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Novedades discográficas marzo 2019

posted by KeithModMoon 28 marzo, 2019 0 comments
Pond – Tasmania

Pond Tasmania

Inscritos en esa corriente de la neopsicodelia que alcanzó dimensiones considerables con esa ola gigante removida por el sismo Tame Impala, Pond rubrica su octavo disco fieles a un psyh-rock mutante, que como su banda hermanada, capitaneada por Kevin Parker, amplia la mira más allá de los 60. Tasmania se presenta como el disco hermano de The Weather (2017) al volver a capturar esa inquietud por un mundo abocado al precipicio de la extinción. Inquietudes climatológicas que marcan el tapiz lírico, mientras que en el apartado instrumental se muestran lúcidos y certeros, con un inmaculado aporte melódico en estos diez temas grabados en su tierra natal con la ayuda de Kevin Parker en la producción. Un esfuerzo que supone, además, su primer lanzamiento con un sello internacional.

La sombra de su banda “amiga” (no solo por el acople de Parker en la producción, sino porque algunos de sus miembros alternan funciones en las dos bandas), queda también expuesta en la articulación melódica y la sonoridad de un álbum que parece tener como referencia el Currents. De hecho, la carga ácida desde postulados rock o garaje queda desplazada hacia los contornos, dejando hendiduras abiertas al soft-rock, a la electrónica licuosa y a melodías adhesivas. Su música ha perdido presencia de guitarras, desplazadas por los efluvios sintéticos de los sintetizadores. En ese sentido, su sonido ha modulado a posiciones musicales más cercanas a los últimos Tame Impala o a los MGMT más accesibles, que a Ty Segall (por señalar a otro coetáneo, aunque la voz de Nick Albrook parece más emparentada con la de Ryan Adams) o The Flaming Lips (a quienes sí que se acercan en “Goodnight P.C.C.”). Es un trabajo con una abultada carga emotiva acoplada en su estampa lírica y al inspirado acompañamiento instrumental. La melancolía y la pesadumbre se instalan en las cumbres del disco como “The Boys Are Killing Me”, una gema pop-psych de extenso recorrido.

Tema clave: The Boys Are Killing Me”

marco 75

Helado Negro – This is How You Smile

Disco del mes

Helado Negro This Is How You Smile

Roberto Carlos Lange es la persona que responde al dominio artístico de Helado Negro, un cantautor de perfil discreto y trato amable, y bilingue (combina el español de sus raíces con el inglés de adopciónq, que no ha gozado, a lo largo de sus cincos discos anteriores, de una cobertura mediática acorde con la sensibilidad artística que lo distingue. Una tendencia que consigue revertir ahora con su último trabajo, un This Is How You Smile en el que vuelca los recuerdos de su Yo pretérito (el de su infancia) y su Yo presente bajo su habitual nube de algodón instrumental. Disco que fulmina desde los primeros cortes las suspicacias al en torno del músico estadounidense de origen ecuatoriano asentado en Brooklyn, a través de un exquisito cancionero que revaloriza su voz y su talento musical mientras explora geografías y contornos de su persona.

A pesar de las inevitables comparaciones con Devendra Banhart y su folk-pop susurrante, Helado Negro lleva un tiempo emancipándose de esa marcada sombra con una consistente cartografía sonora a la que da cabida tanto su identidad latina, como a sus inquietudes político-sociales. Sin variar excesivamente su ángulo de enfoque, sí que en su último trabajo, esta visión personal y conceptual, marcadas por sus letras, encuentra un encaje pluscuamperfecto en el envoltorio instrumental y el aporte melódico A lo largo de sus doce temas, el de Florida consigue cosquillear el ánimo de  los oyentes con un pop que mordisquea los pabellones auditivos en su simplicidad estructural, sus delicadas formas y su inspiradas melodías. Lange da con atmósferas flotantes y placenteras, estados embriagados teldirgidos por esa cálida visita al álbum familiar de tonos sepia del músico. Texturas ambientales, coros femeninos, grabaciones de campo y pequeñas injerencias latinas se conjuntan en perfecta armonía, sin estrías, disyunciones o forzamientos. Estados oníricos y melancólicos de exquisito tacto y regulado efecto que atenazan al oyente con cúspides como “Fantasma vaga” o “Pais nublado”. Dos temas insuperables de este catálogo de emociones internas lanzadas bajo el más embellecido y cálido continente, que permanecen, desde su salida, entre lo más notable de la cosecha pop y folk de este primer trimestre concluido, y, probablemente, del ejercicio en curso.

