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El Destilador Cultural y su apagón gradual

posted by Marc Muñoz 20 enero, 2021 6 Comments

El último Vals

Nunca ha sido un trámite fácil el de despedirse. Esa es una lección que uno arrastra desde que toma consciencia de la vida, de sus luces y sombras. Incluso no lo es cuando afecta a materia intangible. Como ocurre con tantas parejas de larga duración, esa atadura emocional posterga muchas veces la decisión inevitable, y, probablemente, la más acertada. Esa crisis conyugal se ha instalado en el interior de esta destilería desde hace ya un tiempo y ha llegado la hora de darle una salida. Después de casi doce años en activo llega el momento de retirar los bártulos e irse a otra parte. Uno termina con la sensación de que en su actual formato, y con extensiones pocos afines a los hábitos de consumo de las nuevas generaciones e, incluso, de las no tan jóvenes, su contenido no resulta igual de bienvenido que en etapas anteriores más sonrientes. Aunque los motivos para la bajada de persiana son más profundos y amplios, algunos ajenos, otros personales y otros profesionales…y hasta podríamos echar incluso parte de culpa al coronavirus por dejarnos desabastecidos de materia prima desde hace ya un tiempo.

Sin entrar en la esfera privada, permitidme cuatro pinceladas sobre los motivos circunstanciales. El ecosistema de la blogsfera se ha transformado en este poco más de una década en la que hemos estado al pie del cañón. Pese a que El Destilador Cultural nació indiferente al dogma de que un blog tenía que ser dedicado a una sola temática. Una apuesta en la que hemos creído hasta el final y que con el actual formato (más de magazine cultural) aún tenía más sentido. Aunque el verdadero cambio, en el entorno en el que se mueve cualquier proyecto cultural con código postal en la red, lo han propiciado las distintas redes sociales; su implantación en la rutina diaria y, como consecuencia directa, el desplazamiento del foco de atención hacia otros espacios virtuales, haciendo que muchos usuarios se comuniquen, informen y relacionen solo a través de estas y sus espacios de adición. Otra de las cargas que ha afectado a esta web, como a otras que han cerrado el chiringuito en tiempos cercanos, ha sido la dependencia de las mega corporaciones que monopolizan la esfera virtual: seguir la pista SEO a Google, optimizar la web para sus buscadores, o plegarse a la incitación publicitaria – a riesgo de perder cuantiosa visibilidad – de Facebook ha hecho mella para los proyectos humildes, sin infraestructura ni presupuesto. Con esas fuentes de visitas cada vez más despegadas y pidiendo mayor acción y dinero para reflotarlas, resulta difícil mantener el tráfico fluido de antaño. Quizá, la pregunta esencial para tomar la decisión que nos empuja a escribir esta entrada es: ¿Cuál es la cantidad mínima de visitantes que justifica o estimula seguir incorporando contenido a diario sin recibir nada en compensación?. Y no es solo una cuestión de cifras, hay también una sensación de silencio molesto, la de estar escribiendo e invirtiendo un amplio tiempo de tu vida en algo que rebota en las paredes digitales de ese océano inabarcable que es internet. Esa sensación se ha agravado en los últimos años. De entrada con la pérdida de la cascada de comentarios en la propia entrada – especialmente dilatadas y ardientes en los posts review de season finales de ficciones que han acompañado nuestra vida online – que transmutaron hacia la conversación en el propio marco digital de las redes sociales- en nuestro caso FB y, en menor medida, Twitter -, privándose así de una tráfico muy enriquecedor, el que promovía una interacción que se ha convertido en un bien escaso y añorado, que nos llenaba y recargaba como generadores de contenido. Y ese fue siempre (y lo sigue siendo) uno de los estímulos más preciados para los que destilábamos en esta casa, y me atrevería a sentenciar, para el común de los que escriben. Otro de los motivos claves para cerrar esta etapa es obviamente la imposibilidad económica del proyecto. Al final uno destina buena parte de su tiempo en algo que no tiene una respuesta monetaria (o que la tiene en cantidades irrisorias, casi insultantes), y esto merma al cabo del tiempo cuando uno tiene que hacer frente a gastos, compromisos y todo aquello propio de la vida adulta. Por último, añadiría esa imperiosa necesidad de crear contenido, algo que genera cierta esclavitud, con cada vez  menos compensaciones, y generando incluso ciertos vicios y automatismos que afectan la calidad de los temas y su forma, y, por ende, empobreciendo el riego cultural que le llegaba al lector. De algún modo, y de nuevo recurro al símil con las parejas o sitios de trabajo en los que uno se acomoda, la pérdida de motivación e ilusión incide notablemente en la creación de contenido en este portal y en cualquier otro. La compensación siempre había sido el feedback, el generar conversación, discusión e intercambio de ideas, opiniones y recomendaciones. Y eso, en los nuevos marcos de interacción, sus inercias y su empobrecimiento generalizado, ha repercutido de forma desfavorable. Y del mismo modo que critico y me desligo de este proyecto, en parte, por ese esclavismo estéril, también aflora una dependencia que será difícil de cubrir en tiempos venideros. Esa conexión diaria, una rutina pseudo laboral adquirida que, sin duda, quien escribe, echará de menos.

