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Novedades discográficas marzo 2018

posted by KeithModMoon 29 marzo, 2018 0 comments
Young Fathers – Cocoa Sugar

Young Fathers Cocoa Sugar

El trío escocés sufrió un ascenso respecto a popularidad cuando el pasado año su música engalanó, en una proporción elevada, la banda sonora de Trainspotting 2. Un pequeño abrazo a lo mainstream que les hizo salir de las zonas underground de Edimburgo. A rebufo de ese salto en el Top of Mind, los escoces regresan con la tercera contienda discográfica habiendo reducido en un punto, o dos, ese punch demoledor que los distinguió desde los primeros Ep’s, aunque sin perder la esencia multiétnica y ese pulso  hirviente que ha caracterizado su música desde los inicios. Young Fathers se adaptan a un público más amplio, pero sin perder la orientación de su bestia tricéfala.

La sangre multicultural de la banda sigue generando un primoroso y excitante sonido, con garra rítmica y potente calado emocional. Han reducido algo la pegada, esos desequilibrios rítmicos, y esas descargas frenéticas no tienen el mismo espacio, pero no han perdido su apetito voraz por infiltrar corrientes dispersas, y sus raíces antropológicas a través de ritmos electrónicos y endiablados, algunos de entonada rave (“Wire”). Sigue habiendo trabucazos y arañazos gospel. Ahí resuenan por ejemplo “Turn”,”WoW” o “Toy”; los escoceses siguen perforando la epidermis con melodías certeras y desarmantes como la de “In My View”, “Tremolo” o “Lord”:  Y en resumidas, continúan entregando una música arrolladora sin apenas fisuras. Si este es su paso a los parámetros más comerciales, no se podría haber hecho con mayor dignidad y acierto.

Tema clave: “Lord”

marco 75

Superorganism – Superorganism

Superorganism

No es nada fácil para una banda novel salirse de esa zona en que  el buzz y el hype lo devoran todo, hasta el punto de poder ir en detrimento de las cualidades sonoras intrínsecas. Sin embargo, una de las llegadas más frescas y efervescente del curso gozan del viento a favor al aunar un relato interesante para los medios y la maquinaria mediática, junto a un caleidoscopio sonoro burbujeante y refrescante, un soplazo de aire pop descompuesto en retales multicoloristas y cosquilleantes. Por eso hay que recibir este primer trabajo como lo que es, una de las llegadas más estimulantes del curso musical.

Este colectivo asentado en un piso comuna de Londres, y que agrupa distintas nacionalidades y voces musicales, imprime su diversidad desde el minuto cero en su proyecto común. Una apuesta hipervitaminada que aúna samples digitales de exquisito gusto y atinado encaje con una masa orgánica de instrumentos de banda de pop orientada a la formulación de estribillos que uno no se saca de la cabeza fácilmente. La fórmula parece fácil, pero su ejecución en trayectos imprevisibles, golosos, escapistas y luminosos es admirable. Ahí perduran “Something for your M.I.N.D.” o “Everybody Wants to be Famous” como preciadas joyas coloristas del lote. Un  mapa molecular que junta la fragmentación de J Dilla con la energía vitamínica de The Go Team!, las excursiones exóticas de Gold Panda y los entramados de emocionalidad recogida y naif de Frankie Cosmos. Una desacomplejada, febril y refrescante bebida que regenera las defensas y empapa de carga buenrollista las sinapsis hasta que a ellos les plazca desconectar su efecto.

Tema clave: “Everybody Want to be Famous”

marco 75

Mark Pritchard – The Four Worlds

Mark Pritchard The Four Worlds

Bajo el yugo de Warp Records el australiano Mark Pritchard mejoró las perspectivas musicales del mes con la tercera entrega firmada con su nombre de nacimiento – cuenta con un currículum musical de más de tres décadas con distintos alias: Global Communication, Reload, Africa Hitech, Harmonic 313, Harmonic 33, etc.). Una electrónica boreal y evocadora, un ambient de pitches cargados y sinfonías marcianas que desemboca en The Four Worlds, un mini-álbum cuyos primeros signos sonoros ya avanzaron la grandeza del mismo.

Una vez superado el monolítico tema de abertura, The Four Worlds se despliega en unas coordenadas marcianas dispuestas bajo un recaudo espectral fascinante e hipnótico. Por momentos, como en “Come Let us” – con la colaboración de Gregory Whitehead, artista radiofónico de culto-, Pritchard parece surcar los terrenos fantasmales de alguna nave espacial perdida, cuyo rastro cacofónico fuera recuperado tiempo después. Sin abandonar esa senda fantasmagórica y kubrickiana,  “S.O.S” – aquí cuenta con The Space Lady, artista psicodélica -, parece una cinta de un culto adorador de extraterrestres. Dos temas que avisan al navegante de las coordenadas de la nave tripulada por Pritchard y ya exploradas en su anterior y mayúsculo álbum, Under the Sun (2016): una inspiración hacia lo desconocido y lo planetario. Sonidos de sintetizador analógico, el theremin incluso, refuerzan ese clima enrarecido, etéreo, marciano y fantasmal (la sombra de Penderecki asoma en la canción que da título al álbum) que comulga con las intenciones scifi del disco. Por momentos consiguiendo instantes de absorción profunda, como en la magistral “Parkstone Melody II”, o la melodía hechizante de la no menor “Men-an-tol”  . Sacudidas de origen desconocido que se filtran y hacen levitar al oyente hacia estados vaporosos e ingrávidos, y a su vez, apaciguadores. Un descomunal paisaje evocador a la altura de los grandes de la electrónica paisajística y el ambient ensoñador.

