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Novedades discográficas marzo 2015

posted by KeithModMoon 25 marzo, 2015 0 comments
Champs – VAMALA

Champs VAMALA

Justo un año después de un debut que pasó prácticamente desapercibido para la plana mayor de la prensa musical, los hermanos Champion regresan con su disco sophomore. Un VAMALA enmarcado en las mismas tonalidades de un pop que vela por la harmonía y las melodías más relucientes que marcaron su primer esfuerzo discográfico.

Pese al limitado impacto de su música, el dúo opta por mantenerse en el camino ya transitado sin desviarse hacia terrenos más concurridos. Punteos de guitarras acariciantes, notas de piano suaves, y una voz en falseto en busca constante del despunte melodramático sostenido, y del candor emotivo que brota de la conjunción entre voz y parte instrumental. Si la formula en el anterior disco dejaba rubíes de valor  estable, aquí vuelve a ofrecer grandes satisfacciones en temas como “Send me down”, “3.000 miles”, “Down (Alone on the avenue)”, el mayúsculo corte que bautiza el LP o esa hiriente y triste “The Devil’s Carnaval” con el que se despiden.  Aunque el cómputo global no resiste el tirón inspirado con el que se compuso el anterior. Pop pastoral, melodías emotivas, cantos reconfortantes, alrededor de un inseparable halo melancólico, regresan para subrayar una sensibilidad que no goza de la atención que se merece.

Tema clave: “Vamala”

marco 75

Tobias Jesso Jr. – Goon

Tobias Jesso Jr - Goon

Se podría escribir todo un tratado sobre las víctimas del hype. En el que incluir una lista larga de artistas afectados donde parece que Tobias Jesso Jr. pasará finalmente de largo. Mediante un discurso musical minimalista, una lírica honesta, y una pulsión tremendamente emotiva, este canadiense afincado en LA, se mereció la atención de prensa especializada y blogosfera incluso ates de su primera referencia. Un primer disco, Goon, que confirma las buenas sensaciones levantadas por sus singles.

Tras varios palos en las aceras de la ciudad angelina, el músico de 29 años ve recompensada su actitud terca con un álbum que lo sitúa como una de las voces más interesantes de la temporada. Una música que busca su reflejo en la edad dorada de los cantautores de los 60’s, con especial predilección por Harry Nilson, Randy Newman y Billy Joel, o incluso la presencia momentánea de Brian Wilson en “Leaving LA”. Le bastan unos pocos acordes de un piano instruido a través de vídeos de Youtube, una lírica cargada de trazos autobiográficos en servilletas de Dennys malolientes, noches de insomnio en sofás de pisos compartidos, expulsados a través de una voz que denota honestidad y sensibilidad, para auparlo entre los cantautores a los que no perder la pista. Una expresión musical que presenta su mejor versión en cortes como la estupenda “Hollywood”, donde narra la cara b del “American Dream”, la del looser en la meca de los sueños. La imprenta de desamor expuesta en “How could you babe?”, o la tierna “Just a dream”. Todos ellos temas de una emotividad que brota con los mínimos elementos al alcance, y que definen la distinción y el talento de un músico inspirado y tocado por la sensibilidad especial para dedicarse a esto, que solo estaba esperando, silenciosamente, su oportunidad.

Tema clave: “Hollywood”

marco 75

Modest Mouse – Strangers to ourselves

Strangers to ourselves

Strangers to ourselves ha sido el parto más complicado de una de las bandas que definieron el rock alternativo norteamericano de buena parte de finales de los 90’s, y la década pasada. Tras ocho años de gestación regresan con un trabajo en el que recuperan su característico sonido, con apenas una ligeras divergencias, para satisfacción de sus acérrimos.

Como ocurre con cualquier travesía dilatada en el tiempo, algunos se apean del tren y otros se suben a medio recorrido. En el caso de los ocho años en que Modest Mouse ha estado envuelto en la construcción de este nuevo LP, Krist Novoselic y Big Boi se han intercambiado papeles como productor. Pese a los vaivenes de personal el disco mantiene cierta coherencia, y lo que contentará más a los fans, sin desviarse del sonido que define la banda: la singular voz de su cantante, las guitarras de apoyo melódico, las coletillas en forma de coro. Pero no todo es campo pisado, en “Pistol (A. Cunanan, Miami, Fl, 1996)” se mutan en sonido DFA, apuesto que bajo la influencia del paso de Big Boi, mientras que “Coyote” se sitúa en las antípodas de éste, proponiendo una suave balada. Por el contrario en “Sugar Boats” parece irrumpir el piano ebrio de Tom Waits. “Wicked Campaign” resalta como una nueva anomalía en los 22 años de historia de la banda, remolinos synth-pop que los emparientan con Future Islands, o en la versión llena estadio de estos, o la asilvestrada “The Tortoise and the tourist”. En líneas generales se reconoce, y se aprecia su imprenta, invariable durante estos años, pero añadiéndole interesantes apuntes a contrapié, en la mayoría de casos satisfactorios.

