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Novedades discográficas noviembre 2018

posted by KeithModMoon 29 noviembre, 2018 0 comments
Charles Bradley – Black Velvet

Charles Bradley Black Velvet

En un intervalo de tiempo demasiado cruel el triunvirato del soul clásico del nuevo milenio desapreció prácticamente de la faz de la tierra (Lee Fields mantiene la llama en solitario). Tan triste como la muerte de Sharon Jones, fue la de Charles Bradley, ese volcán que transpiraba sentimiento y vivencias curtidas. Tan solo un año después de su deceso sale a la luz un disco póstumo que completa la escasa pero valiosa trayectoria de un músico sacado del anonimato a una edad nada prematura. Este Black Velvet recupera piezas inéditas sonsacadas de las sesiones de grabación de los tres álbumes publicados en vida, versiones personalizadas por su deje y alguna revisión de temas incluidos en su discografía, “Victim of Love”.

La llama más genuina y curativa del soul del nuevo milenio vuelve a prender con este trabajo que no puede compararse con lo editado por el de Nueva York antes de su fallecimiento. Son descartes que, sin embargo, avivan esa pureza emocional que transmitía con sus canciones, y especialmente con sus huracanados directos. Bajo un esquema de soul clásico, Bradley imprime su fiereza vocal a las canciones. En ocasiones con resultados tan óptimos como “I Feel a Change”. También concatena aciertos en las versiones de “Heart of Gold” de Neil Young y el “Stay Away” de Nirvana, llevándolo a un terreno extraño mediante reverberaciones piscodélicas (el “Slip Away” de Rodriguez completa las versiones). No se contará entre lo más memorable del músico norteamericano, pero sirve para honrar su huella, y para darnos cuenta (de nuevo) del terrible vacío que dejó su marcha en el mundo del soul.

Tema clave: “I Feel a Change”

The Good, the Bad & the Queen – Merrie Land

The Good, the Bad & the Queen merrie land

El supergrupo formado por Damon Albarn, Paul Simonon, Simon Tong y Tony Allen regresa con su segundo álbum de estudio once años después de su distinguido bautizo. Si la primera entrega versaba sobre Londres, como una postal multicromática de la ciudad del Thamesis, esta pone el punto de mira en el Brexit, y en la actualidad política de Gran Bretaña. Albarn y los suyos se erigen en cronistas imparciales del presente gobernado por Theresa May y sus díscolos miembros de gobierno.

Y partiendo de ese esquema conceptual que rige las letras del álbum, el supergrupo reduce su paleta de colores para, en su lugar, abrazar un folk-rock que prima condensar en una escala tonal limitada toda la diversidad musical de las islas británicas. Todo ello, perfilado y punteado por la presencia de Tony Visconti en la producción. Un nombre clave en una sonoridad más apagada, desposeída de “hits”, recreada en la melancolía y el abatimiento, y que incorpora elementos variopintos pero bajo un esquema de folk-rock atmosférico. Así en “The Great Fire” se infiltran destellos de dub de Trojan, la letanía anacrónica de “Lady Boston” da paso a flautas que parecen resurgir de los páramos del sonido Canterbury mezclados con lo que parece un himno profano del sindicato de mineros. Alguna mota de Northern Soul consigue filtrarse en “Drifters & Trawlers”. Alcanzan la perfección con la balada entristecida “Ribbons”. El Bowie de “Blackstar” irrumpe con descaro en “The Last Man to Leave”, donde hasta el mismo Albarm emula la voz de El duque blanco. La verdad es que su nuevo rumbo sonoro no cuaja a la primera con los oídos arrodillados ante el primer álbum, pero la escucha insistente favorece sustancialmente la impresión del mismo. La recompensa termina siendo más que generosa.

Tema clave: “Ribbons”

marco 75

Anderson .Paak – Oxnard

Disco del mes

Anderson .paak Oxnard

El músico Anderson .Paak dio un empujón vital con el excelente Malibu, un disco que lo aupó en las listas de lo mejor de 2016 y que sirvió para sellar esa consistencia que lleva un tiempo pregonando como músico y rapero. Por si aún quedaba alguna duda en el aire, las acribilla con este otro mayúsculo trabajo que toma el nombre de su lugar de origen, y en el que vuelve a compaginar la exquisitez de la forma con ese flow que hipoteca al aparato locomotriz. Un ritmo vítamínico animando su imbatible olfato musical.

