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Novedades discográficas octubre de 2017

posted by KeithModMoon 26 octubre, 2017 0 comments
Daphni – Joli Mai

Daphni - Joli Mai

Dan Snaith regresa con su identidad más volcada a la pista de baile para demostrar su superioridad sobre competidores relevantes. Una nueva remesa de píldoras rompepistas con las que masajear el sistema nervioso mientras se activa el circuito psicomotor. Cápsulas de gran pistonada rítmica y escaso equipaje de producción que guardaremos en un sitio privilegiado en el equipaje navideño.

Daphni vuelca de nuevo su afinidad por una electrónica fina, precisa, optimizada para dar una máximo resultado. Bases rítmicas en loop sobre los que perfila exploraciones sonoras de vocación escapista. Un surtido de sonidos sinuosos que se van acumulando en un espiral de placer del que resulta muy difícil apartarse. Ascendencias de música oriental se infiltran en sus catálogos de electrónica gasta suelas. En temas como «Vikram» el resultado es notorio, pero de nuevo, alcanza las cotas más altas cuando adopta vestimentas reconocibles de Caribou, su otro proyecto, o el trabajo previo con Daphni con las indispensables «Poly»,  «Face to face», «Carry on», «Tin» o «Vulture». Un trabajo cargado de estímulos, paisajes evocadores, munición para la pista de baile, que se apodera del control del cuerpo con apenas pocos ingredientes en la mezcla. Puro Dan Snaith.

Tema clave: «Carry On»

marco 75

Princess Nokia – 1992 Deluxe

Princess Nokia - 1992

A diferencia de Azealia Banks o demás hypes prematuros desinflados tras la euforia pasajera, Destiny Frasqueri, conocida mayoritariamente por su alias musical, Princess Nokia, presenta credenciales para permanecer durante una larga estancia. Además de dotes sobradas de carisma, gallardía, actitud inquebrantable e indomesticable, su discurso musical aflora como una de los más revitalizantes dentro de la escena rap neoyorquina, tanto por el contenido que aborda sin pelos en la lengua, como por el compacto envase que lo sostiene. Todo ello aderezado por una coherencia, ética e inteligencia sobradamente preparada para no sucumbir a los estragos del éxito y para seguir superando checkpoints hasta su consagración mundial. La última señal nos llega con la distribución del mixtape que la sonsacó de la escena underground neoyorquina. Una edición especial y ampliada de 1992 que distribuye el influyente Rough Trade, a quien la artista del Spanish Harlem ha decidido ceder la distribución y promoción en aras de seguir con su escalada.

Un disco que justifica, mediante argumentos sonoros, todo ese hype  que provocó que la litosfera se abriera para presentar esta deshinibida artista que no esconde su sintonía con las generación post-millennial. Una asignación como voz parlamentaria que se ha ganado mediante letras incisivas y deslenguadas sobre identidad sexual, traumas asociados al cuerpo, problemática racial y social, su ternura freakpop, su afiliación Marvel, y un largo etcétera en que ningún tema adquiere censura previa. Todo ello desplegado bajo un marco sónico de altura, alimentado por el trabajo de productores de confianza, especialmente Christopher Lare a/k/a Owwwls, que aportan ese logrado matiz a la época dorada de la rap de la East Coast, sin sobrecargo de producción ni sonoridad gangsta. Todo ello conjugado con esa particularidad que la distingue y que abandera con orgullo, una multidentidad que corre por sus venas y que traspasa  los micrófonos y los estudios. Esa variedad también es parte esencial en su música, sus registros vocales y los tonos de sus canciones. Desde el contagio inevitable de «Kitana» o «Tomboy», al endurecimiento RZA de «Goth Kid» o «Receipts», el electro dinámico de «Brujas», el trap toxicológico de «G.O.A.T» y así, hasta un largo etcétera. Princess Nokia no es ninguna recién llegada, ni flor de un solo día, es un diamante bruto pulido, como confirma esta mixtape convertido en carta de presentación de una artista que seguirá mordiendo fuerte.

Tema clave: «Kitana»

8

 

King Krule – The OOZ

Disco del mes

King Krule the ooz

No titubeamos ni un nanosegundo cuando señalamos, hace cuatro años, el advenimiento de una voz a la que apegarse. Una voz en el sentido más estricto de la palabra, porque si con algo King Krule se apodera del oído del oyente es mediante un portentoso torrente vocal, superdotado ya desde que empezó a pasearlo con 18 añitos a sus espaldas. Ahora, a sus 23, aprovecha ese regalo que le ha brindado la naturaleza en un marco musical de empaque lujoso, un entramado tejido por patrones sofisticados. The OOZ es un álbum cavernoso que aupa a su artífice a la categoría de crooner indispensable, y que confirma un talento de largo recorrido. El londinense pega un salto de gigante con su tercer larga durada.

