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Novedades discográficas febrero del 2016

posted by KeithModMoon 18 febrero, 2016 0 comments
Sunflower Bean – Human Ceremony

Sunflower Bean Human Ceremony

Esta banda novel surgida de Long Island y asentada en Brooklyn – desde donde han adquirido la mayoría de edad a través de múltiples bolos en la reducida escena de salas DIY – encara su debut en larga duración rodeada por un buzz creciente a raíz de sus EP’s y los buenos augurios que les han colgado los rastreados de sonido de la ciudad de Nueva York que llevan un tiempo estampándoles la estampa de ser uno de los grupos de rock e indie más sugerentes en llegar. Human Ceremony da la razón a esas voces y se posiciona en esta entrada del año como la primera revelación musical a mantener bajo llave.

Un disco que aglutina las dispersas influencias que han marcado las cortas existencias de los tres miembros. Dosis elevadas de rock & roll, psicodelia sesentera, shoegaze, hard-rock e indie tiene acogida en los recovecos de los once temas que levantan este luminoso debut. Géneros que sirven combinando el músculo propio de los riffs fibrosos, el uso del pedal steel, los golpes de batería incansables, en una cascada de ritmos furiosos, con baladas más dóciles y ajustadas al indie-pop de carácter afable. En temas como “Easier Said” abrazan un indie-pop dosificado, “2013” es toda una declaración de intenciones psych-rock, mientras que en “Wall Watcher” parecen transformarse en un híbrido entre el pulso de Joy Formidable y la melodía pop de San Cisco. Reminiscencias a Pink Floyd, Black Sabbath, Led Zeppelin, Nirvana, Tame Impala o Wolf Alice y toda esa música que selló su amistad y los lanzó hacia su alianza musical. Sorprende la soltura y el desprejuiciamiento juvenil con el que los tres componentes brincan por diferentes estilos, y la recompensa mayúscula en forma de melodías y estrofas penetrables que obtienen en su primera empresa. El buzz queda ya justificado, y en los albores del 2016 ya se puede bendecir la primera banda revelación de la que acordarse a la salida del curso.

Tema clave: “Wall Watcher”

marco 75

The Prettiots – Funs Cool

The Prettiots Funs Cool

Otro trío de Nueva York que ha acaudalado raciones de hype antes de su debut es The Prettiots. Aunque en el caso de estas jóvenes chicas ha contribuido, y mucho, lo extramusical: ser apadrinadas por Richard Kern, quien las grabó en el videoclip “Boys (that i dated in high school)”, ha servido para potenciar su lado más picante y cool en una imagen juvenil y despreocupada que de per se resultaba atractiva. Una que encaja en ese tono musical aparentemente inocentón y ligero que expulsan a través de sus temas. FUNS Cool es el primer esfuerzo discográfico para validar una propuesta musical más allá de poses y tendencias.

El trabajo sale editado por el siempre vigilante sello Rough Trade Records, los responsables del cual se han dejado conquistar por el indie-pop de herencias noventeras practicado por esta girl band. Una formación que frecuenta garitos de garage pero distanciándose de la mugre y el polvo que ahí se acumula mediante un barniz de pop naif, al que se acercan con ukelele, guitarras transparentes y una voz dócil y grácil en una línea que recuerda a la de Girlpool. Aunque explorando sus letras esa inocencia suave adquiere tonos más realistas, honestos, y hasta adultos, cuando sin reparos abordan las vivencias de una veinteañeras viviendo en la difícil jungla del asfalto neoyorquino. Sus escarceos amorosos, los líos vacuos, las experiencias traumáticas, los sueños amorosos y la idealización del lugar que uno no habita (en este caso representado por la ciudad de LA) marcan el compás emocional de este debut fresco, engrescador y juvenil, al que se le achaca una mayor valentía instrumental, y cierto acondicionamiento de esos temas, que quizás, con la madurez, puedan procurar mayores estímulos al oído.

Tema clave: “Boys (That i Dated in High School)”

6,5

Lafawndah – Tan

Lafawndah - Tan

Otra de las novicias de este febrero la protagoniza un prometedor talento que ya resaltamos en nuestra lista de promesas para el 2016. Detrás se esconde Yasmine Dubois, un talento trotamundos que ha canalizado sus experiencias personales en ciudades como París, Teherán, Ciudad de México, y ahora Nueva York, en una música que se escapa de cualquier intento de circunscribirse en un género u escena urbana, mas en un período temporal…el futuro.

Tan supone la segunda toma de contacto (la primera con el prestigioso sello Warp) con esta artista de sangre libanesa, inglesa y egipcia y que en lo musical transmuta en un sonidero abierto que absorbe interferencias dispares que van desde el R&B, el pop experimental, la experimentación club, e incluso la world music. La referencia más cercana es FKA Twigs, pero resuenan también ecos de Fatima Al Qadiri o Holly Herndon . Talento al que seguir muy de cerca en su codificación de un estimulante R&B encabritado en no quedar estancado en esquemas y moldes.

Tema clave: “Tan”

 

marco 75

Dr. Dog – The Psychedelic Swamp

Dr. Dog - The Psychedelic Swamp

De la avalancha discográfica desembarcada en las cubetas de discos el pasado 5 de febrero hay que rescatar también el nuevo trabajo de los norteamericanos Dr. Dog. La formación de Pennsylvania publica, como un paso más en su ferviente producción, The Psychedelic Swamp, un noveno trabajo de estudio que en realidad es el primero de su carrera: un primer casete que ahora han decidido recuperar para reactualizar, revisar y reformular en algo más que simples covers de su Yo musical de antaño. Un trabajo donde de nuevo el indie y el rock de herencias noventeras y la neo-psicodelia marcan niveles altos en su composición musical.

