CrónicaRock

The Yardbirds – Festival Internacional Blues de Cerdanyola (21 de octubre 2011)

posted by KeithModMoon 24 octubre, 2011 0 comments
We’re more than a tribute band
Yardbirds Cerdanyola

Foto: Marc Muñoz

A lo largo de 24 ediciones el Festival Internacional de Blues de Cerdanyola se ha convertido en un referente dentro del panorama español a base de un cartel poblado por artistas de primer nivel que han puesto en el radar sonoro una pequeña localidad a las afueras de Barcelona, como es Cerdanyola. Músicos como Johnny Winter, Solomon Burke, Robin Trower, Ten Years After han pasado por la localidad catalana a lo largo de algunas de las ediciones de este festival. 

Este año, la organización puede enorgullecerse de haber sumado a la lista bandas del calibre de The Yardbirds, Y&T o Wishbone Ash.

Pese a ser un festival centrado en la música negra, también caben propuestas fronterizas al blues, de ahí la presencia de una formación mítica de los 60’s como los Yardbirds, percusora del hard-rock, antesala de los legendarios Led Zeppelin, y cantera de guitarristas excepcionales que durante diferentes etapas militaron en ella: Jeff Beck, Jimmy Page y Eric Clapton.

Los que hayáis leído alguna de mis crónicas por estos lares conoceréis mi debilidad por el rock de los 60’s, así que no desaproveche  plantarme en Cerdanyola para asistir a otra cita con la historia  del rock. También os podréis imaginar el batacazo que supuso comprobar ya en el primer tema una importante ausencia encima del escenario. Los que seguimos la actualidad de esta banda, sabíamos que la nueva formación estaba compuesta por dos miembros originales más tres nuevas, y jóvenes, incorporaciones. Sin embargo, tal y como nos notificó Jim McCarty (único miembro original de la banda presente el viernes) su amigo y compañero Chris Dreja (guitarra rítmica) no había podido acudir a la cita debido a un paro cardíaco. Nos tranquilizó saber que ya se encontraba fuera de peligro.

Un mazazo tempranero para los que allí nos reunimos. Sin embargo, el cuarteto de esa noche pronto se obceco en sacarnos la cabeza la sensación de estar presenciado algo más parecido a una band tribute que a la clásica formación R&B que sacudía los clubes de Londres a mediados de los 60’s.

La nueva formación es más que una banda de tributo porque no se limita a reproducir los grandes éxitos de los Yardbirds sino que los interpretan y ejecutan encima de un escenario con la garantía de haber sido adiestrados por dos de los miembros originales. Y eso se nota, no sólo en la exactitud y vigorosidad con que interpretan sus temas, sino también en el respeto que muestran hacía sus mentores los tres jóvenes que se ocupan de la guitarra, el bajo y la voz.

Yarbirds en festival Blues Cerdanyola

Foto: Marc Muñoz

Su concierto fue de menos a más, del susto inicial y la decepción, a la plena aceptación y goce de un recorrido que repaso casi la totalidad de los temas clásicos, así como espacio para incursiones al blues, temas recientes creados por los nuevos Yardbirds y alguna incursión psicodélica. En todos los terrenos los cuatro componentes se movieron con oficio, solvencia y entrega. Compenetrados y con ese notable equilibrio entre veterania sabia y frescura juvenil (quizás solo hubo frescura juvenil, porque McCarty se mantuvo, ante el desconcierto de los presentes, al mismo ritmo incesante que sus pupilos)

A lo largo de una hora y media la veterana concurrencia que se ceñía al escenario pudo disfrutar de la mayor parte de los temas que han definido a este legendario grupo. “I’m not talking” se dejó oír hacía los primeros acordes, no faltaron tampoco “Shape of things”, la estimulante “For your Love”, o la tan bien ejecutada “Train Kept a-rollin”, para afrontar sus últimas píldoras con “Dazed and confused” (que recordaron que pese a lo contrario que muchas piensan, Led Zeppelin se la tomo prestada de ellos), y terminaron finalmente con una versión de “I’m a man” de Bo Diddley. Para los más lisérgicos se echó en falta canciones de la talla de “You’re better man than I”, “Stroll on” o “I feel I’m sick”.

Con el concierto de The Yardbirds en el Ateneu de Cerdanyola fuimos testigos (quizás los últimos) de la consistencia contrarrestada entre los cuatro integrantes, pero si hay que buscarle debilidades al su directo este sería el exceso de respeto hacía lo que representan, que se traduzco con ceñirse con exactitud (demasiada perfecta) a los hitos de antaño. En ese sentido se echo en falta algo de carácter, un punto de chispa improvisada, algo de eso que los definía en sus shows de la década de los 60’s, donde se sucedían alocadas jam rockeras con puntas caóticas y sin minutaje que los frenará. Dada la importante ausencia, la formación fue a asegurar su bolo con un guión marcado y prefijado.

The Yardbirds

Foto: Marc Muñoz

Su directo, además de disfrutarse como un acto de nostalgia, nos sirvió para comprobar el talento desaforado de un joven guitarrista que por su físico diríamos que ha sido sacado de alguna hermandad universitaria dedicada al fútbol americano. Nada más lejos de la realidad, porque Ben King es un talento innato y lo demostró de sobras con sus riffs, punteos y solos. Maneja la guitarra de una manera alucinante para un tipo de veintiún años.

También destacar la labor de su cantante, con habilidad para adaptar su voz a los diferentes registros por los que se mueve la banda, y con una faceta animadora que no terminó de cuajar en el público de la noche del viernes.

Tras la gustosa imprenta rockera y bluesera dejada por los Yardbirds, cerraron la noche la banda americana de hard-rock Blackfoot.


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