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Novedades discográficas septiembre 2017

posted by KeithModMoon 28 septiembre, 2017 0 comments
The Horrors – V

The Horrors V

Tras convertirse en uno de los puntales del revival garage y el post-punk, The Horrors decidieron salirse de la etiqueta para abrazar nuevas sonoridades con Skying y de manera más acusada con su cuarto trabajo, el más bailable Luminous. Ahora, en su quinta enmienda como banda, dispersan aún más la paleta sonora utilizada en su anterior disco. Un riesgo creativo que les honra pese a que el resultado no sea el más deseado. Un salto que dejará a los sirvientes de sus inicios algo decepcionados.

Diez años después de ese debút que los puso en la avanzadilla de la neo-psicodelia y el garage más oscuro es difícil identificar las mismas constantes vitales en el quinto trabajo de estudio más allá de la voz inalterable de Francis Bawdan. Los británicos siguen explorando corrientes y subcorrientes de décadas posteriores, pero ahora más excitados con propuestas de los 80 y los 90, el synth-pop, lo industrial, lo gótico y ese shoegaze ya arrastrado de anteriores discos, así como el trance, el trip-hop y un pop hermandado con Depeche Mode, Cut Copy, e incluso Pet Shop Boys (“Something to Remember Me By”). Producidos por Paul Epworth, The Horrors revalorizan su pátina moderna, enjuagan bien sus cuerdas pero pierden un poco la identidad más reconocible y elogiable. Lo mejor es que siguen fabricando una música que evoca una realidad alterada, donde uno circula y ve las formas y los colores distorsionándose. Por el camino cartuchos de gran impacto (“Machine”, “Weighed Down”, “Something to Remember Me by”). Pero aquí uno prefiere la nostalgia seca, cruda y transparente de los inicios que este nuevo rumbo más manipulado.

Tema clave: “Something to Remember Me By”

Ariel Pink – Dedicated to Bobby Jameson

Ariel Pink - Dedicated to Bobby Jameson

Ariel Pink sigue sin renunciar a ese pop marciano que lo ha levantado como uno de los artistas pop más imprevisibles, iconoclastas y desconcertantes del actual panorama. Una demostración de una fuerza incorruptible que llega ahora estimulada por la vida y obra de Bobby Jameson, un músico de Illinois desaparecido en 2015 tras una vida marcada por el infortunio y que dejó huella en Ariel Pink como demuestra esta colección de canciones dedicada a su figura.

Un pop sideral expansivo, de quiebros inesperados y atmósferas entumecidas y vaporosas. Ambientes lisérgicos no tan densos pero en los que se siguen confundiendo los rostros y los colores, aunque el tono imperante es una nostalgia regeneradora. Un nuevo tratado de ese weird-pop y pop hipnagógico que tanto ha contribuido a su causa el músico de LA desde sus inicios. Y que aquí encuentra sus cúspides en temas como el twee pop de “Feels Like Heaven”, su ADN sonoro marca de la casa en “Time to meet your God”, el post-punk de cadencia melódica The Buggles (plagio parcial al “Video Killed The Radio Star”) de “Time lo Live”, el desencanto emocional de un Kevin Morby en la bella “Another Weekend”, e incluso el punk incendiario de “Revenge of the Iceman”. Un trabajo disperso, variable, inquieto, alérgico a cualquier etiqueta impropia de un autor esquivo, que a su vez, lo reafirma como un iconoclasta genial y sin equiparación en el panorama musical del presente.

Tema clave:  “Another Weekend”

7

The National – Sleep Well Beast

The National Sleep Well Beast

La banda de Brooklyn se encuadran entre los supervivientes de la pasada década que siguen su andadura artística sin obligación de esconder la cabeza. Aunque en el caso de la formación liderada por Matt Berninger, su crecimiento y popularidad se dio de forma algo inusual y tardía. Se perdieron la gran fiesta neoyorquina del arranque del milenio, y no fue hasta la salida de su tercer disco, Alligator (2005), que se le empezó a aceptar y a tomar en consideración. Desde entonces un despegue, oficializado con Boxer (2007), y apuntalado con High Violet (2010), los ha llevado a ser preciada cabeza de cartel en festivales de todo el globo. Un crecimiento que lejos de estancarse sigue ampliándose con su nuevo trabajo, un Sleep Well Beast que confirma su autoridad dentro del circuito del indie-rock.

