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Novedades discográficas noviembre de 2019

posted by KeithModMoon 28 noviembre, 2019 0 comments
Michael Kiwanuka – Kiwanuka

Michael Kiwanuka lleva siete años posicionándose como uno de los jinetes más diestros y desenvueltos de lo que se ha conocido como el revival soul. Emparentado desde los primeros gateos artísticos con grandes de la talla de Ottis Reding, Curtis Mayfield o Bill Whiters, el británico se ha interesado en recuperar esa expresión soul salida del bajo vientre ante la amenaza de extinción que supuso la desaparición seguida de Charles Bradley y Sharon Jones, y con la plana mayor oficial enterrada o retirada del ruedo (tanto del discográfico como de los directos). En esa desfavorable tesitura para el género, Kiwanuka se reivindicó como una nueva voz surgida de un tiempo pretérito pero con mecanismos y discursos capacitados para seducir a las nuevas generaciones. La inclusión de su “Cold Little Heart” en la sintonía de “Big Little Lies” no solo certificaba la anterior sentencia, sino que le acarreó su despegue mediático a la vez que le generó dudas sobre la justificación de tal cantidad de estima hacia su música. Lejos de rendirse a su nuevo estatus más consolidado, y tras superar un período de bloqueo e inseguridades, Kiwanuka preserva en su nueva tentativa los sabores que lo han convertido en una figura elemental de la música negra contemporánea.

Kiwanuka supone un nueva capa de añadidos de metales nobles en la trayectoria de este artista. Sin desprenderse de ese halo retrosoul, el músico británico busca nuevas complicidades sónicas con otra negritud resplandeciente de las mismas coordenadas temporales donde ya había metido su hocico. Sly Stone, Jimi Hendrix y George Clinton (y sus Funkadelic) se infiltran en su pentagrama mediante una carga lisérgica, unos rifs voluptuosos y todo ese baño ácido (reverberaciones del rock psicodélico de Pink Floyd asoman en la brutal “Rolling”) que indomestica  la propuesta, por lo general, afable y cálida del inglés.Todo ello impulsado por un protagonismo notorio del piano (ahí están las instrumentales “Piano Joint intro” y “Piano Joint”) y por ese aire soundtrack que le añaden los productores Danger Mouse (quien, junto a Daniele Lupi, ya fracturaría un álbum plenamente enmarcado en la banda sonora del spaghetti western, Rome ) e Inflo, como una score a medio camino entre el Hollywood cambiante de los sesenta (Burt Bucharach asoma en las orquestaciones) y el eurowestern , otorgándole al conjunto, aún más, esa presencia atemporal que respira su música. En ese compacto y novedoso embalaje, detallista con las atmósferas envolventes y el tratamiento vocal,  no deja resquicio para lamentaciones. más bien al contrario. se le intuye confiado e inspirado en la creación de temas, arreglos y melodías que crean espacios de neutralidad, como un vacío de energías negativas gracias a burbujas reconfortantes y acariciantes como “Final Days”, la descarga emocional coronada con “Solid Ground”, o, en una línea más radiofónica, lista para embellecer la sintonía de la tercera temporada de la serie de HBO, ese “Heroe” que sintetiza las dos vertientes que agrupa este robusto disco que lo confirma como una boya soul estable para el futuro.

Tema clave: “Rolling”

8

Leonard Cohen – Thanks for the Dance

Disco del mes

Han pasado tres años de la muerte de Leonard Cohen y su vacío sigue escociendo las almas de sus devotos, especialmente cada vez que, por propia voluntad o por accidente, uno se rencuentra con su imponente voz. Y con una enseña más recrudecida cuando se trata de afrontar You Want it Darker, ese álbum publicado 19 días antes de su muerte y que quedaba contaminado por su profundo aire funerario mediante un poemario de una sinceridad devastadora y una instrumentación de una oscuridad desoladora. De esas grabaciones, y estadios vitales con las que fueron ejecutadas, surge este álbum póstumo impulsado por el propio hijo del cantante, el músico Adam Cohen. Con la ayuda de estelares músicos: Daniel Lanois, Jennifer Warnes y Javier Mas (y su laúd), el primogénito del fallecido cantante ha podido alumbrar el último cancionero de su padre de la forma que hubiera satisfecho a este y de la forma con la que seguir tocando la fibra de sus seguidores.

Una última muestra del genio de Montreal que solo se puede entender como ampliación de su doloroso, e igualmente hermoso, You Want it Darker. Su carácter hosco, confesional y elegíaco invade los nueve cortes completados por sus allegados respetando la elegancia que caracterizaba a Cohen. Su portentosa voz actúa como una llama que se propaga por los cortes hasta incendiar el corazón de sus oyentes. Su tono susurrante y solemne, procedente de un espacio elevado de sabiduría, emite nuevas descargas de emoción inconmensurable en varias de las canciones. En ese sentido, tanto Adam Cohen en la producción, como los músicos que le echan una mano, preservan el influjo fascinante de su voz mediante un vaciado instrumental hasta quedarse con los acordes puramente necesarios para realzar ese canto supernatural que, ahora sí, parece venir de estratos no terrnales. A veces incluso, potencian su aura mesiánica con coros (“Puppets”), otras elucubran la mínima expresión instrumental pero con resultados sublimes (“It’s Torn”). Aunque su punzada más hiriente la vuelve a encontrar con unas líricas cargadas de pesadumbre, de una honestidad brutal y devastadora a la hora de describir la vejez y los últimos suspiros de vitalidad personal…y artística. Todo esa serenidad pasmosa de quien afronta sus últimos alientos con total consciencia queda plenamente recogido en el latir poético de todo el disco, a veces con una desnudez desarmante y golpeadora, como ese recital costumbrista que contiene la descarnada “The Goal”. Una escucha que devasta al oyente por su fondo y sus formas, como por volver a poner de manifiesto el enorme vacío espiritual y artístico que ha dejado la desaparición de un músico sin par.