En comparación con su pluscuamperfecto Malibu, el californiano rebaja aquí la compresión acelerada y la ensalada de estilos. hay una presencia instrumental más matizada, menos bulliciosa, al menos, en algunos de sus tramos. Es una obra continuista donde las rimas de Paak. se acoplan con precisión a ese entramado burbujeante que conjuga el rap con el neo-soul y el R&B. Una base urban colorista que rima con la rítmica vocal del estadounidense. Sobresaliente cuando se junta con Kendrick Lamar (con quien comparte un tono vocal algo arisco) en “Tints”, una de las colaboraciones más tempraneras de un disco con abundante presencia de clase A de la escena rap del hoy y el ayer (Dr. Dre, Snoop Dogg, Kendrick Lamar, Pusha T, Q-Tip). “Who R U” vuelve a manifestar la potencia rítmica y vocal del californiano. En el siguiente corte (“6 SummerS”) implanta su exquisita ingeniería sonora capaz de transmutar la pieza en dos actos: del arrebato rítmico a través del juego tonal y samples vocales hasta el tempo más contenido y armonioso de la segunda parte que remite a ciertas facetas crooner de Childish Gambino. El tono funk y jazzístico se acopla encima de “Smile/Petty”, otra pequeña perla escondida. Dr. Dre se suma a la fiesta con la irresistible “Mansa Musa” (otra canción que encontraría cobijo en la discografía de Lamar). El bacanal se cierra con una incursión al dancehall y al sonido jamaicano más suduroso (“Left to Right”). Una más en este lote rebosado de tacto y criterio.

Tema clave: “6 Summers”

marco 75

 

Vince Staples – FM!

Vince Staples FM!

El otro dogo de Compton lleva años, pese a su juventud, defendiendo su nobleza pura sangre entre la realeza del rap contemporáneo. Su rap mordiente ataca de nuevo en FM!, un mini álbum (o más bien un EP si partimos de su escasa duración) en la que se distingue con ese rap de ánimo desasosegante, de sonido pulcro pero árido y de ajustada pegada rítmica.

Piezas de mínimo minutaje en la que Vince Staples vuelca todo su artillería rapera. Beats lanzados desde una caja de ritmos contenida, texturas alicaídas, como tocadas por la codeína. Un estilo semi crudo, irónico, perverso y socarrón que lo acerca, también en su modo de cantar, a la otrora irreverente e influyente gang de Odd Future (de hecho Earl Sweatshirt se deja ver en un interludio). Temas como “Run the Bands” confirman ese deje vacilón y gamberro que destila el trabajo. Aunque es la contundente “FUN!” (con ese clip capturando las mini historias callejeras de su barrio) la que recupera la bis más resolutiva del angelino. Una base repetitiva sobre la que expulsa sus afiladas rimas en tempos contenidos que podría haber embellecido aún más, y sin provocar estrías, su anterior Big Fish Theory, Y “Bleedin”, otra pieza de fiereza contagiosa, se mantiene en lo alto del lote. Al final de la escucha la sensación que queda es algo insatisfactoria, en el sentido de que un trabajo tan inspirado y  sin hoyos merecía un recorrido más largo, un disfrute prolongado, pero queda claro que Staples no baja la guardia, y que a sus 25 come terreno a paso agigantado.

Tema clave: FUN!

marco 75

 

Elvis Costello & The Imposters – Look Now

Elvis Costello & The Imposters Look Now

Tras diez años sin reunirse con The Imposters, y cinco años sin editar un álbum, Elvis Costello regresa con Look Now. Un trabajo que parte de cortes descartados de musicales frustrados para maquinar un álbum de una cohesión sorprendente y pulido resultado. Tras la dolorosa noticia del pasado verano en que se vio obligado a cancelar el resto de su gira europea tras la detección de un cáncer, sus aficionados encuentran un poco de alivio en su vuelta a la normalidad discográfica, la cual, además, se materializa con óptimos resultados. Por si fuera poco, la edición especial del LP viene con un fascículo extra, el EP Regrade Maintenant.

El trayecto arranca elevado con “Under Lime”, una suite que ya incorpora esas melodías Bacharach que son parte relevante del ADN del disco. Una sombra que irrumpe en varios tramos y facetas del disco. Pero Costello también tira del soul, de crooner abatido (“He’s Given Me things”), de jazz band de piano-bar exquisito (“Stripping paper” o o “Photographs Can Lie”), de pop reluciente (“Unwanted Number”), de estratégicos arreglos orquestales, e incluso se permite adoptar las apariencias de Ray Davies en “I Let The Sun Go Down”. En realidad el otro Elvis arma un sofisticado entramado con elementos mínimos, una portentosa interpretación vocal y ese acierto en melodías resplandecientes y una sonoridad controlada, sin adornos ni potenciadores innecesarios. Una gamma de sonidos y emociones más amplia de lo que se podía suponer a un disco de las características. Y en definitiva, una muestra nueva para reencontrarse con uno de los grandes músicos en vida.

Tema clave: “Under the Lime”

marco 75

 


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