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Novedades discográficas marzo 2020

posted by KeithModMoon 30 marzo, 2020 0 comments
Caribou – Suddenly

Dan Sanith recuperó, en las últimas exhalaciones del pasado mes, esa armadura sólida que lo ha llevado a convertirse en uno de los adalides más convincentes y certeros de la electrónica contemporánea.  Desde su residencia  de Londres, el canadiense engendró otro trabajo de abultada retribución dentro de una carrera fonográfica de signo impecable. Suddenly se viste a lo largo de doce cartuchos con esa electrónica sensitiva y cerebral que empieza filtrándose por el hipotálamo para conquistar, prematuramente,  el sistema nervioso y muscular.

Un trabajo que sobrepasa los controles de calidad garantizados de los cinco trabajos anteriores bajo la franquicia Caribou. Su engranaje de electrónica imbuida de pop, funk, disco y house vuelve a funcionar a pleno rendimiento para dar con imbatibles texturas, melodías de alta curación y rítmica levanta ánimos. Ahí queda ya para el arrastre hasta próximas temporadas (más respirables) la excursión hedonista de latido melancólico de la superlativa “You and I”, la calidez soul-house de “Home” (con su exquisito sampler del tema homónimo de Gloria Barnes), las voces juguetonas como patrón rítmico de la infecciosa “Never Come Back”. En líneas generales se aprecia una bajada de intensidad en la musculatura bailable, pero ni por un instante se desvía de ese perfilado puntillismo en los arreglos, el aprecio por sonoridades exóticas, y el perfecto ensamblaje entre capas y módulos en las composiciones. Esa búsqueda perfeccionista, según ha confesado en entrevistas dadas en las últimas semanas, cuenta con el apoyo y asesoramiento de su mujer (crítica como nadie), y de su gran amigo, el músico Kieran Hebden (Four Tet), con quien comparte esa afinidad por planteamientos burbujeantes que te transporten hacia latitudes de frondoso disfrute. En su cómputo global queda un paso atrás de su vibrante y contagioso antecesor (Our Love), pero vuelve a demostrar su perseverancia en las grandes ligas y en aunar como pocos el pulso emocional con el locomotriz.

Tema clave: “You and I”

marco 75

 

The Weeknd – After Hours

Abel Tesfaye, bajo el alias de The Weeknd, lleva ya unos años granjeándose su estela como astro R&B. Regresa ahora para conservar el mismo titulo nobiliario con una nueva colección de ese pop empapado de fluidos corporales y un tormento de desamores de corte hiperbólico. El de Toronto se presenta con una potente baraja, de distintos palos, a lo largo de este recorrido de más de una hora (hasta la hora y 23 minutos en su edición especial) que no escatima ni en hits adhesivos ni en inesperados vuelcos sonoros.

Aunque haya una sonoridad característica que impera en todo el lote; ese R&B remojado en jacuzzis libidinosos, con su zona de burbujas edulcorantes ( por ejemplo ese “Hardest to Love” sobre una base jungle), y todo ese itinerario nocturno, canallesco y trasnochado que rodea a su figura pública y que busca su reflejo también en lo musical. Pero a su vez, se aprecian tonalidades y caras menos habituadas en su trayectoria. Su punzada más irresistible se adhiere en dos hits de tremendo recorrido por el hipotálamo: “Heartless” y” Blinding Lights”. Pero también introduce saxos de ascendencia marcadamente ochentera (“In Your Eyes”) – la afinidad por esa década la confirma el interludio programado por Kevin Parker –, coquetea con el post-dubstep y el drum&bass, y bordea la diabetes en temas que podrían entrar en la radio de Empire of the Sun (“Save Your Tears”). Mientras que en lo lírico sigue ofuscado con el cóctel de drogas, sexo y corazones rotos. Pese a la disparidad de sonido, poco cohesionado en sus partes, sí que conceptualmente el asunto adquiere mayor consistencia con el trasunto que explora en la serie de vídeos musicales publicados en las jornadas previas al lanzamiento: un “Jo que noche!” (After Hours, en inglés) thompsiano mezclado con alucinógenos y capturado mediante los destellos de neón de LA y Las Vegas. Bajo esa premisa narrativa, el sonido se acopla a la perfección. Como lo hace como hilo musical para fornicar, un género donde The Weeknd apenas tiene rival.

Tema clave: “Blinding Lights”

marco 75

Childish Gambino – 3.15.20

Tras sus amenazas con no volver a publicar bajo la marca Childish Gambino,  Donald Glover (la persona inscrita en el registro civil) falla a ese amago de retiro con un álbum descolgado sin anuncio previo. Este 3.15.20 que lo vuelve a posicionar como un gran contramaestre del influjo funk y la música negra en la cultura contemporánea. Un disco poco ortodoxo en su nomenclatura (tanto del disco como los títulos de las canciones), que se atraca de los sabores musicales de la negritud americana y con una admirable transición entre cortes de distinto pelaje.