Tema clave: “Lampshades On Fire”

7

Dan Deacon – Gliss Riffer

Dan Deacon Gliss Riffer

Tras planchar el mayúsculo America – para quien escribe uno de los mejores trabajos discográficos hace un par de años- el incontrolable e imprevisible Dan Deacon regresa con nuevas raciones de su pop electrónico envasado en containers repletos de ácido. Su nueva salida discográfica responde al nombre de Gliss Riffer, y pese a ser menos ambicioso que su antecesor, y menos alocado en su edificación instrumental, el resultado vuelve a ser un Lp para enmarcar.

Hablar de controlado en la carrera del músico norteamericano sería una falta grave de respeto, pero comparado con anteriores trabajos, sí que se vislumbra una rabia menos desatada, más contenida… unas melodías más ceñidas a esquemas pop, y menos al terreno experimental. En definitiva Deacon suaviza ese ímpetu acelerado y desbordante que caracteriza su sonido de estudio, y  redoblado de intensidad en el caso de sus indescriptibles directos. Todo ello sin ápice de renuncia o relajamiento, con alguna que otra concesión a su sonido más silvestre, caso de la incendiaria “Mind on fire”, o en otras, “Learning to relax”, recuperando las líneas maestras que definieron su anterior álbum para alumbrar un corte pluscuamperfecto, con un equilibrio ajustado entre ritmo desbordante, melodías adhesivas y tonos melancólicos. El de New York vuelve a  tirar de glicthes diabólicos, torbellinos de percusión, y nubes cargadas de sustancias psicotrópicas. Básicamente el oyente se situará ante una nueva sacudida del huracán Deacon esta vez con un grado menos en su escala de intensidad, pero con mayor esmero para velar por el sentir melódico del disco.

Tema clave: “Learning to relax”

8

Sufjan Stevens – Carrie & Lowell

Disco del mes

Sufjan Stevens Carrie & Lowell

Sufjan Stevens prevalece como uno de los músicos más sobresalientes del panorama yanqui a cada nuevo paso creativo que emprende. Mente inquieta involucrada en mil y un proyectos – los últimos el Round Up en Brooklyn y Sisyphus, el proyecto compartido junto a Son Lux y Serengeti– que vuelve ahora para centrarse en su proyecto en solitario y ofrecer una nueva alegría discográfica con el título de Carrie & Lowell. Un disco en el que vuelca talento y sentimientos para rendir tributo a su desaparecida madre.

Un último trabajo en el que el de Detroit reincide en el sonido con el que despertó su Yo musical. Alejado de las formas ampulosas del pop barroco y la electrónica que han marcado su más reciente etapa musical, Stevens prefiere desvestir su música para extraer su candor más emocional,  sin distracciones ni impulsos. Una estructura minimalista cuyos pilares son la voz del propio músico, los acordes de su guitarra acústica y su talento para conjuntar armonías celestiales y melodías que arrebatan y arremeten. Un disco forjado desde una sensibilidad devastada, que surca las corrientes de aguas cálidas, para terminar desembocando en un silencioso paraje donde reina un tipo de melancolía y belleza aturdidora. Uno de esos trabajos que hiere por la belleza que logra sonsacar del dolor, la tristeza y la melancolía. Algo que explosiona hasta niveles no controlables en “Fourth of July”, o como hacer la canción más triste, y hermosa, del año. Un tono alicaído, afligido, de confesiones íntimas y epitáficas escritas en la brasa humeante de una hoguera  mientras en el exterior golpea el frío, convierten a Carrie & Lowell en un mágico retorno a la faceta más folk, minimalista y reposada de Stevens, y con esa actitud entrega uno de los discos más memorables, emotivos y preciosos del curso 2015.

Tema clave: “Fourth of July”

8,5

LOVESUCKER – LOVERSUCKER

Loversucker

Hay una cantidad de trabajos que desde su publicación hasta su muerte prematura circulan con total invisibilidad. Más allá de los discos más sonados, con mayor repercusión y mayor calado crítico, este también es un espacio para dar voz a los “David” de la industria discográfica.

Uno de ellos es el EP homónimo de LOVERSUCKER, dúo de North Carolina que les gusta definir su música en términos de gipsy-soul. Aunque en su incubadora caben más influencias, especialmente ese rock ensuciado por filas de chupitos de whisky, camioneros malolientes y polvo acumulado en las esquinas, tan representativo de algunas zonas de Norteamerica. Impresión reforzada por la voz que expulsa Crystal Crosby, cantante de esta banda que busca orientarse por terreno pastado por The Kills, The White Stripes, Black Crownes o Etta James y Grace Slick en lo vocal. Aunque la presión que ejercen estos sobre el terreno y los frutos en comparación a  la ofrecida y obtenida por LOVESUCKER se encuentra a una distancia insalvable.

Tema clave: “Missisipi”

4

 

 


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