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Sónar 2012: Crónica Sábado 16 de junio

posted by KeithModMoon 19 junio, 2012 0 comments

Jornada maratoniana la que este servidor vivió el sábado en el Sónar entre decibelios resonantes e ingestas de cerveza insalubres. La cosa arrancó pronto, a eso de las 17h de la tarde, cuando el sol castiga en su máxima intensidad. Por suerte en el Village, el talentoso Nicolas Jaar suavizaba el calor ambiental (y corporal ante tanto desfile de ombligos y glúteos al aire) con su nuevo proyecto, Darkside… blues futurista a medio camino entre el sonido Apparat del último disco y la banda sonora que David Lynch pondría en una barbacoa de las suyas.

A Jaar y al guitarrista Harrington le siguió un greñudo tatuado que parecía salir del último grupo hardcoreta de la costa oeste. Nada más lejos de la realidad, porque cuando Star Slinger se sube a la cabina es capaz de pinchar píldoras bailables de aupa, con aromas soulful y funky, y con capacidad para sumergirse en bootlegs y no salir manchado. Su sesión en el Village sirvió para empezar a calentar los ánimos del público presente pese al reducido alcance sonoro que presentó durante toda la tarde ese escenario.

Arbol Sonar 12

Marc Muñoz

Se tuvo que esperar a las 9 de la noche para adentrarse en Convent del Àngels (SonarComplex) y disfrutar de la música en las condiciones más idóneas: ni rastro de calda, poca luz para evitar distracciones, lejos del hedonismo contagioso del Village y con una gran sonoridad. En el escenario la propuesta que mejor encajaba en esas circunstancias: Arbol. Miguel Marin desglosó su mayúsculo último trabajo (She read the wrong book) con la compañía de una banda: guitarra, violín, chelo, teclados y una cantante con una voz que heló los surcos sanguíneos. Pronto su electrónica ambiental de pulso cinematográfico se empezó a esparcir por este mágico espacio y a hipnotizar y fascinar a los que ahí se daban cobijo mediante la certera combinación de los sonidos digitales con una predominante presencia orgánica, y con ese plus de intensidad que nos avanzó en la entrevista que le hicimos. “In this castle” y “My name is Pony” fueron las cumbres artísticas de uno de los mejores lives presenciados en esa larga e intensa jornada.

Obligada a un cambio de escenario después de la cita con Arbol. Ni las carreras con taxi, ni las coladas ni las prisas pudieron evitar recuperar el tiempo perdido con un shawarma XL, las maravillosas vistas desde una azotea de lujo (y otros tipos de vistas iguales o más gratificantes) o el taponamiento humano para acceder a la Fira de la Gran Via. Todo eso impidió llegar a tiempo para gozar del que para muchos ha sido uno de los directos del festival, el de los norteamericanos The Roots.

Mirándolo por el lado bueno, “The Bay” nos pilló ya asentados y en posición. Metronomy empezó con varios de los hits de su imperdible English Riviera, y al contrario de lo que cabía esperar no sonaron igual de revitalizantes como en el disco. Sin embargo, el show se aceleró cuando dejaron a un lado las melodías adhesivas de indie-pop electrónico que los han popularizado y se embutieron en una vertiente más instrumental, creando una explosión rítmica sin necesidad de voz, pero con una compentración de los cuatro componentes (les acompañaba un teclista de apoyo) asombrosa. Una vez encendida la mecha inesperada, el concierto siguió subiendo en cotización con “Corinne” y un “The look” que desató la euforia entre los presentes. Un notable fin de fiesta para un concierto con algún altibajo pero que en general dejó bastante satisfecho.

No se puede decir lo mismo de unos que pisan coordenadas parecidas. Hot Chip se plantó en el SonarPub con su recolecta de hits bailables, pero el sábado sonaron anódinos, sosos, con las pilas descargadas. Ni su look nerd ni desfilando temas como “Ready to the floor” o “Over and over” consiguieron aupar un directo que tiene mucho que envidiar a uno de sus exponentes con los que se les suele comparar, los amos de la fiesta disparatada…. Devo.

Tras el paso de Alexis Taylor y los suyos la cita grande se fraguaba en el colosal SonarClub donde Deadmau5 (superfigura de la electrónica en los EEUU) dispensaba bajos musculados a los sedientos de chicha directa y accesible.

Inmersos en esas horas donde el bullicio poco exigente clama por bajos atronadores que les permitan mover las caderas, Modeselektor aportó algo más a la formula de baile. Su set desligado de patrones y guiones preestablecidos guió a los asistentes a un acelerado tour a través de un techo denso que en ningún momento se desentendió del factor rompecaderas.

Otro que tiene la fórmula cogida para desplegar su techno dopado por beats demoledores es el francés Laurent Garnier, un veterano que tiene cogida la medida a los grandes retos, cuando más abarrotados mejor.

Tras Garnier hubo tan solo tiempo para arañar un par de temas a la nueva sensación inglesa Julio Bashmore quien tuvo el honor de mandarnos a todos hacía casa.

Detrás quedaba un nuevo récord de asistencia para el Sónar (con 98.000 espectadores), un maratón musical, carreras, encuentros y desencuentros, baile, mucho baile, y abatimiento físico de las que hacen pupa.


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