IndiePopRock

Novedades discográficas mayo de 2020

posted by KeithModMoon 28 mayo, 2020 0 comments
Car Seat Headrest – Making a Door Less Open

Will Toledo, uno de los relevistas más capacitados para preservar la llama rock entre las nuevas generaciones, regresa con otro aval discográfico irreprobable, incluso para los más agoreros y cínicos alrededor del estado actual del rock. Quien ya demostrara su talento en sus dos primeros trabajos, y en una escurridiza obra previa como inquieto músico bedroom y DIY que se escapa de la auditoria de Wikipedia y bases de datos, entrega otra muestra incuestionable de ese pulso de rock contemporáneo, ánimos abatidos y desenvuelto con estribillos infecciosos.

Si Teens of Style fue la irrupción de un talento precoz acogido, sin error, como nueva esperanza del rock, y Teens of Denial la confirmación de esas proyecciones entusiastas, Making a Door Less Open es la culminación sin ambages de su poderío. Will aterrizó para liderar las nuevas camadas roqueras y en este nuevo trabajo amplía los terrenos de dominio dando cabida a sinergias sintéticas sin perder su nervio ni su incisiva mirada a las angustias de su presente y su entorno. Excelentes muestras de lo descrito quedan dispuestas en la impecable “Hollywood” (“I’m sick of balance, sick of money,, sick of drinking sick of drugs, sick of fucking….Hollywood makes me want to poke”). Ese ánimo descomplaciente y disonante se extiende por otros cortes como “Deadlines (hostile)”. Otra de las cúspides del álbum es “Can’t Cool Me Down”, con su brillante convergencia entre estrofas diferenciadas y la madura lírica de Toledo. De hecho, en todo el disco impera ese cable sonoro que lo conecta con el huso horario por el que se mueve actualmente (Seattle) y el sello (Matador) que lo adoptó desde que su potencial quedara al descubierto. Toda esa carcasa de rock lo-fi de los noventa que ha caracterizado su sonido se mantienen presente en la mayoría de los cortes, sin bien, se asimilan desde acabados algo más pulidos. Todo ello sin perder la pegada rítmica, tan bien modulada por su embates vocales, ni su pericia para conjugar estribillos pegadizos y melodías que resplandecen. Aunque es la irrupción de la electrónica (a veces estridente y bailable, como si Hot Chip hubieran hackeado el sistema, en “Deadlines (Thoughtful)”, o la krautrockera y acid  “Hymn Remix”) lo que diferencia este nuevo LP; unos complementos sintéticos que refuerzan el compuesto sonoro inherente al ADN del músico estadounidense. Maniobras atrevidas y renovadoras que no alteran la genuina voz de este capacitado artista.

Tema clave: “Hollywood”

marco 75

Buscabulla – Regresa

Tras granjearse un espacio en la poblada escena latina e indie del circuito neoyorquino, Raquel Berrios y Luis Alfredo del Valle, matrimonio y dúo detrás de Buscabulla, regresan a su tierra natal, Puerto Rico, para alumbrar su esperado debut. Regresa encuentra su anclaje conceptual en esta mudanza emocional de sus días en Nueva York a la vuelta a su hogar insular. Un traslado que apenas ha interferido en ese pop sintético de efluvios latinos que los distinguió como una de las bandas más seductoras de la fauna indie latina.

El dúo puertorriqueño sigue incidiendo en el riego chispeante en la corteza cerebral del oyente mediante dulces tonos vocales, irresistibles melodías y estribillos de fácil adhesión. Una bruma electrónica contagiosa, condimentada con sonoridades caribeñas, y el irresistible influjo vocal de Berrios, que se filtran sobre ese compuesto de pop electrónico. Sin embargo, su singular encanto, impulsado desde ese cubículo sintético tan goloso donde insertan su cancionero, se manifiesta en temas de difícil contestación como “Vamono”, “NTE” o “Manda Fuego”. En la hermosa “nydia”, con esa producción cristalina y sedosa, el dúo rinde tributo a la institución de la canción puertorriqueña, Nydia Caro, quien deja la huella vocal, como una aparición espiritual, en esta canción de aura etérea. En “Ta que tiembla” introducen un calor más bailable y sinuoso sin perder el tacto exquisito de su orientación musical.  Un disco que servirá para extender el talento de la banda hacia audiencias más amplias, las que se merece este dúo que esperamos poder ver en directo de nuevo cuando la normalidad vuelva a su cauce.