The National siguen marchando en formación sólida, subiendo empinadas y desafiantes cuestas, y dejando a su paso una madurez musical envidiada por muchos compañeros de generación. En su último esfuerzo vuelven a hacer gala de un resplandeciente envoltorio instrumental sujeto a una lírica derrotista, apagada y poética. La ansiedad, el miedo, el deseo y el amor, con grados e intensidades tan acentuadas en los tiempos oscuros de nuestro presente, capitalizan el riego narrativo del disco. Una sensación de angustia que queda agudizada con el impecable trabajo de los hermanos Dessner y la voz balsámica de Brenninger: una producción detallista pero no intervencionista – con elegantes y suaves injerencias electrónicas -, guitarras bestiales  y un alarde melódico que perfila sus cumbres en temas como la imbatible “The System Only Dreams in Total Darkness” o la preciosista “Carin at The Liquor Store”.  Un equilibrio medido entre pulso rítmico (ahí está el brillante clímax de “I’ll Still Destroy You”), apagón anímico, melancolía hiriente, melodía brillante y material elocuente en la parcela lírica lo que permite envolver con sobriedad superlativa un disco que anuncia desde todos sus temas la madurez resplandeciente de una banda sin indicios de declive. La resaca de la nueva ola neoyorquina no va con ellos, quizás porque no fueron los primeros, sino más bien de los últimos en ser invitados a la fiesta.

Tema clave: “The System Only Dreams in Total Darkness”

8

LCD Soundsystem – American Dream

Disco del mes

 

lcd soundsystem American Dream

Aunque si hay un grupo de la hornada surgida en los 00’s que puede ondear con orgullo su resistencia creativa ese es el de James Murphy. Tras esa despedida en falso, los de Brooklyn atacan de nuevo los charts con su primer trabajo en siete años. Un esfuerzo que en lugar de desprestigiar el valor de banda, lo acrecienta. Habia el  riesgo de mancillar el recuerdo dulce de una trilogía inicial impecable, pero el astuto Murphy, da otro sonoro golpe de post punk con esta entrega discográfica donde su música parece inmutable al paso del tiempo, tal y como certifican también en sus eléctricos directos.

Hay en este retorno cierta aceptación de la imposibilidad de reproducir los hits bailables de antaño, Murphy, como Lynch en su seminal vuelta en Twin Peaks, reniega de la nostalgia y el riesgo implícito en esta, para en su lugar bucear en su catálogo predilecto y enmarcar el trabajo en una línea post-punk más cruda y oscura, moderando así su inapelable movimiento disco-dance de sus anteriores trabajos. Aunque casi por inercia consigue hit redondos que remiten a su paso por la pasada década. Pelotazos sonoros espontáneos que recuperan el aliento hedonista de esos años de un Nueva York de fiestas en cadena. En esas “Tonite” se erige en un trabuco inseparable del espíritu embrionario de la banda, un ADN muy presente donde Fischerspooner y “Daft Punk is playing at my house” cobran relevancia pero sin llegar nunca a ese ansiado estallido extático que parece anticipar el grueso de la canción. Aunque los años no han pasado en balde en lo sonoro y vocal, sí que ha cambiado el contexto: desde el confort y la seguridad adquirida, con un Williamsburg completamente cambiado e irreconocible (en el que el frontman se ha adaptado abriendo su propio negocio próspero, El Four Horsemen), Murphy apela al pasado como una ensoñación, lamenta la dispersión de sus amigos y las rupturas de amistades, teme el rumbo incierto de su nación, y en definitiva, captura cierto angst muy concreto de la mediana edad, y subyace también un reflejo elocuente de la situación político-social que se vive en su país. La oscura “How do you sleep” es una buena muestra de ello, en lo que parece un relato sobre  la fricción de una amistad perdida. En “Change yr mind” prefiere invocar a Liquid Liquid. En la guerrera “Emotional Haircut” se enjabona con punk neoyorquino de los 80. Por su parte “Black Screen” se erige en una emocionada velada fúnebre para el desaparecido David Bowie. Y en la pluscuamperfecta  “American Dream” llama a las puertas del cielo con una balada de aceleración cirujana y bañada por una melancolía aturdidora. Uno de los techos de este 2017. No se queda atrás la pieza que más sonrisas despertará en los ávidos de hits – en un disco que sin buscarlos los acaba encontrarlo, especialmente en la escucha repetida – “Call the police” lleva ese riego hedonista de regusto no excesivamente dulce que caracteriza los éxitos de la banda. LCD Soundsystem parece haber despertado de una crionización que hubiera mantenido sus órganos y sentidos en perfecto estado. American Dream es la absorción de la grandeza de una banda que en lugar de perder relevancia se posiciona en el pelotón de escapados para seguir liderando el rock con sintetizadores. El astuto James Murphy ha encontrado la fórmula perfecta para seducir los pies, la cabeza y el corazón, y el efecto es sobrecogedor e inevitable.

Tema clave: “American Dream”

8,5

 


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