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Novedades discográficas octubre de 2019

posted by KeithModMoon 30 octubre, 2019 0 comments
Angel Olsen – All Mirrors

La cantautora de San Louis regresa con una nueva lección de emocionalidad arrebatadora. Su transición del folk-pop al indie-pop de escarceo sintético y orquestal se palpa en el propio proceso creativo de su quinto álbum. Uno que arrancó en la soledad enclaustrada de Anacortes (Washington), donde Olsen se refugió en actitud introspectiva para proceder a la escritura de las canciones, mientras que, en una segunda vida, el material de esas jornadas solitarias mutó hacia un estado más elaborado y sofisticado con la incorporación de John Congleton en la producción y Ben Babbitt y Jherek Bischoff en los arreglos de cuerda. Una dualidad que queda impregnada en el mapa molecular de este trabajo.

Una capa más orquestal y cinemática, con predominancia de los instrumentos de cuerda, que, sin embargo, no repercute en el discurso sonoro que caracteriza a esta fascinante cantante. Su remolino de emociones sigue posándose sobre la epidermis del oyente. Una sofisticación instrumental envolvente que no perjudica el embrujo característico de la norteamericana, ese hechizo que modula a través de un canto astronómico que perfora las corazas más resistentes, una lírica honesta y toda esa sinceridad sentimental expuesta a bocajarro  e impulsada por maravillosos crescendos. Encuentra cumbres en temas como “Lark” o “All Mirrors”. Incluso aparecen registros poco habituales en la carrera de la estadounidense, es el caso de un “Tonight” que podría encajar en la banda sonora de algún trabajo de Johan Johannson o Max Richter. Un aire clásico que también incorpora en la preciosa “Endgame” y “Chance”, donde el acompañamiento instrumental a lo big band de los años 20 realza la proyección vocal y el magnetismo que brota de esta, como si hubiera asistido a clases con Billie Holliday. Otro trabajo de dotada sensibilidad e indiscutible efecto de una cantante de difícil equiparación en el actual marco temporal.

Tema clave: “Endgame”

marco 75

Patrick Watson – Wave

Disco del mes

El cantautor canadiense ha convertido su música en una fortaleza impenetrable a las turbulencias del mundo exterior. Un páramo de calma y hermosura. De su sonido sigue brotando un poder balsámico que se expande por cada nueva entrega discográfica. En lugar de ser una excepción, su último trabajo, Wave, aterriza en preciado momento para recomponer almas rotas y limpiar toxinas procedentes del marco socio-político global. Un sexto LP concebido entre medio de una lluvia de desgracias para el músico canadiense: la muerte de su madre, la salida del batería del grupo y la separación con su novia.

Una vez más, Patrick Watson transforma los pensamientos ahogados en lamento, la tristeza, las ánimas quebradas y el desaliento en una masa sonora de belleza paralizante. Una nueva friega de tristeza embellecida, desolación reconfortante, de suspiros bañados por una calidez acariciante. Una masa que cautiva mientras derrite corazas y entullece pieles. Su privilegiada sensibilidad encuentra su cenit en temas tan desestabilizadores como la sollozante “Broken”, con ese solemne piano y su extático crescendo. Le sigue de cerca otro talismán, con una carga instrumental más exuberante (“Melody Noir”). Coge carrerilla rítmica en “Turn Out The Lights”. Y pone el broche de oro emotivo con “Here Comes The River”. Y así hasta encadenar una colección de 10 temas agujera corazas. Un lote de canciones elevadoras que, pese a ser concebidas desde la desolación vital propia de las circunstancias personales del período en que fueron diseñadas, transmiten una luz harmoniosa que regenera. Cubículos de belleza contenidos en la sencillez y la simplicidad formal de este cantante sin igual; no hay nadie como él a la hora de sonsacar belleza de los estados alicaídos. Su último disco es otra magna demostración

Tema clave: Broken

8

Kanye West – Jesus is King

El ególatra por excelencia del panorama musical regresa a la actualidad por méritos puramente musicales. Los contenidos en este trabajo que marca la duodécima entrega de un carrera llena de triunfos y obras maestras. El rapero de Atlanta aparca su vena más experimental para dar salida a esa espiritualidad gospel que invadía sus dos primeros Lp’s en lo que supone una de sus identidades más abiertamente religiosas hasta la fecha. Un corto recorrido de 27 minutos que no quedará registrado entre lo más preciado de una trayectoria reluciente, pero más que suficiente para celebrar su publicación.

Queda así Jesus is King agrupada en ese grupo de obras menores de un superdotado músico cuyas manifestaciones menos inspiradas sigue estando encima de la mayoría de artistas. Lo demuestra de nuevo aquí en su pericia por barnizar sus composiciones de una gusto exquisito por el sampler desempolvado (“Follow God”), la melodía rotunda, la producción pluscuamperfecta y el ritmo contagioso. A diferencia de sus trabajos más aplaudidos de la presente década, West rehúsa su faceta más experimental, su voluntad por tergiversar de nuevo la doctrina oficial del rap de dimensión pop. Tampoco repite la creatividad rebosante de My Beautiuful Dark Fantasy (su obra maestra de la presente década). En su lugar opta por abrazar un matiz más intimista y religioso. Una estampa cubierta por un marcado acento gospel, pero bien hilvanado con incursiones electrónicas no muy alejadas de las presentadas en Graduation, e incluso, en su partes más fallidas, cuando se presta al R&B más meloso, irrumpe el recuerdo de 808s & Heartbreak. Aunque sus coordenadas, en la mayor parte del recorrido, se posan en Later Registration. Especialmente brillante se desenvuelve en la citada “Follow God” y su exquisito sampler o en la vigoroso “God Is”. En lo puramente lírico, Jesus is King entona una diatriba hacia las redes sociales algo ramplona mientras sigue recurriendo a su dimensión pública y abraza sin miramientos la expresión religiosa y de la fe. Un trabajo que no sobresale en todas sus aristas, que se queda atascado en material sin punta rompedora, pero que, aún así, transpira la genialidad que ha caracterizado la carrera de su principal artífice.