La mística de Dr. Dog encuentra en el corte “Fire on my Back” la expresión más pulcra, exquisita y satisfactoria. Melodías inapelables rebozadas en sonideros de los años 60 – desde los Beachs Boys a Traffic – mezclada con cierta idiosincrasia del indie-pop americano de los noventa, especialmente en la parte instrumental. La voz  de Andrew Jones báscula por diferentes estados con la misma facilidad  como lo hace el conjunto de su música. A apariciones más blueseras les suceden baladas donde irrumpe la sombra de Patrick Watson (“In Love”), y a éstos, cortes que parecen querer mimetizarse con unos The Band más lisérgicos, o trampolines directos hacia la lisergia (“Badvertise”),  con un sonido siempre a caballo entre el presente y la edad de oro de la psicodelia de la que toman prestados algo más que ideas. Un amalgama que caracteriza el pulso de estos músicos desde sus inicios, y que con las dotes adquiridas con más de 14 años en activo, adquieren una dimensionalidad más profesional y sólida.

Tema clave: “Bring my baby back”

7

El Guincho – HiperAsia

El Guincho - HiperAsia

Pablo Díaz-Reixa ha convertido a El Guincho en uno de los satélites nacionales más avistados fuera de nuestras fronteras. El canario ha construido un discurso variante, heterogéneo y desafiante con su propio legado musical. En su cuarto álbum de estudio da un paso más brusco y valiente, rompiendo no solo con la línea editorial de su anterior, y celebrado, Pop Negro, sino incluso con el propio formato del álbum;  abandona el formato físico para lanzarlo como wearable: una colección de pulseras y sudaderas que conectan al usuario con la música del nuevo trabajo, y con un universo extensible creado con motivo del lanzamiento.

Una innovación y derribo de esquemas que se palpa también en el discurso musical que aflora en este HiperAsia, cuyo germen creativo se halla en los paseos de El Guincho por hipermercados asiáticos de Madrid. Resulta admirable el coraje y el desprejuiciamiento con la que el canario afronta este nuevo reto discográfico, cambiando de nuevo de traje para abrirse a una amalgama disperso y muchas veces, desligado, donde cabe la bass music, los ritmos disruptivos, el electro o el rap sideral, incluso tímidos coqueteos con el reggaeton (“De Bugas”). Un confeti, a veces desmesurado, que encuentra su mejor resolución en temas adhesivos como Comix (con la colaboración de La Mala Rodríguez). También hay material desechable, en el que esa afán por romper esquemas lo descuelga en una incoherencia a veces cargante. Son esos temas de abundante uso de autotune (Melodyne), de ritmos indigestos y letras ínfimas. Brillantes ideas no siempre resueltas de la manera óptima. Se aprecia su desafío contra lo esperado, pero en su empeño pierde devotos que adoraban sus sonidos pretéritos.

Tema clave: “Comix”

6,5

 

 

Daughter – Not to disappear

Daughter - Not to disappear

Los ingleses Daughter encaran la dura prueba del segundo disco con este Not to dissapear  que busca revalidarlos como esa banda indie-pop abastecedora de placeres. Tras el brillante If you leave, y cuatro Ep’s entre medio, la banda de Londres regresan a escena sin desacelerar en su atino por construir melodías acariciantes y esos arreglos burbujeante que se esconden bajo su propuesta.

Un trabajo que recobra ese pulso magnético de su sonido. Retazos de dream-pop que se solidifican en incursiones al indie-pop etéreo de los noventas y principios de la pasada década. Cortes anclados en un magma burbujeante plácido que estalla en cúspides extáticas, donde las corrientes instrumentales subterráneas colisionan para crear un geiser de impacto emocional perecedero. Una fragancia musical implícita en canciones como “Numbers” (en la que invocan a The XX) o “Doing the right thing” que validan ese equilibrio mágico entre la melancolía latente de unos Chromatics o Beach House, y la carga eléctrica de The Big Pink.

Tema clave: “Doing the right thing”

marco 75

Porches – Pool

Disco del mes

Porches Pool

Porches es el proyecto personal de Aaron Maine, joven afincado en Nueva York que gasta un synthpop de pulsiones bajas y aterciopeladas. Pool es la tercera cometida – la primera bajo el amparo de Domino – con la que este joven artista pretende ganarse el corazón de los de humor alicaido y melancólico.

El otrora figura folkie decide en su nueva aventura discográfica desprenderse del material asociado a banda de rock clásica para abrazar las emulsiones que emanan de los cacharros electrónicos, que cualquiera con algo de dinero y la suficiente curiosidad, puede adquirir. De hecho escuchando la respuesta emocional volcada en los surcos de las canciones, y los tenues arreglos, no cuesta demasiado imaginarse a Maine sobrellevando cl crudo invierno neoyorquino desde la oscuridad de su habitación, con la única compañía de sus cacharros sintéticos, y una melancolía empañada de tristeza buscando su salida en forma de música, bajo el único calor proporcionado por los mensajes de texto intercambiados con su novia, Frankie Kline (Aka Frankie Cosmos), quien apoya con su voz en  temas como “Braid” o “Be Apart”. Maine ha perfilado un trabajo de formas sinuosas, de un reconfort alicadio, que lo encumbre en su tacto melódico, por mucho que aún tenga campo que recorrer en la faceta lírica. Uno de esos álbumes con los que acostarse en las noches de soledad.

Tema clave:  “Hour”

8


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