CrónicaRock

The Stranglers – Barts (Barcelona, 1 de abril del 2014)

posted by KeithModMoon 3 abril, 2014 0 comments

The Stranglers

Con el recuerdo aún de su paso por el último Summercase en 2008, el concierto del martes en la sala Barts dentro del 25º Festival de guitarra de Barcelona, sirvió para constatar que el hábitat natural de The Stranglers son las salas y los recintos reducidos. Los mismos que dieron cobijo a la formación en un lejano 1974, cuando la banda forjaba su leyenda en el circuito de pubs ingleses y esparcía la semilla de lo que se convertiría en el movimiento punk.

Han pasado 40 años, y los tugurios de antaño son ahora salas con filas y asientos, para verlos hay que desembolsar 30€, su audiencia ha envejecido con ellos, pero mantienen despierto su espíritu, y los más importante, siguen avivando su flama rockera. Al menos con esa intención aterrizaron el martes la ciudad de Barcelona. Fue salir al escenario, y Jean Jacques Brunel, Dave Greenfield, Jim Macaulay y Baz Warne pisaron el acelerador para no soltarlo en toda la velada.

“Peaches, “No More Heroes” y la inmortal “Golden Brown” se sucedieron sin respiro durante un primer tramo en el que no escatimaron ninguno de sus grandes hits. Una primera fase en la que pusieron de manifiesto que lo suyo, por mucho que celebren 40 años en la carretera, no es ningún ejercicio de nostalgia tan en boga de estos días. Jean Jacques Burnel y los suyos siguen en un estado de forma envidiable, pese a rondar o sobrepasar los 60 años, se han mantenido activos desde sus inicios, y eso es algo que se refleja en sus directos, sonando engrasados y potentes.

Y solo con esa confianza y compenetración se puede entender que dispararán toda la munición pesada a las primeras de cambio y orientarán la segunda aparte del concierto hacía un repertorio más eléctrico, pero también más actual y desconocido. Fueron sus temas de ardor punk los que más entusiasmo generaron a una sala con amplia presencia inglesa, el público más entregado y de calle.

Un repertorio intenso – se vio a Baz Warne salpicando la lona del escenario con su propio sudor-  incesante, contagioso, que transcurrió sin respiro hasta la llegada de los bises. Antes de ese momento se atrevieron con la versión, de dilatados y gruesos riffs, del “Walk on by” de Burt Bacharach que popularizó Dionne Warwick, y despidieron el primer bis con otra versión, esta vez el “All day and all of the night” de The Kinks que llevó al público a la entrega desmedida y al baile eufórico. Quedó tiempo para un último bis, en el que enseñaron de nuevo sus mejores cartas con un tema explosivo que retumbó de forma atronadora por toda la sala y puso el broche de oro a una velada de dos horas.  Dejando así claro, una vez más, que la edad no siempre va reñida con la práctica de las artes musicales.


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