Crítica DiscoIndieRock

Viniloteca Siglo XX: The Fall – The Unutterable

posted by Marcos Gendre 17 diciembre, 2014 0 comments

The Unutterable

Discográfica: Beggars Banquet

Año de publicación: 2000

Antes de que James Murphy se llevara a todos de calle con el revival  de neo post-punk, musica dance y tecno más inteligente de la década pasada, The Fall ya había sacado a la luz “The Unutterable”(Beggars Banquet, 2000), un engendro de múltiples cabezas que sudaba pulsión post-milenio por los cuatro costados.

Llevando a la bestia hasta el centro de la pista de baile. Remozados entre ráfagas de electrónica camaleónica y espasmos de rock pastillero. Mediante “The Unnuterable”, The Fall dejaban en evidencia al 99% de los kilos de nuevos productos musicales revivalistas: casi todos manufacturados como en una cadena de montaje con el molde perfectamente delineado entre las formas tribales de Talking Heads, la propensión horizontal de Can y, como no, la paranoica propensión repetitiva de los mismos The Fall. Pero como no existe un tipo sobre la faz de la tierra menos hype que Mark E. Smith, estaba claro que su enésima demostración de clarividencia iba a pasar tan desapercibida como cualquier de sus nutritivos trabajos de los años ’90. Así, desde el mismo momento de su publicación la nueva criatura del combo mancuniano pasará más desapercibida que un disco de rarezas de China Crisis… El eterno gesto huraño de Mark E. Smith no vende ni vende ni interesa de promocionar.

Obviando el halo de malditismo al que se verá expuesto este trabajo -bueno, como todos los últimos quince álbumes del grupo…-, lo que nos podremos encontrar al abrir el cofre de los tesoros es una nueva ración de motivos para volver sobre el interminable rastro de la banda, nada más dejar de escucharlo. Eso o programar el replay para seguir recibiendo la infecciosa ración energética que proporciona la mera exposición a esta obra tan infravalorada. Porque entre su red nerviosa de tejidos analógicos, se encuentran razones tan enfermizamente saludables como las feromonas que eyecta la electrónica distorsionada de “Devolute”. Pero si lo que quieres es estar al límite de una proverbial torcedura de cuello, ahí tienes las descargas electro-punkoides que escupe “Two Librans” y “Way Round”. Aún más física que esta sensación, latigazos como “Sons of Temperance” y la tensión de cibernética de “Serum”  son de los que se retuercen por toda la espina dorsal con ganas de hacer pupita. Y si lo que quieres es sentir el gusanillo de un Tony Manero perdido entre los escombros de Manchester, no tienes más que desgastar el suelo al ritmo del tecno-funk que brama “Das Katerer” o el punk-rock anfetamínico que “Hands up Billy” chorrea con gota gorda. Más allá de su mutante libro de estilo, The Fall aún tienen tiempo en “Ketamine Sun” y “Hot Runes” de acordarse de unos de sus más aventajados alumnos, los Pixies.

Demasiadas razones como para seguir obviando uno de los mejores discos del comienzo de siglo, lo bueno del asunto es que aún hay más. ¡Vaya que sí! Pero eso ya os lo dejo a vosotros, porque que desentrañar de sopetón tal cantidad de manjares, hasta sería una falta de delicadeza por mi parte.

En dos palabras: Sencillamente inagotable.

8,5

 


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