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Novedades discográficas mayo 2019

posted by KeithModMoon 28 mayo, 2019 0 comments
Vampire Weekend – Father of the Bride

Vampire Weekend father of the bride

Se había creado cierto escepticismo alrededor de la compatibilidad de Vampire Weekend con el zeitgeist de 2019; ¿mantendrían los neoyorquinos la salubridad de su sonido en la actual coyuntura musical?. Cierta inseguridad alimentada por ese lustro en barbecho, el peor diseño gráfico registrado nunca y ciertos adelantos que no generaban el entusiasmo instantáneo. Y tras tres semanas largas familiarizados con su Father of the Bride, resulta que el cuarteto del Upper West Side no solo sortea las voces de alarma sino que permanece como una de las formaciones más estables y fiables del oleaje indie surgido durante la pasada década, entregando uno de los trabajos más admirables en su parcela en lo que llevamos de curso.

La banda de Nueva York habrá perdido cierto apego inmediato con sus himnos pop coreables, pero ese brío originario, lejos de marchitarse, se expande ahora por un territorio más amplio, que no siempre resulta el más adecuado. Con Ezra Koenig erigido como comandante superior del navío – el primer trabajo sin su contrapunto creativo, Rostam Batmanglij– , el buque del indie sigue despertando admiración a su paso. Con un discurso inscrito en el amor hacia otras civilizaciones, cierta confrontación con Dios (el disco arranca con un patada nupcial de última hora) y la turbiedad on y off line en una clima de angustia política. Aunque lo que más sorprende es el quiebro estilístico que se produce en todo el recorrido. Si bien hay cortes que sintonizan con la fragancia pop refrescante con la que se asocia a la banda (“Harmony Hall”, “This Life”) o su reverso melancólico dibujado en su anterior Lp (“Flower Moon”), hay otros que se desmarcan hasta terrenos, hasta ahora, inhóspitos para los de Manhattan; caso de “Sunflower Bean” (con la ayuda de Steve Lacy) y sus coros sicodélicos y la escala progresiva a lo Hocus Pocus. Hay tímidas virutas de ese tropicalismo y el africanismo que distinguió sus primeras correrías discográficas, se producen también algún acercamiento al country y recurren al  sampler de forma distinguida (ya el arranque aporta un poderoso y sorprendente corte de los coros infantiles extraído de la banda sonora de La delgada Linea roja). Pese al cúmulo de colaboraciones a priori enriquecedoras, y la mayoría ocultas a la lectura en diagonal, pierden claridad con la intervenciones vocales de Danielle Haim, una de las notas recurrentes del disco. En definitiva, Father of The Bride es un disco que sufre un ligero desgaste en su dilatada longitud y que se intuye más como una colección de canciones que como un magma sonoro indivisible, pero que a su vez, blinda la capacidad de la banda para seguir en lo alto de la esfera indie.

Tema clave: “Flower Moon”

marco 75

 

A. A. Bondy – Enderness

Disco del mes

Auguste Arthur Bondy responde a las siglas artísticas de A.A. Bondy para rubricar uno de los discos más arrebatadores de la temporada. Sin paliativos. El cantautor de Alabama, parapetado bajo cierto perfil esquivo y huraño, regresa a la luz pública tras ocho año de silencio con un portento de folk alicaído y melodramático: este Enderness que supone su cuarto álbum de estudio y una escucha prohibitiva para personas depresivas.

El músico norteamericano parece haber musicado su cuarto disco como una clase de exorcismo para intentar sanar sus heridas más profundas – que terminara el disco un día antes de que su casa se quemara parece confirmar esa espiritualidad grave que respira el artefacto. Hay una gruesa capa de pesadumbre y tristeza que aprieta el fascinante recorrido de este disco. Scott Bondy opta por introducir sintetizadores y sonidos ingeniados por su labtop para recrear una atmósfera fantasmagórica y elegíaca (no muy alejada a algunos popes del ambient tenebrista y apenado, incluso con guiños a una electrónica paisajista y cerebral: “Fentanyl Freddy” podría haber sido producida por John Talabot) con la que refuerza la sensación de congoja y abatimiento que transmite con la vibración de sus cuerdas vocales, amparado en unas líricas de desolación y penuria y un canto sentido, rozando la tonalidad más dramática, pero sin llegar a la parodia ni a irritar. Parece asumir enseñanzas de Leonard Cohen, del Nick Cave del Skeleton Tree, Mr. Ward, Tindersticks, Daugh Gibson, o, incluso, How to Dres Well o Rhye (sin llegar a su tono afectado pero adquiriendo pequeños hilillos sonoros de su R&B arropador ) para cargar con una tristeza aturdidora y una desolación paralizante los diez cortes de su fastuoso trabajo. Una travesía de dolor y penuria (con un inesperado efecto catártico)  que escala picos de emotividad, inalcanzables para el resto de artistas en lo que queda de año. “Diamond Skull” o “In the Wonder” se sitúan en esos 3.000 de una belleza que ahoga a quien se acerca. Un neofolk alicaído y hermoso que abduce al oyente hacia estadios de placer inescrutable y contraproducente. Stendhall y Estocolmo abrazados y esperando el último aliento,