La perplejidad vocal del intérprete halla la simbiosis soñada con un espectro instrumental hilado con tacto exquisito. Una marcada presencia jazzística – embutida de instrumentos de viento arrebatadores – rellena el recorrido de este álbum brumoso, humeante, de ambientes densos y oscuros, evocador de esas zona reservadas de los pubs regentadas por las penumbras del invierno. El joven cantante parece ver reflejada la sombra de Tom Waits, Joe Strummer, e incluso Billie HolidayAriel Pink y Sleaford Mods en vasos vacíos de pinta. La atmósfera es tan cerrada y densa como sofisticada y fascinante. Corretear por ella es un masajeo cerebral de lo más placentero. Irrumpen grumos rockeros, punks, trip-hop así como soultronica a lo James Blake, pero por lo general el álbum transita como una partitura de un crooner trasnochado y atemporal atrapado en un club de jazz de paredes descorchadas, humareda densa y polvo a contraluz. Una evocadora e hipnótica jam con un músico todoterreno, capaz ahora de dotarse de un aire sofisticado y de imprimirse un halo anticuado más apremiante e incisivo. Una delicia musical y compañero de viaje inseparable para las jornadas de corta luz que se avecinan.

Tema clave: «Cadet Limbo»

8

La bien querida – Fuego

La bien querida - Fuego

Ana Fernández-Villaverde se ha granjeado con cinco discos  ser una de las espadas más afiladas del pop patrio de este siglo. Ha expandido su autoritaria voz desde distintos territorio sonoros, validada por su seductora voz, un acompañamiento instrumental de altura, y un criterio en lo musical fuera de las áreas de discusión. Sin perder ese estatus, regresa, bajo su identificable alias de La bien querida, con Fuego, otro condecoración a una de las más ilustres de nuestra escena indie.

Un disco que no tarda en desabrochar su dulzura con uno de los hits de la temporada, que a su vez, es la exposición clara de la  transversalidad de la artista a la hora de desplazarse hacia otros terrenos y salir con la cabeza en alto. «7 Días juntos» es una cumbia rumba de arreglos medidos, estribillo de adhesión imperativa y ya en la última estrofa, redobla permanencia hipotalámica con la entrada vocal de un Joan Miquel Oliver invocando a Manu Chao. Una cúspide sobre el desamor localizada en el segundo corte del álbum y que ya no encuentra rival en todo el recorrido restante. Tampoco a nivel estilístico y en osadía, ya que Ana prefiere calzarse vestimentas más familiares para desvalijar almas y pasiones ocultas, deseos abiertos en canal mediante las letras concisas y lúcidas que expulsa su cantautora. En un tono menos dado a la invitación hedonista, y bajo señas más asociadas a la artista bilbaína – incluso con la aflamencada «Recompensarte», con Los Planetas y Muchachito de invitados especiales-, La bien querida se muestra certera en sus intenciones, y acompañada en todo momento por un continente de altura. «Permanentemente» y «El lado bueno»  destacan en ese lote afectado por el agravio comparativo que supone una de las canciones nacionales de este 2017.

Tema clave: «7 días juntos»

7

John Maus – «Screen Memories»

John Maus Screen Memories

El salingeriano John Maus reaparece en escena con un cuarto álbum que pronto, en meses, le precederá otro. Durante estos 6 años que lo separan de su excelente We Must Become the Pitiless Censors of Ourselves, este chiflado profesor de filosofía ha crionizado los garantes musicales que lo han convertido en el príncipe tenebroso del sintetizador. Screen Memories no se aleja de las coordenadas anteriores para jolgorio de sus fans irredentos.

La música del norteamericano sigue descubriéndose como el tapiz de una civilización en desmoronamiento. Sus ráfagas poderosas de pop oscuro, post-punk y synth-pop gótico sacuden los amagos rítmicos en aras de atmósferas etéreas y fascinantes que reverberan como sus afilados gritos al vacío en sus inolvidables directos. El recreo con el que envuelve sus composiciones apocalípticas y oscuras conduce a un estado de embriaguez, te transporta hasta terrenos elevados e indescriptibles. Es una lástima no saber extraer con claridad todo el sustrato filosófico que le añade su artífice, pero en contraposición, permanece el goce proporcionado por un entramado instrumental de retrofuturismo hipnótico, embellecido por un aura de decadencia gloriosa. La gestación de la banda sonora de nuestros tiempos debería ser exclusividad de John Maus y Leyland Kirby.

Tema clave: «The Combine»

8

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