Tema clave: “Parkstone Melody II”

marco 75

Jimi Hendrix – Both Sides of the Sky

Jimi Hendrix Both Sides of Sky

Sería difícil encontrar en la historia de rock un cadáver tan lucrativo como el de Jimi Hendrix. El músico de Seattle, por orden de su família, poseedores de los derechos de su material, sigue sacando el polvo a material almacenado en baúles del fondo de archivo musical con los que dar forma a nuevos álbumes póstumos. De hecho no es fácil tampoco encontrar a un artista con más álbumes póstumos que los  publicados en vida. El último en engrosar la lista es este Both Sides of the Sky, un disco que aglutina parte del material con el que Jimi Hendrix, junto a la Band of Gypsies (Buddy Miles a la batería y Billy Cox al bajo) en la mayoría de cortes, preparaba dar continuación a su celebrado Electric Ladyland si la desdicha no se hubiera cruzado en el camino de su carismático líder. Una trilogía arrancada con Valleys of Neptune (2010), seguida de People, Hell and Angels (2013) y culminada con el que aquí nos reúne, con 10 grabaciones (de un total de 13) inéditas.

Mientras nos preguntamos sobre la convivencia de desempolvar estos cofres de material perdido y virgen, antes de esbozar una opinión al respecto, la afilada guitarra de Hendrix desarma nuestros argumentos con dos cañonazos que no podían permanecer ocultos: primero con la versión del”Mannish Boy” de Muddy Waters y seguidamente  la eléctrica “Lover Man”. Con la actitud a favor dispuesta, el disco vuelve a brillar con la jam intensa y alargada entre Hendrix y Mitch Mitchell y Noel Redding (los dos componentes originales de la Jimi Hendrix Experience) en “Hear my Train a coming”, un clásico de sus incendiarios directos. Más asombro, por lo excepcional e inesperado, provocan los cortes “$20 Fine” con Stephen Stills de invitado en el órgano y la voz o “Woodstock”, tema que compuso Joni Mitchell y que tocaron los tres en el estudio neoyorquino de donde emerge el material de este disco antes de ser popularizada por CSN&Y. Vuelve la senda reconocible del genio de la guitarra en “Power of Soul” y “Send My Love to Linda”. Aunque en líneas generales esas sesiones de estudio entre 1968 y 1970 que capitalizan el material de este LP desprende un recogimiento hacia la llama del delta blues y el blues incendiario que agita el mástil y la voz ardientes del guitarrista norteamericano. Hay menor espacio para los riffs extiásicos y las cargas roqueras virulentas, a excepción de la colación de clásicos de su repertorio como la arrebatadora “Sweet Angel”. Puede que a un nivel ético y artístico desenterrar creaciones del muerto sin su consentimiento no sea lo más pertinente, pero peor sería perderse muestras localizadas del talento inimitable de un músico sin igual. Así que bienvenido sea Both Sides of the Sky y los que le sigan.

Tema clave: “Lover Man”

marco 75

Car Seat Headrest – Twin Fantasy

 

Disco del mes

Car seat headrest Twin Fantasy

El talento precoz de Will Toledo asomaba tiempo antes de que Matador le echara el lazo para publicar Teens of Style (su debut discográfico oficial). La prueba de ello es este inmaculado Twin Fantasy (2011), uno de sus trabajos más aplaudidos de cuando su radio de acción se reducía a unos cuantos acólitos que lo seguían en su bandcamp y grababa las canciones entre su habitación y el asiento trasero de su coche. Regrabando con  medios más profesionales y bajo la óptica blindada de alguien cómodo y fiable en su adquirido estatus de músico profesional, este trabajo denota el imparable talento de un chaval removido por el rock y el indie-rock independiente de los 90. Un cargamento que pone en sobre aviso del raudal luminoso en ciernes.

Un remake que no tiene nada de gratuito, más si tenemos en cuenta lo olvidado en el que se hallaba el original; esta regrabación del material despuntante del 2011 destapa los diques que sujetaban la orientación musical del Will Toledo post-adolescente: desde la urgencia contagiosa de “Bodys” hasta la introspección melancólica y un tanto deprimente de “High to Death” cubren los extremos de la paleta sonora y emocional de un disco abundante en latigazos sonoros y lucidez sobre el angst adolescente empaquetada en ejercicios roqueros de ejecución impepinable. Will Toledo no solo alardea de paladar, buceando en el indie noventero de su tierra, sino que escudriña con elocuencia los desajustes emocionales de su edad, las dolorosas rupturas de los primeros amores y ese conjunto que da forma a la identidad de uno. Todo empapado por una marea de rock eléctrico, arrollador, disparado y sin barreras de ninguna índole. Un trabajo que rezuma un espíritu juvenil despreocupado, y con éste, consigue tejer una masa sonora, que siete años después, con las garantías profesionales que dispone y la experiencia acumulada, alcanza una dimensión enriquecida. Mejoras – la versión física del disco permite comparar ambas versiones – en un carro de materiales poco lujosos, algo gastados y reconocibles pero de una robustez y solidez alemana.

Tema clave: “Bodys”

8


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