Así, tras una intro etérea y vaporosa (0.00), Gambino asalta pronto los cofres del funk-pop, el soul y el rap. Su versatilidad se deja sentir a las primeras de cambio. En “12.38” se encauza en un flow que vacila entre el trap de bajas pulsaciones y el neo-soul de Gnarls Barkley (e incluso el de Tierra Whack en su tramo final), todo este muy definido por las colaboraciones vocales que se suman: 21 Savages y SZA, cada una remarcada por una nube sónica distinta, adaptada a las particularidades de sus timbres. Aunque en su espejo más nítido busca sin ambages al Prince funksicodélico. Notoria su huella tanto en “19.10” como, especialmente, en “24.19”. Hay condecoraciones a Sly & The Family Stone, Outkast, e, incluso, a referentes más cercanos como los dos citados más arriba.  Su vena más disruptiva, abrasiva y anquilosante asoma en “32.22”, un potente cartucho de bass experimental,  como un patadón al enjambre de Yeezus del que salieran sonidos frenéticos y en estampida. Le sigue un tema que da otro vuelco al ánimo del oyente; vibraciones positivas, oleajes veraniegos y camisas hawaianas toman el risco en “35.31”. Mismos aires soleados y veraniegos que rodean “42.26”, un tema que pululaba desde 2018 con el nombre de “I feel like summer”, título clarividente para describir el aire que desprende. 3.15.20 es un tercer trabajo marcado por la versatilidad y la pericia de su artista para acoger fuentes pretéritas reconocibles y darle un impulso refrescante y contagioso desde las prefecturas de la música contemporánea.

Tema clave: “32.22”

marco 75

Zebra Katz – LESS IS MOOR

Disco del mes

Al músico jamaicano-norteamericano Ojay Morgan le echamos la red a la primera señal de la existencia de Zebra Katz, el alias con el que responde en la arena musical . El rap queer abrasivo y guerrero que formula este músico en la línea de Yves Tumor o Chino Amobi, pero especialmente alineado con el sonido de Mykki Blanco o Le1f, y que puso en alerta nuestro radar de talentos en los albores del año. Ahora llega el momento de ponderar ese entusiasmo mediante la escucha de un primer trabajo en el que despliega un talento, cuyos primeros conatos, se remontan a 2012.

Un trabajo discográfico cuya altas temperaturas vienen dadas por ese impulso interno rabioso que parece inquietar y atormentar al músico estadounidense. De hecho, las letras escupen con virulencia la dificultad de ser hombre negro en los Estados Unidos, agravado por esa identidad sexual que no facilita su aceptación en las capas más conservadoras de su sociedad. También recorre todo el disco una alta carga de desinhibición sexual que apuntala mediante la lírica. Toda esa agresividad acumulada queda potenciada por un tremendo dispositivo instrumental que absorbe sonoridades propias del dark ballroom, el bounce afroamericano, el drum&bass, el techno quirúrgico (“UPP” podría haber sido diseñado por Bicep)  y el rap queer ya descrito. Su más leal representación queda chapada en la agresiva y contagiosa “IN IN IN”; beats sudorosos y contundentes que infectan todo a su paso. Lo reproduce de nuevo con la no menos intensa “ZAD DRUMZ”. Pero no todo es esa metralla abrasiva, disruptiva e hiriente. hay resquicios para la calma y la entonación pausada y delicada en baladas sui generis como “Necklace”.  Así que sí, nuestro olfato acertó cuando se excitó con las primeras fragancias de este artista.

Tema clave: “IN IN IN”

marco 75

Baxter Dury – The Night Chancers

Baxter Dury se va desprendiendo, disco a disco (y ya van seis), del sambenito de ser el “Hijo del malogrado Ian Dury“. En The Night Chancers vuelve a alejarse de esa reducción vaga con uno bello e hipnótico cancionero que subraya su aura de cantautor indiferente a las miradas enjuiciadas, poseedor del carisma del trasnochador, en definitiva, un aventurado jinete de los pasajes urbanitas y nocturnos. Le bastan 30 minutos para dejar el listón muy alto.

En su sexto trabajo de estudio el inglés radiografía las postales nocturnas de Nueva York (si atendemos a la estampa que preside la portada) como un dandy trasnochador viviendo desventuras entre callejuelas y avenidas de Manhattan. A ese magnético arrojo vocal  (y su particular no canto) que define sus composiciones incorpora un notorio contrapunto femenino que lo acerca un poco más a las enseñanzas de Leonard Cohen. También el tenue acompañamiento sonoro favorece la calidez, madurez y el fragor melancólico atenuado que comprometen el sonido del álbum. Con resultados tan intachables como el abrazo emotivo de “Daylight . Sorprende también con tímidas incursiones al spoken word y y reminiscencias lejanas de Mike Skinner, así como tímidas pinceladas sintéticas, entre Big Black Delta y la chanson, en la genial “I’m Not Your Dog”. Da igual sus transbordos por el el submundo nocturno que transita para la escritura vital de este disco, lo importante es no perder de vista el fascinante rastro que deja.  Un disco horneado en las mejores temperaturas que, sin embargo, no tendrá ni el recorrido ni la atención que se merece. Una lástima.

Tema clave: “Daylight”

marco 75

 


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