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Un regalo para el FAN: crónica del Primera Persona 14

posted by Cesc Guimerà 13 mayo, 2014 1 Comment

Primera persona 14

Al ritmo de ‘Jobseeker’ de los Sleaford Mods apareció en el escenario del CCCB Irvine Welsh, el gran reclamo de la tercera edición del festival Primera Persona, celebrado este pasado fin de semana. Nuevos y viejos guerreros de trinchera cultural británica. El novelista, para el que no hace falta mayor introducción, pasó por Barcelona en una parada más de la gira de presentación de Skagboys (Anagrama, 2014) la esperada y recién publicada precuela de Trainspotting. El certamen, reflejo de la vida y obra de sus directores, congrega creadores que han hecho del ‘yo’ los fundamentos de su obra y que en ediciones anteriores ya contó con la participación de Stewart Home, Ben Brooks, Donald Ray Pollock o Robert Forster…. Estuvimos en algunas de las sesiones.

En el plato fuerte del sábado y de la presente edición, Martí SalesSurfing Sirle, poeta y traductor al catalán de Fante (padre) o Vonnegut– condujo la charla con Welsh, previo cameo de Sergi Pons Codina, ilustre andreuenc adoptivo que ha situado el pueblo de Sant Andreu en el mapa literario catalán con su trepidante debut Mars del Carib (Edicions de 1984), novela de la que leyó una de sus más delirantes escenas. Teletransportado al Reino Unido de finales de los setenta y principios de los ochenta, el de Edimburgo repasó filias y fobias, su primer concierto (David Bowie) o el devastado escenario social y cultural del Reino Unido, con una demonizada –si me permiten adoptar los términos de Owen Jones– clase obrera británica, víctima de los estragos de las políticas neoliberales de Thatcher, la decadente continuidad de John Major, la gran mentida del rock’n’roll (léase el nuevo laborismo de Tony Blair y Gordon Brown) y la vuelta a los estándares de victorianos de división de la riqueza en la era Cameron.

El día en el que el Hibernian, equipo del que Welsh es simpatizante, se veía obligado a jugarse en un playoff la permanencia, la charla no podía tener otro punto de partida que no fuera el futbolístico. El balón aparece de una forma u otra en todas sus obras, incluso en Trainspotting, aunque finalmente Danny Boyle prescindiera para el celuloide de las escaramuzas de sus protagonistas en las terraces de Easter Road (aquí pónganle banda sonora de los Cockney Rejects). Fútbol y hooliganismo son, en definitiva, sinónimos de la subcultura británica de la que se ha nutrido el de Edimburgo, nacido y criado en un entorno devastado por la desindustrialización “thatcheriana”, al que más de tres décadas después no se le ha ofrecido una alternativa pasa salir adelante. Si Kiko Amat y Miqui Otero querían “mitos fundacionales” para su festival, Welsh era La Figura imprescindible.

Para los futboleros, por cierto, el futuro de los Hibs se decidirá a partir del próximo 21 de mayo. Rivales: Hamilton o Falkirk.

La hoja de ruta el Destilador por el Primera Persona 14 tenía marcada en negrita y cuerpo dieciocho la tarde del jueves, en la que Tracey Thorn acudía a presentar su libro Bedsit Disco Queen: How I Grew Up and Tried To Be a Pop Star, editado a finales del pasado verano. El lunes a media mañana se anunciaba la ausencia de la mitad femenina de Everything But The Girl, reemplazada por la revista Mongolia, en una sesión que contó con la participación del ya ex Astrud Manolo Martínez  y la actuación de los barceloneses Nueva Vulcano. Antes pasaron por el escenario del CCCB Raúl Cimas, Javier López Menacho y Jorge Carrión.

Así, pues, nos estrenamos el viernes con las distendidas Memorias de Militancia que contaron con la participación de Antonio Baños, Carolina del Olmo, César Rendueles, Roberto Herreros (ex Garzón luego cachondamente reconvertidos en Grande-Marlaska) y el diputado de la CUP en el Parlament de Catalunya, David Fernández. Si alguien tenía sospechas de posible adoctrinamiento cayó en el error y los participantes ofrecieron una distendida conversación, con gran dosis de humor, ironía y autoparodia/crítica, cargada de delirantes anécdotas callejeras, pero en la que en el fondo nunca faltaron los aires reivindicativos. Ahí estuvo el cierre con versión de Billy Bragg y la revelación del festival en el descubrimiento de la faceta como cantante de David Fernández, que se atrevió con ‘La Línea del Frente’ de Kortatu.

