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Adiós 2010 de mi…

posted by Marc Muñoz 31 diciembre, 2010 3 Comments

De mierda, miseria, miedo, o lo que uno crea más adecuado para definir este año que dejamos con la guadaña de la crisis suspendida encima de nuestras cabezas.

2010 no va a quedar como un año fácil. La crisis ha dejado serias heridas abiertas en todo el país: el 20% de paro entre la población activa, la alarmante situación entre la población más joven con un 40% de paro (casi la mitad, se dice rápido se digiere lento) y el consecuente tapón generacional que puede provocar, la proliferación de los sin techo por las grandes ciudades, el aumento de la delincuencia y sensación de inseguridad, y quizás lo más alarmante: una crisis que ha destapado las inaptitudes de unos políticos superados por la situación y preocupados en su apoltronamiento, y que ha servido para poner de manifiesto el enrome descrédito del pueblo hacía ellos y hacía ciertas élites que siguen gozando de su privilegiada situación. Quizás lo peor de todo, es que esta situación no vaya a aderezarse en el 2011, ni en los próximos tres años según palabras del ya acabado ZP (si él dice 4 años es que son el doble), y que las tornas políticas que le esperan a este país en el 2012 dibujan un panorama cero estimulante.

Pero el año será recordado más allá de la crisis internacional. También ha sido un año de dramas, de frustación, de revelaciones que han acrecentado la indignación general, una indignación que se ha manifestado de forma violenta en ciertos países, y en definitiva, todo ello ha provocado a veces la sensación de encontrarse al borde del colapso (y no sólo el financiero, como sufrieron Grecia e Irlanda) Un colapso como el que azotó a Haití y lo sigue haciendo. Un colapso con el que sobreviven desde hace años los ciudadanos de Irak, Afganistán y la cada vez más tomada por los “narcos”, Méjico. A ellas hay que añadir las grandes olvidadas de siempre, las noticias casi invisibles que diría Ramón Lobo, como los conflictos de Somalia, Congo o Chechenia. Pero si ha habido una noticia que nos ha saqueado las conciencias y ha ocupado más portadas han sido los miles de documentos clasificados destapados por Wikileaks, y la posterior cacería a la que ha sido sometido su líder. Julian Assange y su organización dejaban al desnudo a la administración americana y sus entresijos políticos en casos tan graves y peliagudos como la guerra de Irak y la muerte de civiles, o las relaciones, sonsacadas a través de las embajadas, de los EEUU con los otros países. Muchos critican la razón de ser de Wikileaks por poner la diplomacia mundial en alto riesgo, pero mucho más peligroso fueron las maniobras militares de Corea del Norte en una pequeña isla de Corea del Sur que hubieran podido tener consecuencias devastadoras, y que a pesar de no ir a más, podría ir en cualquier momento.

Pero ahora es tiempo de escenificación, de mostrarnos felices ante los demás, aunque no lo estemos y debamos fingir tal y como explica Iñigo Mielgo en el “Blanqueado anual del fin de año”. Así que perdonar si este texto está cogiendo un tono demasiado serio y catastrofista (una sensación demasiado latente durante algunos días cuando por las noticias veíamos a los vecinos europeos saliendo a las calles como una masa enfurecida), y dejarme que ponga remedio a esto inmediatamente (pensar en esa tan ansiada Copa del Mundo por ejemplo) hablando de los temas que ocupan normalmente a este blog.

La industria cultural y del ocio no ha sido ajena a la crisis económica. Pese a que el cine sigue experimentando una importante caída por la piratería, la música parece haber pasado ya por sus peores momentos, al menos esa es la sensación que deja el éxito de nuevos canales de explotación, como el genial Spotify. Por su parte la industria del videojuego ha encontrado un buen salvavidas en la tecnología y en las grandes apuestas de Sony y Microsoft en seguir las pautas de Nintendo con Move y Kinect, respectivamente.

A nivel cualitativo, y dentro del favorable contexto para la creación de obras artísticas que propone el actual (los períodos de crisis y tumultuosos sacan muchas veces nuevas corrientes, estilos y lo mejor de cada artista), parece no haberse resentido. Quizás el cine ha sido el más perjudicado, un año más, pero en líneas generales hemos podido disfrutar de grandes libros, películas, series de televisión, videojuegos, obras de teatro y anuncios de televisión.

Lo mejor de todo esto, es que este 2011 que empieza en escasas horas, va a ser, por poco que mejore, mejor año que el vivido. Con lo cual, los catastrofistas que creen en el calendario maya, y los seguidores de The Walking Dead, tendrán que esperar su turno.

Sin más, y en nombre de El Destilador Cultural, os deseo un próspero 2011, y espero teneros a todos de vuelta por estos lares.


3 Comments

Raúl 31 diciembre, 2010 at 14:02

No podría estar más de acuerdo. Un año para el olvido. Y lo que queda por venir. lo emjor será capear el temporal cómo buenamente se pueda, y refugiarnos bajo el cálido manto cultural que tan sabiamente destiláis en este blog.

2011 sea un año duro, pero el estreno de Malick podrás suavizarlo.

Felices fiestas!

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José Luis Muñoz 31 diciembre, 2010 at 17:45

Pues ese 2010 es malo, y el 2011 puede ser peor. Pero todo termina arreglandose, todos son ciclos. En tiempos de crisis queda el arte, la literatura, el cine, la pintura. que siempre redime a la humanidad

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Marc Muñoz 31 diciembre, 2010 at 18:54

Exacto refugiémonos en el arte y en la cultura, y en 2011 que sea lo que Malick quiera

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