IndieRock

Wanted: Disco Inferno

posted by Marcos Gendre 24 septiembre, 2012 0 comments

Wanted Disco Inferno

Quién

Banda de Essex formada en 1989, primeramente, por Ian Crause – voz y guitarra – , Paul Willmott – bajo -, Rob Whatley – batería – y Daniel Gish – teclados -, pronto este último abandonaría la nave para embarcarse  en Bark Psychosis, combo por el que el influyente crítico Simon Reynolds acuñaría por primera el término “post-rock”.

Reducidos a trío, pocos se podrían imaginar que de esta panda de adolescentes devotos de Joy Division pudiera surgir uno de los proyectos más excitantes de los ’90.

Causas pendientes

Firmantes del fascinante “Tecnicolour” (1996) y también del más arriesgado D.I. Go pop (1994), Disco Inferno alcanzarán con este segundo el unánime reconocimiento de la crítica independiente, colocando los cimientos de la sección más pop dentro del emergente post-rock. Antes de llegar a estos niveles superiores, Crause y los suyos van sembrando su camino a la excelencia con una colección de 4 encomiables ep’s, que ya ponían sobre aviso a los más incautos de  la que se avecinaba.

Deudores confesos de New Order y Wire, en sus primeros pasos de aprendizaje con “Science ep” (1991) y “Open Doors, Closed Windows” (1991) ya irían dejando algún apunte de su enorme potencial. Sin embargo, nadie estaba preparado para su espectacular inmersión en los meandros más revueltos del pop experimental. Para que se produzca este proverbial giro se dan tres causas principales: El uso del MIDI para sacarle nuevas vías de expresión deconstructivas a la guitarra; el repentino interés por los patrones rítmicos de Public Enemy y la integración de samplers, que reflejan el pulso caótico en el que vivimos, mediante ruidos de la calle y la naturaleza, que dotarían de una literalidad sónica, por momentos, casi asfixiante y terriblemente atractiva a su entramado sonoro. A través de este último hecho, Disco Inferno serán tan vitales en la evolución del sampler como en su día lo fueron Kraftwerk con los sintetizadores.

Nivel de misterio

Disueltos en 1995, un año antes de la publicación de Technicolour, Ian Crause, Willmott y Whatley acabarían agotados de los problemas económicos que acarreaba la banda y su mínima repercusión comercial, más cuando coetáneos como Stereolab, a los que no tenían nada que envidiar, se llevaban todos los aplausos del respetable.

Tras este monumental palo, Willmott se junta a Lisp, Whatley desaparece del mapa y el cerebro del grupo, Ian Crause, monta Floorshow, con los que no llega a publicar ninguna de sus grabaciones, haciéndonos esperar cuatro largos años antes de ofrecernos obras más simplistas como “Elemental” (2000), su primer single en solitario, y Head Over Heels (2002), otro sencillo que, curiosamente, es apadrinado por el sello español “Acuarela”. Después de estos entrantes musicales, Crause deja la música hasta que en 2008 se va a vivir en Bolivia, desde donde empieza a trabajar en material nuevo que promete ser una continuación de su trabajo con Disco Inferno.

Recompensa

Incalculable. Su cotización se ha puesto por las nubes gracias al revelador recopilatorio de sus cinco ep’s  hechos entre 1992-94. Debido a este extraordinario suceso discográfico, toda la región indie se ha volcado para intentar convencer a Crause y compañía de una más que improbable vuelta.

Negaciones al festival de Coachella y sus propias declaraciones a medios como The Quietus nos hacen ver que Crause no está dispuesto a retomar este grupo al que, por ejemplo, gente como Animal Collective, Fennesz, Hood y Piano Magic, literalmente, les debe la vida.

Curados de espanto, lo que si es una gozada es comprobar la vuelta a la actividad de Crause,  una década después de su último disco, con “More earthly concerns”, un tema colgado en Abril de este año por internet que sabe a gloria, y en el que hace por primera vez uso de su propio legado desde que se había desecho Disco Inferno.

Cómo reconocerlos

Por el apocalíptico pop mecanizado que desprende la inmensa “Starbound: all burn out and nowhere to go”, sin duda, uno de esos selectos tipos de clásicos que definen una escena a la perfección. En este caso, el nacimiento del post-rock.

Vivos o muertos

Como grupo, más muertos que un bacalao en las cloacas de Chernobil. Si nos da igual el nombre del firmante, sea Disco Inferno o Ian Crause, ahí cambia la cosa porque Crause nos tiene preparado algo, en la onda de su anterior banda, que promete ser grandioso.


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