Mientras lo más in de la ciudad se congregaba al paso de Dean Wareham por La 2 de Apolo, la militancia seguía al pie del cañón en el auditorio. En este caso no la de izquierdas, sino la militancia Mod. Después del turno de la leyenda del cómic underground estadounidense Gilbert Shelton, Alex (Cooper) Díez, Fernando Polo (Sex Museum) y Felipe de Los Fresones Rebeldes mantuvieron una retrospectiva conversación sobre la explosión de la escena modernista estatal. La resistencia mod es intergeneracional, así que los que nos movemos por la treintena disfrutamos con temas de Los Flechazos, la versión de ‘Carnation’ de los Jam a cargo de Alex o la traca final con ‘So Sad About Us’ de los Who, también adoptada por Weller, Foxton y Buckler. Y sí, Felipe tocó ‘Al Amanecer’ y uno regresó de forma súbita y prematura a las sesiones light de las discotecas de Marina en las que se entraba cargado de alcohol de garrafón gracias a la bondad de los dueños de los antros que se saltaban a la torera las prohibiciones vigentes que relacionaban consumo de alcohol y edad. Los novelistas británicos Jonathan Coe y David Nobbs, Manolo García acompañado de Miqui Puig, El Último Vecino, Esther Margarit, Extraperlo e Ian Svenonius, cerraron la noche del viernes.

La última jornada del festival se puso en marcha con la también novelista canadiense Sheila Heti en una intervención que podríamos bautizar como “¿Cómo debe ser una relación?” y que contó con la inestimable aportación del público. En una sesión muy literaria, el estadounidense Jonathan Lethem, acompañado por su hermana Mara y por el ausente pero muy presente Blake –el mediano de los tres Lethems–, regresó a su infancia en Brooklyn y se reencontró con las influencias del entorno y familiares que han definido su obra. El Primera Persona del viernes también fue una de las etapas del maratoniano tour de Calvin Johnson por el estado. Nacido en Oympia –que es como La Bisbal d’Empordà pero en el estado de Washington– esta figura icónica del punk (como concepto más que como estilo) americano se marcó una actuación de tres cuartos de hora en la que exhibió su faceta de trovador y sin ni siquiera micro, y a plena luz, reinterpretó entre bailoteos memorables algunos de sus clásicos como ‘Love Travels Faster’.

Bob Stanley, como arqueólgo pop además de miembro de Saint Etienne, y Green Gartside (Scritti Politti) charlaron sobre la escena independiente en ciernes de principios de los ochenta a raíz del recién publicado por Stanley Yeah Yeah Yeah: The Story of Modern Pop, un tocho de casi 800 páginas que es una verdadera enciclopedia de la música popular. Pincharon a los Buzzcocks, a los TV Personalities y a Josef K, profundizaron sobre el DIY musical, rememoraron la efervescencia de la universidad de Leeds en aquellos años y cargaron contra la desnaturalización del Indie. ¡Pero ojo! Quizá el peligro no sea tanto el pop de masas de One Direction o Justin Bieber como prodigó Green, sino que puede que el enemigo esté en casa, en la inocua escena de ‘grupos de guitarra’, domesticados dentro de esta cultura mainstream camuflada de independencia y legitimada como forma de consumo underground por medios como Vice o Pitchfork, o festivales como Coachella, ATP o su primo hermano del Fòrum barcelonés. (En este sentido soy más de Víctor Lenore que de Gartside…)

Y llegó el fin de fiesta con la infalible fórmula marca-de-la-casa. Si el año pasado corrió a cargo de Robert Forster, en solitario y acompañado de músicos locales, la tarea de esta temporada cayó en manos de Gerard Love, miembro fundador de Teenage Fanclub, secundado por Beach Beach. Él escocés ya tenía un militante, pero los mallorquines ganaron un fan ante la impecable naturalidad con la que asumieron los clásicos de los de Glasgow: ‘Ain’t That Enough’, ‘Radio’, ‘Sparky’s Dream’ o ‘Don’t Look Back’, todas ellas compuestas por el bajista.

Tres jornadas regresión adolescente no podían tener un final más redondo para un festival de formato único que este año ya ha dado un salto de popularidad respecto a sus dos primeras ediciones, pero que sigue siendo un regalo para los siempre obstinados consumidores de la cultura pop, a los que permite disfrutar de ídolos/referentes de una forma cercana. Solo con el evidente reclamo para el gran público que es Welsh se puso el cartel de sold out en un auditorio de 350 localidades…


1 Comment

Biff, Bang, Pow! | Un regalo para el FAN 13 mayo, 2014 at 16:06

[…] Crónica publicada en El Destilador Cultural […]

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