Tema clave: “In the Wonder”

8

The National – I Am Easy to Find

Sin apenas tiempo para digerir y archivar su Sleep Well Beast, The National vuelven a postular su relevancia en el tablero del indie-rock con un nuevo larga durada, I Am Easy to Find. Gestado en dos períodos diferenciados: uno en el ajetreo de la gira de su anterior trabajo, y otro, más reposado y deliberado, bajo la sinergia creativa levantada entre Matt Berninger y el cineasta Mike Mills, artífice del fastuoso álbum visual (una de las cotas extáticas de la temporada en cualquier formato) que se erige como complemento vital del álbum. Fue con este, como una especie de muleta creativa, y mediante los primeros bocetos visuales que les hacia llegar el mentado director de cine, con el que The National consiguió dar con la forma deseada de su Lp.

Y la primera señal tangible de retroalimentación creativa entre el mediometraje protagonizado por Alicia Vikander y el álbum de los ex  Brooklyn salta con la asimilación de la voz femenina como un elemento de contrapunto relevante. Su líder sigue llevando la voz cantante, pero como si de una interpretación se tratara (a veces en modo conversación, otras en modo monólogo), le dan la réplica cantantes de renombre: Lisa Hannigan, Mina Tindle, Kate Stables, Sharon Van Etten, ya sea a modo individual o en coro (incluso de espíritu sacro: el intervalo “Her Father in The Pool” o “Dust Swirl in Strange Light”, un tema donde cuesta reconocer a los de Cincinatti). Aunque hay más particularidades que distinguen este álbum cuyo sonido, a priori, podría parecer continuista. Hay una desaceleración rítmica evidente a favor de teclados, sintetizadores e instrumentos de cuerda (especialmente violines que recuerdan a Warren Ellis), y, a su vez, esta pegada rítmica más atenuada solo se desbloquea en el material más adecuado para su interpretación en directo. En líneas generales domina el downtempo, refrigerado por un entramado sonoro arropador que aporta un absorbente efecto. Atmósferas perfiladas en la lejanía, con una instrumentación fluida y ligera, pero certera cuando interviene, embelleciendo sustancialmente el conjunto. Todo suena más sutil y vago, como en una respetuosa segunda línea atmosférica, que no busca interferir en la línea principal de diálogo, esa conversación cantada entre hombre y mujer con la que se desnuda el elevado componente lírico de este trabajo. Pero quien busque algo más de inmediatez, el satisfecho con las baladas en crescendo de la banda norteamericana, encontrará también tallos de aprecio en “Rylan” o “You Had Your Soul With You”. Mientras que el incondicional andará sobrado de motivos para volver a quedar embriagado por el rock seductor, sanador y emotivo de este estandarte del rock americano contemporáneo que aquí navega favorecidos por los vientos solemnes y existenciales de la pieza visual comentada en el primer párrafo.

Tema clave: “Rylan”

8

slowthai – Nothing Great About Britain

Pocas entradas más demoledoras como la protagonizada por slowthai. Como mínimo ya puede ponerse la medalla de haber planchado uno de los debut más contundentes de la temporada. La capitalidad británica del pop, el rock y el indie lleva un tiempo en entredicho, y pocos podían esperar que un rapero blanco de Northampton saliese al rescate. Aunque su irrupción tampoco pilla por sorpresa; avistamos su advenimiento a principios del curso (aunque nada de galones… lo hicimos alertados por el influyente BBC Sound). La expectativa ha quedado cubierta con creces. El joven cachorro inglés se gradúa con nota mediante una enfurecida diatriba al rumbo de Inglaterra bajo la deriva del Brexit, el acentuado y enraizado clasismo y la desesperada pobreza de su entorno.

Una entrada en tromba al circo musical en la que no escatima salivajos, cargados de ironía mordaz y mala leche, hacia el dead end street tomado por su país, y alrededor del entorno desfavorecido que ha mamado desde la cuna. Todo ello canalizado por un discurso rapero que absorbe enseñanzas del aspersor virtiólico de Sleaford Mods, la pegada atizadora del grime (ahí queda la tremenda “Inglorious” con Skepta) y una rima verborréica que recuerda al Mike Skinner  así como a Dizzee Rascal. Todo ello, bajo el remolino de fervores que favorecen a este rap incendiario y agitador, una angustia que germina en lotes de rabia y furia que, en el plano musical, se manifiestan en una metralleta de ritmos, beats y samplers impepinables. La combustión es inmediata en “Doorman” con Mura Masa a los mandos, en la mencionada colaboración con Skpeta, pero también en la oscura y paranoica “Drug Dealer”. Incluso se defiende con cierta soltura cuando busca cierta amabilidad melódica (“Toaster”). Pierde sin embargo algo de ese mordisco indomesticado y callejero en la segunda parte del disco ( a excepción de Drug Dealer” y la intimidante “Polaroid”), pero la congoja expuesta previamente en los rellanos de sus transitados projects merecen encumbrar este trabajo como uno de las mejores noticias musicales del panorama británico. Llega un cachorro enrabietado con el sistema, y lo que es mejor, con dotes y tentativas para dar guerra al respetable.

Tema clave: “Doorman”

marco 75


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