CrónicaSoul

Lee Fields & The Expressions – La 2 de Apolo (Barcelona, 17 de mayo de 2019)

posted by KeithModMoon 20 mayo, 2019 0 comments

Desde 2017, con el deceso del volcánico Charles Bradley, Lee Fields se ha quedado como el último portador masculino de la llama del soul clásico (a no ser que Smokey Robinson o Al Green ofrezcan algún concierto en un código postal cercano)  para una generación que convivió con los grandes profetas del género y que cimentaron sus carreras inspirados por ese clima exuberante de este género musical. Pese a la nueva camada que defiende y reactualiza con destreza esas raíces, Lee Fields personifica un carácter y una modalidad escénica en bises de extinción. Solo así se entienden las abundantes caras de satisfacción que dejó su paso por la La 2 de Apolo, propias de un público acariciando otro período de la historia de la música popular.

El finlandés Bobby Oroza, y su soul orientado al club de jazz de segunda, dejó el escenario acondicionado para el asalto del reverendo de New Jersey. Sus cohesionados e impecable The Expressions calentaron previamente su salida al escenario como si de un púgil de boxeo se tratara, y a sus 68 tacos, Fields desencajó mandíbulas desde los primeros ganchos. Con su reciente “It Rains Love” en el cancionero más manoseado, el soulman norteamericano se comprometió a lanzar una lluvia de amor entre los presentes. Su grado de entrega y el arrecio vocal que lo distingue desactivó corazas con suma facilidad, ganándose la empatía y la adhesión de los presentes, que intentaban responder con la misma intensidad con las que el reverendo asediaba los corazones en temas como “I’m Coming Home” o “You’re What I Needed in my Life”. Sin embargo, Fields siempre va una marcha por delante, con un esfuerzo costoso a su edad y, sorprendentemente, sin ningún sobrecargo, ni en su voz (ahí quedaron sus desgarradores gritos), ni en el físico con respecto a su última actuación en sala en la ciudad de Barcelona. Si bien es también justo apuntar que dista a largas distancias de la explosión escénica de su admirado James Brown (por mucho que le apelliden “Little JB”), e incluso del mencionado Charles Bradley, dos exponentes de ese soul que escupe sudor y pasión. Aunque el termómetro de Fields sigue marcando temperaturas altas, especialmente cuando recurre a algunos clásicos de su cancionero: un “Ladies” que ofreció un brochazo pulido con el que volvió a levantar el fervor entusiasta entre los asistentes y la arrebatadora “Wish You Where Here”, con el cantante a pleno pulmón y desafiando el seguro que haya tasada su voz.

Algo rácano en un bis de un solo tema (“All i Need”), Fields se despidió con el calor de su público alimentando su energía y su estima, con esa sensación reconfortante de mantener viva  la llama de ese soul en extinción con honor, clase y contundencia, y de haber cumplido el objetivo de repartir amor y entusiasmo alrededor de la música, y, de paso, desconectarnos de nuestros cortocircuitos mundanos. Un show canónico, previsible para los que repetíamos, pero altamente regenerador y de huella imperecedera en la memoria.


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