Tema clave: “God Is”

7

Nick Cave & the Bad Seeds – Ghosteen

El músico australiano reemprende sus funciones artísticas tras el varapalo irreparable que le causó la muerte de su hijo adolescente en 2015. Si en el magistral Skeleton Tree se filtraba (a modo profético) el duelo y la pena incurable, Ghosteen se centra en los fantasmas de dolor y gravedad de esa tremenda pérdida. Un doble disco cuya primera parte se estructura bajo “las canciones de los niños”, según palabras del propio Cave, mientras que en la segunda, con tan solo tres temas, como “las canciones de los adultos”. Ambas, por eso, tocadas por una alma hundida que utiliza la inspiración y la música como bombona de oxigeno entre las cenizas.

Su propio título no deja lugar a lo equívoco. Ghosteen está concebido como una misiva al ser querido desaparecido, pero también como una crónica de la pesadumbre que sigue a la devastadora pérdida. Aunque en una dimensión más amplia, Ghosteen funciona como un disco de expiación, uno surtido por una belleza hosca de tremendo calado. En la primera parte de este pasaje confesional sorprende la ternura y tacto instrumental afable. Es el apartado dedicado a su pequeño donde los recuerdos gratos se traducen en líneas dolorosas y melancólicas, pero con una delicada , suave y hasta agradable ornamentación instrumental. No hay espacio para las guitaras estridentes, para los chillidos serradores, para los galopes rítmicos que atolondran. Se impone una capa de sintetizador, coros vocales del más allá, pianos solemnes y la imponente voz de Cave marcando el hilo conductor y el ánimo abatido general, pero con la fuerza de ese espíritu de su hijo vagando por sus recuerdos, los mismo que, al no estar blindados contra la emoción, respiran sinceridad desarmante. Alcanza grados mayestáticos en temas como “Bright Horses”, “Spinning Song”, “Galleon Ship” o “Waiting For You”. Mientras que el segundo tramo, el apartado dedicado a los mayores, queda compuesto por tres canciones, dos de ellas por encima de los 10 minutos. Aquí la exploración del duelo y la pena es más alegórica e instrumental, pero igualmente de corazón compungido. Dilatadas incursiones atmosféricas sin salirse de la zona oscura del estado de ánimo con el que compuso este brillante trabajo en las horas más difíciles. En este espacio, Cave se presenta como un ángel negro salido de las tinieblas, un acercamiento al spoken word donde escupe dolorosas verdades rodeado por una oscuridad opresiva. Ghosteen se desenvuelve como una tremenda escucha tocada por una sensibilidad hiriente, que logra sonsacar cuantiosa belleza de las zonas más amargas Una nueva demostración del poderío lírico y sonoro de uno de los últimos guerreros del rock.

Tema clave: “Bright horses”

8

Manel – Per la bona gent 

La banda catalana sigue empeñada en alejarse de ese folk primigenio de proximidad lírica que los llevó a ser reconocidos fuera de sus fronteras regionales. Y si en Jo Competeixo emprendieron un atrevido 360º respecto al sonido de la banda, van más allá con su nueva aventura discográfica.  Per la bona gent (Ceràmiques Guzman) se manifiesta como un jugo sonoro conectado con afluentes musicales de rabioso cauce. Guillem Gisbert, Roger Padilla, Arnau Vallvé, Martí Maymó Tomàs dan un paso adelante sin perder esa esencia que permite conectar a la banda con una audiencia de lo más amplia.

Para quien esto escribe Jo Competeixo fue un valioso punto de inflexión para la banda barcelonesa. El fichaje de Jake Akron en la demarcación de productor no solo inyectaba un aire regenerador en su estructura molecular, sino que los conectaba con sonoridades más contemporáneas y les tendía un puente hacia nuevas marcas de inspiración. Un trámite que, sin la guía del norteamericano, repiten en este suculento nuevo recorrido. Interacciones electrónicas cada vez más anegadas por corrientes del pop, el r&b y el hip-hop de dimensión internacional, el sampler como añadido a su vocabulario sonoro, juegueteos con pulsaciones latinas. Todo ello sin perder ese puntera lírica que imprime Guillem Gisbert en sus elocuentes letras. cercanas y reconocibles, repletas de dobles sentidos, deslumbrante ironía y metáforas sólidas. Per la bona gent da con precisión y atino con esos arreglos que realzan el componente lírico, la perfilada producción, y ese diálogo interno (con el sampler como punto de partida) con músicos catalanes de anteriores generaciones, fortalece el sonido Manel, llevándolo hasta nuevos espacios de estímulo, Llegando incluso hasta cotas muy altas con temas como “Per la bona gent” (donde se atreven con un sampler del “Alenar”de Maria del Mar Bonet ), la mayestática “Formigues” (directa al Top 3 de su repertorio) o la atrevida, y de entrada desconcertante, “Boy Band”, donde la banda mezcla sin pudor el pop  con el dance-funk de !!! y una interpretación vocal de su cantante que recuerda a Quimi Portet. Otro giro irresistible de una banda adherida a la renovación

Tema clave:  “Formigues”

marco 75

 


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