El Destilador nunca fue planteado como un negocio. De hecho, nació como una iniciativa personal de quien escribe para disponer una plataforma desde la que poder compartir inquietudes y filias culturales. Sin embargo, el proyecto creció, se incorporaron nuevas voces que ampliaron el foco y nos colocamos en una posición interesante, ventajosa e impensable para las intenciones con las que se edificó la destilería. De algún modo nos convertimos en un medio (siempre de pequeña envergadura) respetado, seguido y tomado en consideración -incluso para eventos u otras invitaciones de índole muy dispersa. Así que esa aventura post universitaria, nacida en ese tránsito difícil hacia un perfil profesional y los buscados primeros cheques, saltó a un estadio algo más digno y serio que a la vez le sirvió a quien escribe como facultad periodística. Ese crecimiento fue posible, en buena medida, a un plantel de colaboradores del que es difícil sentirse más orgulloso. Junto a los lectores, especialmente los reincidentes, esos con los que te une una extraña familiaridad, es lo mejor que uno se lleva de esta empresa entonando su deceso. Desde los más constantes y longevos (Paloma Méndez, José Luis Muñoz, Cesc Guimerà, Marcos Gendre, Alberto Varet, Xavi Roldan, Elisa Diez, Marc Valero, Daniel San Juan), a los que aparecieron esporádicamente (Sebastián Blanco, Mireia Iniesta, Raúl Muñoz, Manel Carrasco, Álex Guimerà, Carmen Viñolo, Dani Padilla, Elliot Castellanos)  o casi a modo de cameo (Albert Quer, Alberto Barbieri, Filotecius, Gabi Sau, Jaume Pi, Lee Lima, Luis Iniesta, Marina Labordeo, Marc Grébol, Miquel Olivares, Albert Playà) . De todos ellos me llevo un recuerdo y una gratitud inenarrable. Fue un lujo poder contar con ellos, y un orgullo que este rincón de la webesfera nos sirviera, a un grupo reducido de los que empezamos aquí, como trampolín para saltar hacia medios profesionales. Ese fue, sin duda, otro de los grandes logros que cosechamos durante la intrahistoria de esta página. Hay muchos más: la cobertura de festivales del renombre de Cannes, San Sebastián, Tribeca, London Film Festival,  el New York Film Festival, Sónar. Entrevistas a artistas del prestigio de Luc Dardenne, Bart Layton, Carlos Vermut, Nacho Vigalondo, Sean Baker, Eugene Green, Pablo Larraín, Terence Davies, Whit Stillman, Inma Cuesta, Alberto Rodríguez. Colaboraciones puntuales de gente como Kiko Amat, Quim Casas, Sean Baker, Mar Coll, Santi Carrillo, Ángel Sala, hermanos Cabezudo, Carlo Padial, Elena Trapé, Jordi Cadena, Carlos Marqués-Marcet, Amat Escalante, Jaume Ripoll, Òscar Broc, los esforzados repasos a dos décadas – una que pillamos en sus postrimerías y la otra que atravesamos en su totalidad. Incluso toda la actividad extra site que hemos desempeñado a lo largo de los años con: las sesiones destiladas, las noches destiladas, la celebración del décimo aniversario, los concursos Dollyspot. Eventos de los que guardo un muy grato recuerdo. Tanto por su preparación, como por la ejecución rodeados de amigos y seguidores. También las mudanzas a Nueva York (x3) y Londres, y cómo ello se reflejó en la materia destilada. Podría llenar dos folios virtuales con batallitas, pero como diría Cesc Guimerà en el primer kamikaze! de nuestra historia – otra aventura paralela, esta en formato podcast, que iniciamos para intentar adaptarnos a las demandas actuales – no es cuestión ahora de ponerse nostálgicos…o sí, ya veremos

Palabras de agradecimiento también a todos esos actores olvidados que facilitan y posibilitan con su dedicado trabajo la creación del contenido diario que hemos lanzado durante estos 11 años y medio. Gracias a agentes, distribuidoras, managers, jefes de comunicación, artistas, etc. Como al soporte técnico dedicado y efectivo de CDMon.

Y por último, agradecer inmensamente a vosotros, los lectores, tanto los que ayudaron a cimentar la destilería en sus primeras etapas, como a los que llegan por primera vez para leer esta misiva de pre despedida. También a aquellos que se mantuvieron fieles pese a los cambios de estilo, vestuario – tres diseños y cambios de plantilla que yo recuerde. Gracias a Clara Guardiola y a Alberto Martínez por esos trabajos – y contenido.  Y casi igual de importante no haber sufrido de los atosigantes trolls- tan solo contabilizo un par en once años,  cifra de la que sentirse orgulloso. Así como de las 7.741 entradas publicadas hasta la fecha.

Así que esto no es una despedida abrupta ni melosa. Esto será un apagón gradual. La actividad de destilación se irá reduciendo como ya se ha venido haciendo desde el cambio de año. Pero hasta que no llegue el apagón definitivo (en principio para el mes mayo, que es cuando cumpliremos 12 años de vida), seguiremos destilando aquello que nos remueva las entrañas, aquello que nos impacte y nos conmueva, como hemos ido haciendo dese los inicios. Simplemente, la actualización no será diaria, sino más atenuada y espaciada, pero seguiremos dando guerra continua por nuestras redes sociales.

Y como sabéis, adioses definitivos solo hay uno en la vida.

Gracias a todo el equipo y gracias por vuestro apoyo, lectores.

6 Comments

duncandux 20 enero, 2021 at 17:31

Amén

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Marc Muñoz 22 enero, 2021 at 11:33

Gracias

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Servando Rodo 21 enero, 2021 at 05:36

Es triste pero resl. Os echaré de menos.

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Marc Muñoz 22 enero, 2021 at 11:32

Gracias por tu mensaje, Servando

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MARTI BONADA 21 enero, 2021 at 12:40

oh, quina llàstima… com a seguidor silenciós i premiat en algun concurs de dobles (una de les fites més importants de la meva vida), moltes gràcies!

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Marc Muñoz 22 enero, 2021 at 11:23

Gracias Marti! :DDD Sin duda…. grandes instantes de gloria depararon las noches destiladas y los dollyspot. Merci por seguirnos y estimular esta aventura.

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