Tema clave: “País nublado”

8

Lafawndah – Ancestor Boy

Lafawndah Ancestor Boy

Tras dar destellos de su inquieta y expansiva voz musical a lo largo de 2016 – su aval más firme fue el EP “TAN”-, LAFAWNDAH da el salto al largo formato con Ancestor Boy, un disco que propulsa y solidifica este estimulante híbrido entre el pop, el R&B, la electrónica y el zouk (música de baile carnavalesca originaria de las Antillas francesas). Un Babel estilístico como respuesta expresiva a la multiculturalidad que forma la identidad de una artista con raíces en Irán (de donde es originaria), París (donde se crió) y NYC (donde reside). Su discurso sonoro, ampliado y perfeccionado en su debut, entra en la misma liga que otras artistas definiendo el pop del futuro, como puedan ser FKA Twigs o Sevdaliza.

La nómada iraní plantea el disco como una misiva a todas aquellos apátridas, a esos descolocados alrededor del lugar que ocupan en el mundo y lo que se espera de ellos. Aunque más interesante y acaudalador de admiración resulta un entramado sonoro pronunciado en su imbricación de géneros e influencias. El pop catártico, amoldable al hilo radiofónico, irrumpe con fuerza en “Storm Chaser”, “Tourist” o “Waterwork” , el R&B pasado por una hendidura de origen marciano cobra volumen en “Ancestor Boy” o “Daddy”, y esa electrónica más sombría, y a la vez, desacomplejada, con injerencias urbanas, entra en temas magnéticos como “Substancia” y la etérea “Oasis”. Ese melting pot que corre por sus venas y que expresa, más allá del remolino de sonoridades que confluyen en su música, en la utilización del francés, el español y el inglés. El álbum acusa, en ciertos momentos, un patrón estructural en la mayoría de cortes, aunque logra corregir esa sensación enclaustrada, o de riego creativo estancado, con la frescura que transmite su manipulada voz (entre lo robótico y lo alienígena) y el atrevimiento en mezclar universos musicales alejados sin estridencias, ni exotismos de postín, sino, convirtiendo esa rareza que la distingue en un valor diferencial, y sin dejar de lado, unos postulados  más pop y comerciales que también frecuentan su sonido.

Tema clave: “Ancestor Boy”

7

 

Karen O, Danger Mouse – Lux Prima

Karen O, Danger Mouse Lux Prima

El enlace artístico entre la frontman de Yeah Yeahs Yeahs y uno de los productores más requeridos y respetados del panorama musical contemporáneo ni podía dejar indiferente, ni iba a alumbrar una obra de usar y tirar. Lux Prima se beneficia de las dos masas grises implicadas en el proyecto para tapizar un pop cinemático delicado que rebusca en la banda sonora cinematográfica el surtidero idóneo para recolectar valiosas lecciones melódicas, guiadas por el hipnótico halo que imprime la voz de Karen O.

Resulta difícil apartar el oído de este trabajo discográfico agarrado por el tacto exquisito en la producción de Danger Mouse y el hechizo vocal de la neoyorquina Karen O. Su guía sonora no parece muy alejada de la emplazada en Rome, el anterior trabajo colaboración de Danger Mouse, y en el que ya absorbía, en su sonido, las interferencias de las bandas sonoras del spaghetti western de Ennio Morricone. Aquí su impronta no es tan acusada, pero sí que su envoltorio satisface los pentagramas cinemáticos y ambientales, con una música saliente que podría rellenar desde algún neo-western a algún giallo, o la mezcla de estos por parte de la dupla Hélène Cattet y Bruno Forzani. Bajo este tapiz sonoro, Karen O pone la clase, la distinción y la emoción. Con su voz superdotada paraliza al más esquivo, mediante hechizos vocales perdurables como los de “Lux Prima”, “Ministry” o ese hospedaje en rítmicas funk-rock de “Turn The Light” y la incursión a la canción europea setentera en “Leoapard’s Tongue” o la entristecida (y hermosa) balada “Reveries”. Un disco de aromas suaves y delicados, que desprende un evocador y paralizante efecto durante su placentera escucha.

Tema clave: “Reveries”

marco 75

 


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