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No quiero ser futbolista, quiero ser gamer

posted by El Destilador Cultural 6 agosto, 2019 0 comments

E-sports

Tradicionalmente, aspirar a tener fama, prestigio, lujo y dinero estaba ligado más al fútbol que a cualquier otra profesión. Hoy, no es así del todo. Ser gamer empieza a ser muy rentable y al ritmo actual llegará un momento en que salga más provechoso dedicarse a los videojuegos de manera profesional que al deporte rey. De hecho, ganar el torneo mundial de Fortnite proporciona más beneficios que lograr el Tour de Francia o coronarse en Wimbledon, un total de 3 millones de dólares frente a los 500.000 que supuso para Egan Bernal su primera victoria en la ronda gala o los 2.700.000 que se llevó Novak Djokovic por triunfar en Londres.  

 El concepto de deporte está cambiando. El tradicional pierde peso frente al virtual, en donde los torneos de FIFA, Fortnite o CS llenan estadios y reúnen a audiencias millonarias frente al smartphone, la tablet o el ordenador. Según un estudio de DigitalShot y del que se hace eco la web Tarreo, un 14% de la población mundial consume eSports. Esto da lugar a una industria que está moviendo cifras millonarias a su alrededor en la última década, con un crecimiento vertiginoso. Y el 2019 no será una excepción. Se estima, de hecho, que este negocio proporcionará 1,1 billón de dólares de beneficios, lo cual equivale a un 28,8% más con respecto al 2018. Son datos del diario Marca

Todos quieren hincarle el diente a este jugoso pastel. Sirva como referencia que muchos de los equipos de fútbol más prestigiosos del planeta disponen ya de una división propia de eSports. A este numeroso grupo pertenecen clubes como el Manchester City, el PSG o el Valencia en España. La razón es simple. Mientras los que peinan canas se sientan delante del televisor a seguir mediante las retransmisiones de fútbol en directo las andanzas de Leo Messi, Cristiano Ronaldo y compañía, sus opciones de ganar el Balón de Oro cada temporada y sus posibilidades en campeonatos del prestigio de la Champions League; las nuevas generaciones sienten mayor interés por los resultados de jugadores que se esconden tras alias tales como AndoniPM, Gravesen o Zidane 10

Vida similar a la de un futbolista

La vida de estas nuevas estrellas se asemeja a las de las del balón. Varias horas de entrenamiento al día, trabajo con fisios, correr para despejar la mente o salir a tomar algo con amigos forman también parte de la rutina diaria de los ídolos de la generación Z. Esto viene a desterrar el falso mito que les categorizaba como frikis o personas asociales que pasan todas las horas delante de una pantalla de ordenador. 

En una sociedad cada vez más tecnológica, el teclado gana el pulso a la bicicleta y la raqueta, y no dentro de mucho parece que también hará lo propio con el balón de fútbol. Los gamers ostentan, de hecho, el estatus de cracks y tienen en su mano la posibilidad de obtener premios en metálico superiores a Bernal o Djokovic. Ahí está el ejemplo del campeón mundial de Fortnite. ¿Los eSports son el fútbol del mañana? Todo apunta a ello.  


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