Tema clave: “nydia”

7

The Magnetic Fields – Quickies

Disco del mes

Stephin Merritt regresa con una nueva ración de su nutritiva bis sarcástica y de su dominio melódico con este nuevo lote de canciones cuya onda extensiva por el hipotálamo es inversamente proporcional al minutaje de las píldoras sonoras que lo provoca. Quickies se plantea bajo el principio de una economía de medios que atañe la malla lírica, la instrumental y la propia extensión de los cortes. Inspirados por los microrelatos de la autora Lydia Davis, la banda de Boston confecciona una colección de temas desligados entre sí, donde prevalece la aspiración “scrabble”, el surrealismo y esa carga melancólica alojada en el interior de hermosos y detallistas cubículos sonoros.

Un nuevo trabajo de esta canción autoral inimitable donde el genio de Merritt vuelve a manifestarse en varios estamentos; si cabe, aún más ingenioso en su voluntad por destilar su cancionero a la mínima expresión, aunque, casi todos estos, de alcance perdurable, como el más memorable de los “Quickie”. Si bien de entrada se tiene la sensación de que sus miniaturas esquivan la excelencia de otras convocatorias del músico norteamericano, su recuerdo se fortalece a cada vuelta por el tocadiscos. Un trabajo no muy alejado de su más reciente 50 Song Memoir, pese a que la metodología de acercamiento es distinta: mientras esperaba para entrar a grabar el mentado disco autobiográfico, arrancó una nueva, y singular, escenografía sónica plasmada en cuadernitos  que no le permitieran extenderse. El resultado son 28 cortes que respiran el aliento vital, su humor cáustico (“The Day Politicians Died”, “I’ve Got a Date With Jesus”) y la inspiración marciana que define la música de este espécimen irreproducible. Tono juguetones, acompasados por la guitarra acústica y el ukele, y esa morralla instrumental del mercadillo con los que cose su encantador envoltorio instrumental. En lo discursivo divaga por viñetas rocambolescas y aparentemente absurdas, su humor ácido y peculiar (la brillante “The Biggest Tits in History” pone de entrada el listón en lo más alto) se aloja en los bajos, y ese ingenio sin acotaciones que lo caracteriza, también hace acto de presencia. A diferencia de su trabajo de 2017, aquí se apoya en las voces femeninas de Claudia Gonson y Shirley Simms en muchos de los temas. Resultaría titánico reducir el amplio repertorio en unos pocos cortes – quizá la hillbilly “The Best Cup of Coffee in Tennesse” tiene un lugar destacado o los efluvios sixties, como de los Stones de Brian Jones, que emanan de la superlativa bola de salida, “Castles of America”, de “Rock ‘n’ Roll” y de “When She Plays the Toy Piano” –  , como igual de difícil resulta toparse con altibajos en un recorrido impecable. De nuevo, a los pies de un trovador simpar, poseedor de un cancionero corrosivo, emotivo y de imaginación desbordante, también en su versión reducida. El único problema es que la inmediatez y brevedad de los temas implique una escucha en estado de alerta durante los 46 minutos, con la tensa misión de no perderse ni un detalle de estas deliciosas miniaturas.Aquí no caben minucias.

Tema clave: “The Biggest Tits in History”

marco 75

Perfume Genius – Set My Heart On Fire Immediately

Mike Hadreas, la voz melodramática por excelencia del universo R&B contemporáneo, vuelve a acaparar miradas (y parabienes) con una nueva entrega discográfica que afianza su liderato dentro del pop de emociones a flor de piel y sin veladuras. Treces composiciones perpetradas bajo una batuta emocional de abrumador poso y un colchón instrumental que le van a la zaga.

