothers – Born in the Echoes

Born in the echoes

El dúo de Manchester es una factoría de hits. Born in the echoes volvía a ser una apisonadora de ritmos eléctricos y bailables capaces de levantar de su silla a Stephen Hawkings. Un trabajo en el que daban rienda suelta a techno fibroso canalizado en una estructura de dance-prog, en la que se suman capas que van elevando la intensidad del envite. A su habitual maestría por construir la pista de baile de ensueño, suman una profunda y acertada carga pop con la acumulación de un buen elenco de colaboraciones vocales. Y es en los cortes con presencia vocal donde ajustan las cuerdas y los tornillos para dar con hits imbatibles, inquilinos inamovibles del pabellón auditivo. El caso más notorio lo dan con “Go”, con la ayuda extra de Q-tip, uno de los cortes más extraordinarios del curso. No se le queda demasiado atrás el tema de abertura, “Sometimes i feel so deserted”, o “Under Neon Lights”con la aportación de St. Vincent. La única pega que este vinilo no haya rodado más por los platos de clubs del planeta.

4. Kendrick Lamar – To Pimp a Butterfly

Kendrick Lamar To Pimp Up A Butterfly

Con su tercer larga durada el rapero Kendrick Lamar ha entrado de lleno en la circuncisión reservada a los grandes de la música. El de Compton se ha marcado la obra más social y crítica del año, y con ello ha obtenido la reverencia de las voces más autorizadas en materia de periodismo musical. Un trabajo tan ambicioso, como complejo, como crítico, como endiablado, como ejemplar. El torbellino de referencias, pasiones, palabras, imágenes, conceptos, estilos, y samplers que el norteamericano vuelca en su último trabajo, convierten a este en una escucha arsica, de las que exigen varias pasadas por la aguja de ese tocadiscos que da la bienvenida en el primer corte del álbum para apreciar y palpar toda la complejidad que esconde. Lamar ha aglutinado las más diversas referencias de la música negra, y no solo las agita con nuevas e innovadoras aproximaciones sino que las mezcla como pocos pueden osar. Fuego cruzado entre hip-hop, soul, soul lisérgico, R&B, jazz, dub, desde el que lanza pullas severas sobre la situación de injusticia de los afroamericanos tantos años después de quitarse los grilletes del esclavismo. Lo más admirable es que Lamar es capaz de tejerlo con inusitada habilidad, de una manera sofisticada y elegante, cambiando la pauta sonora e instrumental a cada nuevo revuelo sin que las estrcturas del conjunto se tambaleen. To Pimp a Butterfly se despliega como un trabajo excepcional de música ucrónica, Lamar reescribe el pasado con las herramientas y las sensibilidades del presente para despejar el camino hacia el futuro.

3. Julia Holter – Have You in my Wilderness

Julia Holter have you in my wilderness

El ascenso de la cantante norteamericana no tiene límites. En su cuarto álbum vuelve a acariciar el hipotálamo con su genuina expresión del pop. Su sedosa voz vuelve a sobresalir en ese mantra cálido que mece su sonido. Su conjunción propicia un influjo mágico, hechizante, que se reproduce a lo largo de 10 temas pluscuamperfectos, que instalados en el pabellón auditivo del oyente se traducen en espacios de remanso, de calma eterna, un disco curativo, tocado por una sensibilidad celestial. Julia Holter ha creado probablemente su disco más accesible pero sigue destacando como una de las voces más magnéticas, misteriosas, embrujadas y sanadoras del panorama presente.

2. Jamie XX – In Colour

Jamie XX In Colour

Jamie Smith se licenció con honores fuera de la disciplina The XX con este segundo trabajo discográfico, el primero con temas 100% originales, que le ha reportado ser uno de los productores más solicitados y venerados del momento. El productor londinense demostró en In Colour la mano de santo que tiene a la hora de juntar melodías adherentes e inspiradoras con atmósferas marcadas por formas elegantes, sensuales y sofisticadas. Acercarse a este disco es hacerlo a los estados eufóricos y extiásicos de la pista de baile sin tener que pasar por barra para recibir beats de garrafón, ni sudar la gota gorda con ritmos rompesuelas. Lo suyo se entronca en un discurso atmosférico que recrea estos estados ensoñadores y reconfortantes de la juerga trasnochada,  los que siguen al cierre de club, cuando el aceleraron anímico te impide irte a la cama. Este solicitado alquimista de la música de baile planchaba el disco más estimulante de la electrónica, y dejaba entrever un sonido muy apetecible para cuando se rejunte con sus compañeros de The XX para sacar un nuevo álbum que debería llegar a la cubetas en los próximos meses.

1. Sufjan Stevens – Carrie & Lowell

Sufjan Stevens Carrie Lowell

Una vez más el dolor más profundo, reservado e íntimo es el motor que alimenta uno de los trabajos más desoladores, y a la vez, hermosos que se han gestado en esta década. La muerte de la madre de Sufjan Stevens precipita un disco de confesiones íntimas a la vera de una cama con las sábanas revueltas bajo la forma de una figura ausente. De lágrimas volcadas sobre un álbum familiar. De reproches habitando en el porche de una casa familiar inanimada. De lamentos que se pierden en la oscuridad de un salón inerte. El músico norteamericano aborda un trabajo que hiere, la música que emana de éste hiela la sangre, y desequilibra la circulación de sangre en el corazón. Temas como “Should Have Know Better”, y especialmente, “All of me wants all of you” y “Fourth of July”, transportan una tristeza entre sus surcos que desencajan el estado de ánimo más fulguroso. Si no fuera por el barniz preciosista, de arreglos mínimos,  aspiraciones folkie, por el que deja aparcada su vena más ampulosa – la barroca y electrónica -, la escucha del disco sería un trance demasiado amargo como para poder digerirlo. Carrie & Lowell es un trabajo forjado desde la sensibilidad devastada, desde un vacío que carcome el interior de su artífice y que necesita del formato canción para extraer esa mancha cancerígena de su interior. Un dolor compartido por el oyente en uno de los actos musicales más bellos, dolorosos, tristes, emotivos y memorables que ha dejado el 2015.

 

 

Bonus Track

Emile Haynie – We Fall
Tame Impala – Currents

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