Tema clave: “It’s Torn”

8

FKA Twigs – Magdalene

La artista británica dilató hasta cotas angustiosas la revalida de LP1, ese artefacto caído de un hospedaje no identificado del sistema solar con la que la frágil y diminuta cantante se alzó como una de las voces R&B más genuinas y superiores del panorama musical reciente. Una aura de autenticidad marciana  que lejos de mermarse, estancarse, o acomodarse, se propaga bajo nuevos estados y formas en su anhelado segundo trabajo. Una nueva formulación de su sonido donde su voz se reconfigura, sin perder su distinción de preciada anomalía dentro del firmamento pop. Magdalene es la prueba fehaciente de esa impronta, aquí marcada por un período de desconfianza promovido por una cirugía laparoscópica. La salida adelante del álbum fue un proceso catártico y, a su vez, la demostración a si misma de una valía musical irrebatible.

Magdelene mantiene esa carcasa instrumental con remitente del espacio exterior; destellos experimentales subliminados en sinuosas y sedosas formas pop. Y si bien es verdad que aquí parecen más amortiguadas por espacios instrumentales sofisticados, y reverberaciones de la música urbana (el trap de Future en “holy terrain”, por ejemplo), también es cierto que su exclusiva sonoridad, diferenciada de competidoras colindantes, se mantiene palpitante y rabiosa. En esa sofisticación, ese upgrade de su discurso, tiene mucho que ver la incorporación de espadas cultivadas de sus respectivos campos. Así como Nicolas Jaar barniza con texturas electrónicas el conjunto del disco, también favorecen en la mixtura las aportaciones de Skrillex y Jack Antonoff en el tema mentado al lado de Future. Quizá la percepción más inmediata escuchando este LP  es su serenidad vocal, un canto más comedido que endulza los surcos experimentales y retorcidos de su música (siempre correspondidos por sus relevantes visuales). Se reproduce en la mayoría de cortes una calma interna, una madurez bien entendida, con excursiones atmosféricas de alto valor cautivador (“mary magdalene”). En otros, sin embargo, opta por asimilar registros de un pop más accesible, acercándose a los modos vocales de Lana del Rey (la hermosa, voluminosa, y de aportaciones jazzísticas, “home with you”). Mientras que en la emotiva “cellophane” lleva hacia un nuevo estadio el uso expresivo de los silencios. Otra de sus características destacadas es ese inmaculado y precioso equilibrio entre los sarpullidos instrumentales, los arrebatos rítmicos envueltos por una nube alienígena, y el matiz que aporta con esa dulce voz más cercana a Kate Bush que a la Twigs que conocimos por primera vez cinco años atrás, como visibiliza la pluscuamperfecta “sad day”. Ambas facetas resultan de lo más estimulante y fascinante. Esta nueva variedad de este androide de seriado único es una de las escuchas más luminosas del curso.

Tema clave: “sad day”

8

Sudan Archives – Athena

Su colocación entre las promesas del curso 2018 anticipaba augurios positivos alrededor de esta artista oriunda de Cincinnatti pero con domicilio postal en California. Tras un laborioso Ep (Sink), cambia, con Athena, el tiempo verbal de sus parabienes; del futuro condicional de sus primeros pinitos al presente continuo. Un primer larga durada que la confirma como una de las voces más luminosas y refrescantes de la temporada. Un encomiable trabajo en el que hace gala de esa versatilidad que filtra fragancias del afro beat, el R&B, la electrónica, la world music sobre un sólido molde pop.

Un derivado pop saliente de los circuitos hiperconectados del mundo global. Brittney Denise Parks absorbe estos como una esponja, como si fuera pernoctando largas temporadas en todas esas zonas geográficas donde expolia sonoridades que bombean el flujo de su discurso sonoro. Una curiosidad por la música tradicional sudanesa (no es azaroso su nombre artístico) a la que acoge desde esos postulados contemporáneos oscilantes entre el pop y el R&B. Una capa instrumental personalizada con la presencia notoria de esos violines mamados desde su niñez, y que incorpora al entramado con suma diligencia. Esa frescura, ese componente diferenciador de otras propuestas colindantes, reporta sus mayores dividendos en temas tan burbujeantes y contagiosos como “Glorious”, en el que también da cabida a interferencias del hip-hop en su cautivador magma sonoro. No pierde pistonada en “Limitless”  o “Confessions” , otro de los cortes que evidencian la posibilidad sugestiva y la seña distintiva de su propuesta.

Tema clave: “Glorious”

marco 75


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