Hadreas eleva así su consabida fórmula de ese pop barroco y melodramático de ataque a la primera línea epidérmica sin calibrar sus consecuencias. Y lo lleva a cabo mediante un delicado y exquisito comando instrumental que se mueve por terrenos de dominio y nuevas áreas. El arranque del disco no baja del notable alto con la orquestada y elegante “Whole Life”; las reverberaciones y el pulso country-rock y hillbilly (con steel guitar incorporado) de “Describe”, Por su parte, “Jason” se presenta como una reliquia pop que parece extraída de algún páramo bucólico de la chanson y el pop inglés barroco de los 60. Le sigue la espectral e hipnótica “Leave”. “On The Floor” se posiciona como una pieza de pop animada, sin llegar a accionar  la tecla del baile aunque pisotee esos contornos.  Pierde fulgor en el tramo final, algo que no desequilibra el atino melódico, la carga emotiva y esa exquisitez y sensibilidad que registra en el apartado instrumental y en el vocal, y que termina elevando esta obra ante competidores de su radio cercano que practiquen el mismo arrojo emocional.

Tema clave: “Jason”

marco 75

C. Tangana – Bien : (

C. Tangana es el equivalente nacional a lo que Rosalía ha supuesto a nivel internacional; un despegue meteórico como estrella musical; referente e ídolo para las nuevas generaciones; un músico con una admirable bis camaleónica que le permite adaptarse a los más dispares terrenos sonoros y permanecer esponjoso a las modas y tendencias en su campo. Después de tontear como latin lover trasnochado y dejarse arrastrar por las corrientes urbanas latinas, Pucho emprende un viraje que lo acerca a sus primeras mudas, cuando sobresalió como un verso agudo receptor de las sonoridades norteamericanas más rompedoras y prominentes, siempre sin salirse de su avidez comercial. Así, Bien 🙁  se configura como un breve pero inspirado e intenso trayecto que podría orientar la carrera del músico madrileño hacia una nueva etapa de dividendos elogiosos.

O quizá todo termine como un paréntesis en su carrera, algo que sería una lástima dada la acumulación de cualidades que recoge este último trabajo. Cuatro temas, un minúsculo Ep (no sobrepasa los 9 minutos), que ponen en valor el lado más tierno del malote rapero y su impecable tacto por rodearse de esos productores que elevan sus estrofas a través del continente. En el tema homónimo, por ejemplo, se alía, en lo vocal y la producción, con Rusowsky – uno de los referentes de la nueva música triste en territorio patrio-  para dar forma a este introspectiva canción de soledad y ánimos abatidos, tal y como manifiesta el hermoso complemento visual elegido. Una canción cuyo compartimento instrumental no desentonaría en un disco de los Gorillaz más melancólicos. Ese lado sensible y alicaído se acelera mediante un pulso rítmico irresistible de “Nunca Estoy”, un corte que alcanza cotas muy elevadas con la entrada de esa base rítmica dubstep y dancehall cortante y furibunda de Nineteen85 (productor de confianza de Drake). También la producción de Alizz (con la ayuda de Pional) sobresale en “Guille asesino”. Las bases rupturistas y endiabladas del Yeezus de Kanye West – del “Black Skinheads” para ser más precisos – marcan el rastro rítmico de este rotundo tema. Mientras que la inferior “adelante_ruffdemo2016” se fija de nuevo en su venerado Drake. Un trabajo impecable, breve, rotundo, donde la letra del músico madrileño adquiere tintes más maduros, más alejadas de ese “Yo” obsesivo que, a veces, resultaba algo ridículo. Aquí, además, queda blindado con la exquisita y demoledora carcasa sónica dispuesta por Alizz, su aliado indispensable.

Tema clave: “Guille asesino”

marco 75


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.